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El polvo de Chicxulub convirtió la Tierra en un horno y pudo matar todo en dos horas

Un estudio de Purdue calcula que el polvo fino del impacto multiplicó el calor 3.5 veces y encendió incendios globales.

por Dilis Salazar
A vivid depiction of Earth and its moon in space, showcasing rich detail and vibrant colors.
Foto de Zelch Csaba en Pexels

TL;DR:

  • Científicos planetarios de Purdue University calcularon que la nube de polvo fino levantada por el impacto de Chicxulub selló la atmósfera y devolvió el calor a la superficie.
  • Con esa capa de polvo, el calor en el suelo fue 3.5 veces más intenso: los animales del Cretácico recibieron 17 veces la dosis de radiación térmica que resulta letal al 100% para un humano.
  • El registro de incendios de esa fecha solo existe en Norteamérica, así que la hipótesis de una matanza global en dos horas todavía no está probada.

El cráter que un asteroide dejó bajo la península de Yucatán hace 66 millones de años no fue lo que mató a los dinosaurios. Fue el polvo. Un estudio publicado el martes 28 de julio de 2026 en Journal of Geophysical Research: Biogeosciences, la revista de la American Geophysical Union, calcula que las partículas más finas que arrojó el impacto de Chicxulub formaron una tapa sobre la atmósfera, impidieron que el calor escapara al espacio y lo regresaron íntegro a la superficie. La radiación térmica resultante fue 3.5 veces más intensa que la que habrían generado los escombros por sí solos, suficiente para prender pasto, agujas de pino y liquen. Los autores, del Departamento de Ciencias de la Tierra, la Atmósfera y Planetarias de Purdue University, plantean que buena parte de la extinción pudo consumarse en las primeras dos horas.

La onda de choque y la bola de fuego, aclara el trabajo, nunca llegaron lejos. Lo que volvió planetario al desastre fue el material vaporizado que subió, se enfrió y regresó.

"Esa cantidad de energía cinética tiene que ir a algún lado y al final se convierte en calor. Con la nube de polvo atrapando la radiación térmica, era como si la superficie y todo lo que había en ella se estuviera asando a la parrilla. Y eso fue lo que mató a los dinosaurios y al resto de los animales", dijo Brandon Johnson, autor principal del estudio.

Una tapa de olla sobre la atmósfera del Cretácico

El impacto vaporizó más de mil kilómetros cúbicos de roca y tierra. Ese vapor se elevó, se enfrió y se condensó, igual que hace el agua, solo que en lugar de gotas de lluvia formó gotas de piedra.

Las esférulas son gotas de roca condensadas del vapor de un impacto, de unos 250 micrómetros de diámetro, la mitad de un grano de azúcar. Al caer de vuelta, la fricción con el aire las calentó y cada una funcionó como una versión en miniatura del impacto original. Los paleontólogos las han hallado en todo el mundo, incluso en las branquias de peces espátula de un yacimiento de Dakota del Norte que murieron, muy probablemente, el mismo día.

Pero una parte del vapor nunca se condensó en esférulas. Se quedó arriba como polvo de 2.5 micrómetros, diez veces más pequeño que las esférulas y treinta veces más delgado que un cabello humano. Ahí estaba la diferencia entre una tragedia regional y una catástrofe planetaria. Alexandria Johnson, especialista en nubes de la misma universidad, midió cómo se comportaba esa capa frente al calor.

"Encontramos que la capa de nubes era tan impermeable que atrapó casi todo el calor de las esférulas que caían cerca de la superficie del planeta: el polvo actúa esencialmente como la tapa de una olla", explicó.

Bajo esa tapa, según los cálculos del equipo, los animales del Cretácico recibieron 17 veces la dosis de radiación térmica que resulta letal al 100% para un ser humano. Sobrevivió lo que pudo esconderse: madrigueras, agua somera, refugios. Los grandes reptiles terrestres, entre ellos los tiranosaurios cuyos esqueletos hoy se rematan por decenas de millones de dólares, no tenían a dónde meterse.

Vista aérea de un cenote circular de agua turquesa rodeado de selva en la península de Yucatán
Imagen ilustrativa: los cenotes de Yucatán son una de las huellas que el impacto dejó en la superficie mexicana · Foto de Miguel Lopez Hdz en Pexels

El mismo polvo explica el fuego y el invierno que vino después

Durante décadas, las dos grandes explicaciones de la extinción compitieron entre sí: morir quemado en horas o morir de hambre durante años, bajo un invierno de impacto. El estudio de Purdue plantea que el mismo material sostiene las dos.

  • El polvo tardó años o incluso décadas en asentarse, según los autores.
  • Mientras cayeron las esférulas, esa capa mantuvo el calor abajo y encendió incendios.
  • Una vez que dejaron de caer y el fuego se apagó, la misma capa bloqueó la luz del Sol y enfrió el planeta.

Johnson lo compara con un termo, que sirve igual para mantener caliente la sopa que fría la bebida. Su equipo se inclina por los incendios como causa principal, aunque admite que solo un registro geológico más completo puede zanjarlo.

Hay un segundo efecto que el estudio deja anotado y que suena incómodamente actual: esas partículas de 2.5 micrómetros son del mismo tamaño que el humo de los incendios forestales que hoy dispara alertas de calidad del aire. Se meten a los pulmones y al torrente sanguíneo. "Cuando ves las escalas de tiempo de la cocción frente a los riesgos por inhalación, la cocción es mucho más rápida", resumió Alexandria Johnson.

Lo que el registro geológico todavía no prueba

La parte más llamativa del trabajo, la de matar casi todo en una o dos horas, es una hipótesis derivada de los cálculos, no una observación. La evidencia física de incendios en el límite Cretácico-Paleógeno proviene sobre todo de Norteamérica, es decir, del vecindario del cráter.

⚠️
El estudio calcula el calor, no observa los incendios. La mejor evidencia de fuego en el límite K-Pg viene de Norteamérica: lejos del cráter, los efectos pudieron ser más débiles o distintos, y ese registro global todavía no aparece.

Alfio Alessandro Chiarenza, paleontólogo del University College London que no participó en la investigación, lo planteó así en el comunicado de la AGU:

"Podría ser que con el tiempo encontremos el registro de incendios completamente globales. Simplemente todavía no lo tenemos".

Chiarenza apunta a la pregunta que sigue abierta y que a los paleontólogos les interesa más que la reconstrucción del incendio: qué tenían los animales que sí pasaron esa noche.

Preguntas rápidas sobre el impacto de Chicxulub

¿Cuánto tardaron en extinguirse los dinosaurios?

El estudio de Purdue publicado el 28 de julio de 2026 plantea que el pulso de calor pudo eliminar a la mayoría de los animales expuestos en la primera hora o dos tras el impacto. Es un cálculo físico, no una observación: el registro de incendios global aún no existe.

¿Dónde está el cráter de Chicxulub?

Bajo la península de Yucatán, en el sureste de México, parcialmente cubierto por el Golfo de México y enterrado bajo cientos de metros de sedimentos. El impacto también dejó los cenotes que hoy salpican la península y que son uno de sus rastros visibles en superficie.

¿Qué animales sobrevivieron al impacto?

Según el equipo de Purdue, solo lo que pudo refugiarse del calor: especies capaces de excavar madrigueras, de meterse al agua o de guarecerse de algún modo. Bajo tierra la termodinámica es distinta a la de la atmósfera, y eso protegió a los animales excavadores.

Para México la historia tiene una lectura doble. Yucatán fue la zona cero del peor día en la historia de la vida compleja, y también el archivo donde se sigue leyendo. Cada perforación en ese cráter y cada capa de arcilla del límite K-Pg funcionan como la caja negra de un accidente de 66 millones de años, y este estudio acaba de mover la aguja hacia el sospechoso menos vistoso de todos: el polvo.

Fuentes: 1, 2

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por Dilis Salazar

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