TL;DR:
- Katalyst reportó el martes 28 de julio que su nave LINK pasó unas 72 horas en un giro sobre varios ejes, con pérdida temporal de comunicaciones y un reinicio del bus de la nave.
- Dos de las tres ruedas de reacción quedaron fuera de servicio y el sistema de control de reacción funciona solo en parte, según la NASA y la empresa.
- El rastreador oficial de la misión ubicaba a Swift en unos 302 kilómetros de altitud, justo en el umbral que la propia NASA había marcado como crítico para este verano.
La misión que la NASA contrató para salvar un telescopio ahora necesita salvarse a sí misma. Katalyst Space Technologies informó el martes 28 de julio que LINK, el robot que debe atrapar al observatorio Neil Gehrels Swift y subirlo de órbita, entró durante el fin de semana en un giro sobre varios ejes que le costó la comunicación con tierra y provocó un reinicio de su computadora de a bordo. La NASA confirmó ese mismo día que dos de las tres ruedas de reacción de la nave quedaron inoperables y que su sistema de propulsores de gas frío perdió parte de su funcionalidad. Swift, que no tiene motor propio, siguió perdiendo altura durante todo el episodio. La NASA paga 30 millones de dólares por este rescate, según la agencia AP.
Las ruedas de reacción son volantes de inercia que giran dentro de un satélite para orientarlo sin gastar propelente. LINK llevaba tres. Le queda una en pie. El sistema de control de reacción, los propulsores de gas frío que dan las correcciones finas, quedó a medias. Es exactamente el equipo que hace falta para acercarse a otro objeto en órbita sin chocarlo.
El resto del inventario aguanta. Katalyst reporta que la propulsión eléctrica, la robótica, los sensores de operaciones de proximidad y el sistema de energía funcionan bien, igual que las comunicaciones en banda S y banda L. La nave genera más energía de la que consume y sigue hablando con su equipo en tierra.

El plan para frenar el giro pasa por los motores eléctricos
Katalyst decidió apagar el giro con lo que le queda: los propulsores eléctricos orientables de xenón, los mismos que iban a llevar la nave hasta Swift. La empresa asegura que la serie de encendidos ya empezó y que ve el efecto buscado. Después vienen los pasos que la compañía publicó en su bitácora de misión:
- Actualizar los esquemas de guiado, navegación y control a la configuración real de la nave
- Verificar y validar esos esquemas y el software de vuelo con simulación de extremo a extremo y pruebas en tierra
- Maniobrar hasta quedar coelíptica con Swift
- Inspeccionar el observatorio y ejecutar el resto de las operaciones de proximidad
- Intentar la captura, sujeta al estado de salud de la nave y a la seguridad de la maniobra
Ese último punto es el que carga toda la incertidumbre. La NASA lo dejó por escrito con las mismas reservas: los planes revisados de aproximación y captura se evaluarán según la seguridad del acercamiento y la salud de LINK.
"La misión sigue activa y seguimos creyendo que LINK tiene un camino viable."
La frase es de Katalyst, en su actualización del 28 de julio, donde añade que la empresa trabaja sin parar junto a los equipos de la NASA y que el cambio de configuración obliga a un enfoque distinto.
Swift ya llegó al umbral que la NASA marcó como crítico
El telescopio despegó en 2004 hacia una órbita de unos 600 kilómetros. Dos décadas de roce con la atmósfera residual lo fueron bajando, y el máximo solar de 2024 aceleró el proceso: la actividad del Sol infló la capa alta de la atmósfera y multiplicó el arrastre. Para principios de 2025, según la propia NASA, casi todos los modelos ya colocaban la reentrada de Swift en el verano de 2026. Desde febrero de este año el observatorio tiene suspendida la mayor parte de sus operaciones científicas, y no por avería: lo orientan para ofrecer la menor resistencia posible y ganar tiempo.
El dato que resume la carrera está en el propio rastreador de Katalyst, con corte del 28 de julio: Swift orbitaba a unos 302 kilómetros y LINK a unos 512. Doscientos diez kilómetros de diferencia entre el que cae y el que tiene que bajar a buscarlo. Sin ayuda, reporta AP, el telescopio se estrellará contra la atmósfera este otoño boreal.
Si el rescate funciona, el premio está calculado. Brad Cenko, investigador principal de Swift en el Centro Goddard de la NASA, explicó a Sky & Telescope que por encima de los 550 kilómetros el telescopio ganaría más de una década de vida orbital y que entonces "la vida orbital ya no sería el factor limitante en la productividad científica".
Por qué esta misión importa más allá de un telescopio
Katalyst presenta a LINK como el primer robot espacial comercial de Estados Unidos, y el intento como algo que nadie ha hecho antes: agarrar y elevar un satélite que jamás fue diseñado para recibir visitas. Swift no tiene anillo de acoplamiento ni puntos de agarre pensados para eso. Reuters reportó que la nave planea sujetarlo por unas pestañas metálicas que sirvieron hace más de veinte años para asegurar el observatorio durante su traslado en tierra, antes del lanzamiento.
Ahí está lo que se juega. Reuters valoró el observatorio en 500 millones de dólares y describió la tecnología de acoplamiento como una pieza central de la rivalidad espacial entre Estados Unidos y China, con uso civil y militar a la vez. La NASA, por su parte, describe a Swift como el despachador de su flota: detecta el estallido de rayos gamma y avisa a los demás observatorios del mundo para que apunten antes de que el fenómeno se apague.
Para cualquier país que hoy dependa de satélites que no puede reparar, y esa lista incluye a buena parte de América Latina y España, lo que ocurra con LINK en las próximas semanas vale como referencia práctica. El servicio en órbita se vende como la respuesta a los satélites sin combustible y a la basura espacial. Esta es la primera vez que se pone a prueba con un objetivo real, valioso y sin fecha de espera.
Preguntas rápidas sobre la misión de rescate de Swift
¿Qué le pasó exactamente a la nave LINK?
Durante el fin de semana entró en un giro sobre varios ejes que provocó pérdidas temporales de comunicación y un reinicio del bus. La NASA confirmó el 28 de julio que dos de sus tres ruedas de reacción quedaron inoperables y que el sistema de propulsores de gas frío perdió parte de su funcionalidad.
¿Cuándo caería el telescopio Swift si no lo rescatan?
AP reporta que sin un empujón el observatorio reentrará en la atmósfera este otoño boreal. El rastreador oficial de la misión lo ubicaba el 28 de julio en unos 302 kilómetros de altitud, cerca del umbral que la NASA había señalado como crítico.
¿Se canceló la misión de rescate?
No. Katalyst declaró el 28 de julio que la misión sigue activa y que trabaja para frenar el giro con los propulsores eléctricos. La NASA precisó que los planes revisados de aproximación y captura se evaluarán después, según la seguridad de la maniobra y el estado de la nave.
Cada día que Katalyst dedica a reparar su nave es un día en que Swift pierde altura. El equipo tiene los motores eléctricos, el software y a los ingenieros de la NASA de su lado. Lo que ya no tiene es margen para un segundo tropiezo.