TL;DR:
- La NASA y Katalyst Space anunciaron el 19 de agosto de 2026 que la nave LINK ya no capturará ni empujará al telescopio Swift por un problema de control de actitud sin resolver.
- LINK sí va a intentar operaciones de acercamiento y proximidad. Lo que se descartó es tocar y levantar el observatorio, no el resto de la misión.
- Swift necesitaba mantenerse por encima de los 300 kilómetros de altitud media para que el empujón fuera viable; el 11 de agosto la NASA lo ubicaba en 347.
La NASA y Katalyst Space anunciaron el miércoles 19 de agosto de 2026 que la nave LINK ya no intentará capturar ni empujar al Neil Gehrels Swift Observatory hacia una órbita más alta. El motivo es un problema de control de actitud que la nave arrastra desde finales de julio. Sin esa intervención, la agencia calcula que Swift reentrará en la atmósfera terrestre este mismo año. La misión de LINK, en cambio, sigue: la nave todavía va a intentar operaciones de acercamiento y proximidad con el telescopio, sin capturarlo, para reunir datos que sirvan a futuras misiones de servicio en órbita. El plazo lo marcaba la altura del observatorio. Para que el empujón fuera viable, Swift debía mantenerse por encima de los 300 kilómetros de altitud media, y el 11 de agosto la NASA lo ubicaba en 347.
Dos de tres ruedas de reacción y un parche que llegó ocho días antes del final
LINK despegó el 3 de julio de 2026 a bordo de un Pegasus XL de Northrop Grumman, lanzado desde el aire sobre el atolón de Kwajalein, en las Islas Marshall. El 28 de julio, Katalyst reportó que la nave llevaba 72 horas en un giro multieje que le había costado una pérdida temporal de comunicaciones y un reinicio del bus. En ese mismo parte informó el daño concreto: dos de las tres ruedas de reacción quedaron deshabilitadas por un problema en el sistema eléctrico aguas arriba, y el sistema de control de reacción solo funcionaba de forma parcial. La propulsión eléctrica, la robótica, los sensores de acercamiento y las comunicaciones seguían bien.
El equipo frenó el giro con un propulsor Hall montado en un cardán de dos ejes. Pasó de unos 9 grados por segundo a unos 4 en dos días, y el 5 de agosto lo había bajado a 1.47 grados por segundo gastando menos de 100 gramos de propelente, según la bitácora de la empresa. El 11 de agosto Katalyst subió un software de vuelo nuevo, con controladores de actitud rediseñados para trabajar con los actuadores que quedaban. La NASA tituló ese parte diciendo que la nave del empujón se preparaba para continuar la misión. Ocho días después las dos partes descartaron la captura.

Swift necesitaba 300 kilómetros y el 11 de agosto tenía 347
Swift no lleva propulsión propia. Su órbita baja se degrada sola por el rozamiento atmosférico, y el aumento de la actividad solar calentó la alta atmósfera, la infló y aceleró esa caída más de lo previsto. Para que el agarre y el empujón tuvieran margen, la NASA fijó un piso: la altitud media del observatorio debía quedar por encima de las 185 millas, unos 300 kilómetros.
Estas son las fechas y las altitudes que publicó cada parte durante el último medio año.
| Fecha | Altitud media de Swift | Qué ocurrió |
|---|---|---|
| 11 de febrero de 2026 | Por debajo de 400 km | Swift suspende casi todas sus observaciones para frenar la caída |
| 28 de julio de 2026 | Sin dato publicado | Katalyst reporta 72 horas de giro y dos de tres ruedas de reacción fuera |
| 11 de agosto de 2026 | 347 km | Un parche de software devuelve el control de actitud a LINK |
| 19 de agosto de 2026 | 302 km, según Katalyst | La NASA y Katalyst descartan la captura y el empujón |
La última cifra pide una advertencia. El tablero de la misión en el sitio de Katalyst muestra a Swift en unos 302 kilómetros y a LINK en unos 512, pero fecha su última actualización el 19 de agosto y no aclara cuándo se midió cada valor. La decisión que las dos partes comunicaron ese día se atribuye al fallo de control de actitud, no a la altura del telescopio. Aun así, esa altura explica por qué no había margen para seguir intentándolo: cuando la agencia dio por perdido el empujón, Swift rozaba el piso que ella misma había definido.
Swift dejó de girar hacia sus objetivos el 11 de febrero
Ese día el observatorio suspendió la mayor parte de sus operaciones científicas. No fue una avería, sino una decisión para reducir el rozamiento y comprarle tiempo al rescate, manteniendo la nave en una orientación que ofreciera menos superficie a la atmósfera.
S. Bradley Cenko, investigador principal de la misión en el Centro Goddard, explicó entonces qué se perdía y qué no. El Telescopio de Alerta de Estallidos siguió detectando estallidos de rayos gamma, pero la nave "ya no girará para observar objetivos con sus otros telescopios", el de rayos X y el ultravioleta y óptico. Swift fue construido para girar rápido hacia una explosión recién detectada y mirarla con varios instrumentos a la vez. Desde febrero solo hace la primera parte de ese trabajo.
El apagado parcial funcionó. Un análisis de dinámica de vuelo del Goddard publicado en mayo calculaba que, gracias a esos cambios de operación, el observatorio se mantendría por encima del umbral crítico hasta principios de otoño. Ese margen ganado a pulso terminó consumiéndose en la recuperación de LINK.
Lo que le queda a LINK es un acercamiento sin captura
El contrato salió en septiembre de 2025: 30 millones de dólares bajo el programa SBIR en su fase III, lanzamiento incluido, para que Katalyst diseñara, construyera y volara la nave en menos de un año. La empresa, con sede en Flagstaff, Arizona, nunca había operado un satélite propio.
Jared Isaacman, administrador de la NASA, defendió la apuesta en el comunicado del 19 de agosto y admitió el resultado en la misma frase: "Esta no es la conclusión que buscábamos". Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica, describió la misión desde el principio como de alto riesgo y alta recompensa, con un plazo impuesto por la actividad del Sol. Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst, dijo que el trabajo ahora es convertir lo aprendido en "un manual repetible" para futuras operaciones de acercamiento y servicio satelital.
Ese es el punto que sobrevive. Las dos partes presentaron la maniobra como la primera de su tipo, porque Swift no fue diseñado para ser agarrado ni tiene interfaces de acoplamiento, y el acercamiento pendiente todavía puede poner a prueba sensores, algoritmos y maniobras contra un objetivo real. Es el mismo mercado, el del servicio y el retiro de satélites, hacia el que se movió el capital de riesgo tras el debut bursátil de SpaceX.

Swift cumplió 21 años de operación científica con un diseño pensado para dos. La NASA dice que buscará otras formas de reaccionar rápido ante eventos cósmicos y que usará misiones en curso para tapar el hueco mientras tanto; el comunicado no menciona un reemplazo. El observatorio, mientras tanto, sigue detectando estallidos que ya no puede voltear a mirar.