El rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV de Tooro murió el 27 de agosto a los 34 años, mientras recibía tratamiento contra el cáncer en Estados Unidos. Su funeral se celebró el 12 de septiembre en Fort Portal, Uganda, pero el relevo quedó disputado: el clan real presentó como sucesor a su primo Edward Rukidi Kijanangoma, un presentador y editor de televisión, mientras la madre y la hermana del monarca sostienen que un testamento de 2022 designa a un hijo cuya identidad no se ha revelado. Tooro es un reino tradicional reconocido por Uganda, no un Estado soberano, aunque su monarquía conserva peso cultural y social.
El clan Babiito eligió a un presentador como sucesor
El comité sucesorio del clan Babiito anunció el 9 de septiembre a Edward Rukidi Kijanangoma como nuevo monarca. Kijanangoma es primo de Oyo y trabaja como presentador y editor en Uganda Broadcasting Corporation, la emisora pública del país. La decisión reflejó la posición del clan real, que controla el proceso tradicional para elegir al Omukama, el título local del rey.
La familia inmediata del fallecido rechazó la designación. La princesa Ruth Nsemere Komuntale afirmó que su hermano dejó un testamento fechado el 14 de septiembre de 2022 en el que nombra heredero a un hijo biológico legalmente reconocido. The Guardian informó que el portavoz del reino difundió la sección del documento relacionada con la sucesión, pero el niño no ha sido identificado públicamente.
El primer ministro de Tooro, Calvin Armstrong Rwomiire Akiiki, ya había dicho el 27 de agosto que Oyo dejaba un príncipe como heredero y que su identidad sería revelada en el momento apropiado, de acuerdo con las tradiciones del reino. Oyo nunca se casó y no se conocía públicamente que tuviera hijos, lo que convirtió el anuncio en el origen de la disputa actual.
Los ancianos del clan sostienen que la existencia de un hijo no basta para convertirlo automáticamente en rey. Según un miembro del comité citado por The Guardian, un descendiente real debe ser presentado formalmente ante los ancianos para ser considerado en el proceso de sucesión. La familia de Oyo, en cambio, considera que la voluntad escrita del monarca debe prevalecer.
La disputa, por tanto, no solo enfrenta dos nombres: también cuestiona qué institución tiene la última palabra sobre la corona tradicional.
Antes de la designación de Kijanangoma, otro candidato fue el príncipe George Desmond Kamurasi, portero del South East Dons, un club amateur de Londres. The Guardian reportó que el comité dijo que Kamurasi declinó la oferta por sus otras responsabilidades.
El funeral se celebró con la sucesión todavía cuestionada
Oyo fue despedido el 12 de septiembre después de una ceremonia en la catedral de San Juan, en Fort Portal. El funeral terminó en las tumbas reales de Karambi. Durante el rito tradicional, Kijanangoma lanzó nueve granos de café a la tumba, un gesto que Al Jazeera describió como la transferencia formal del poder.
Durante el servicio, el clan mantuvo la designación de Kijanangoma y el rito tradicional lo colocó como sucesor. En la catedral, la reina madre recordó a su hijo como alguien que la protegía, mientras la princesa Ruth habló de sus recuerdos familiares, según Al Jazeera.
El gobierno ugandés participó en las conversaciones para resolver el conflicto, según Al Jazeera. Su intervención refleja que la disputa sigue abierta incluso después del ritual que presentó a Kijanangoma como sucesor.
Tooro no es el Estado que gobierna Uganda
Uganda es una república. Tooro es uno de los cinco reinos tradicionales reconocidos por el gobierno, restaurados en 1993 después de que fueran abolidos en 1967. Sus monarcas no ejercen autoridad política formal ni pueden participar en política partidista, pero conservan una influencia cultural y social considerable entre sus comunidades.
Oyo llegó al trono en 1995, cuando tenía tres años, después de la muerte de su padre. Ese ascenso lo convirtió en el monarca reinante más joven del mundo y lo mantuvo durante décadas como una figura reconocible dentro y fuera de Uganda. En su vida adulta utilizó la plataforma del reino para promover campañas ambientales y de salud.
El funeral cerró el duelo público, pero no resolvió la sucesión. Hasta el 14 de septiembre, Kijanangoma cuenta con la proclamación del clan y el rito de transferencia, mientras la familia de Oyo mantiene que el testamento favorece a un heredero cuya identidad no se ha hecho pública.