TL;DR:
- El fin del bloqueo en el estrecho de Ormuz y el aumento de la producción en el golfo Pérsico restablecen el flujo global de petróleo.
- La Administración de Información de Energía de EE. UU. (EIA) recortó su estimación del barril de Brent para 2026 de 95 a 82 dólares.
- El crudo ruso Urals pierde terreno frente a sus competidores árabes y cotiza con descuentos de más de 10 dólares en los puertos de India.
El mercado global de petróleo se encamina hacia un escenario de sobreoferta que ha obligado a la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) a recortar drásticamente su pronóstico para el precio del barril de Brent para 2026, reduciéndolo de 95 a 82 dólares. Este ajuste responde a la rápida recuperación de los flujos de crudo desde Medio Oriente tras la reapertura del estrecho de Ormuz y al agresivo incremento en la producción de países como los Emiratos Árabes Unidos. Como consecuencia directa de esta mayor disponibilidad de alternativas, el petróleo de referencia ruso, el Urals, ha comenzado a perder su atractivo en mercados clave como el asiático, ensanchando sus descuentos por encima de los 10 dólares por barril para las entregas destinadas a la India.


La tregua en el golfo Pérsico alivia la presión del mercado
La normalización de los flujos marítimos ha sido el principal motor de este cambio de tendencia. Tras la firma del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán el pasado 17 de junio, que puso fin al cierre del estrecho de Ormuz, la actividad de transporte de mercancías en la región ha mostrado una notable mejoría.
Según datos de la firma de análisis marítimo Kpler, en los últimos días se ha registrado un saldo neto positivo de embarcaciones que ingresan al golfo Pérsico en comparación con las que salen, lo que confirma que las rutas comerciales clave de la región operan con regularidad. Este restablecimiento de los envíos de crudo desde el Medio Oriente ha disipado los temores de desabastecimiento que dominaron el mercado durante los meses de mayor tensión en la zona.
Emiratos Árabes y Arabia Saudita sacuden la competencia
A la reapertura de las rutas de tránsito se suma una mayor oferta física de crudo que presiona los precios a la baja. Los principales productores de la región han movido sus fichas para asegurar su cuota de mercado en Asia:
- Emiratos Árabes Unidos elevó su producción de crudo por encima de los 3.8 millones de barriles diarios durante junio, alcanzando su nivel más alto desde abril de 2020. Esto ocurre tras haber abandonado las cuotas de producción de la alianza OPEC+ en mayo.
- La alianza OPEC+ acordó aumentar la producción colectiva en 188,000 barriles por día para agosto, marcando el quinto incremento mensual consecutivo.
- Arabia Saudita recortó drásticamente su precio oficial de venta para agosto del crudo Arab Light destinado a Asia en 11 dólares, lo que representa la mayor rebaja de este tipo en más de dos décadas.
Estas decisiones han desatado una intensa competencia de precios en los mercados asiáticos, dejando a otros oferentes tradicionales en una posición de extrema vulnerabilidad.
El crudo ruso se desploma en su principal refugio asiático
Este nuevo panorama ha golpeado con fuerza a las exportaciones de Rusia. Las refinerías de India, que se convirtieron en los principales clientes del crudo ruso tras las sanciones impuestas por las naciones occidentales, ahora cuentan con una amplia variedad de opciones más baratas y logísticamente accesibles.
Como resultado, los vendedores rusos han tenido que ampliar sustancialmente sus descuentos para competir. Los cargamentos de crudo Urals programados para entrega en agosto en puertos indios se han negociado recientemente con descuentos de más de 10 dólares por barril respecto al precio de referencia del Brent, según informaron fuentes comerciales citadas por Reuters. Esta situación representa un giro drástico frente a marzo de este año, cuando el Urals se vendía con primas de 4 a 5 dólares por barril por encima del Brent debido a las interrupciones del suministro en el golfo Pérsico.
La caída de los precios en las terminales de origen también es evidente. De acuerdo con datos de Argus Media citados por Bloomberg, el barril de Urals cargado en los puertos occidentales de Rusia promedió apenas 41.66 dólares durante los primeros tres días de julio, una cifra que representa menos de la mitad del valor registrado en el pico de volatilidad del mercado en abril.
La EIA proyecta que la mayor parte de los patrones de producción y comercio de crudo regresarán a niveles cercanos a los previos al conflicto para finales de este año. Para 2027, la agencia prevé que el constante aumento en la oferta de crudo devuelva definitivamente al mercado global a un estado de sobreproducción, lo que mantendrá acotados los precios de la energía en el mediano plazo.