TL;DR:
- La etapa superior de un Falcon 9 lanzado en enero de 2025 chocará contra la Luna el miércoles 5 de agosto a las 06:34 UTC, cerca del cráter Einstein.
- Llegará a 2.43 kilómetros por segundo, unos 8,700 km/h, con una energía equivalente a entre 2.8 y 3 toneladas de TNT según la masa que se le asigne.
- Será el segundo choque documentado de un cohete sin control contra la Luna, y los especialistas de la NASA advierten que ver el destello desde la Tierra será muy difícil.
El 5 de agosto de 2026, a las 06:34 UTC, la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX se estrellará contra la Luna a unos 8,700 kilómetros por hora, muy cerca del cráter Einstein. El objeto, catalogado como 2025-010D, es el sobrante del lanzamiento del 15 de enero de 2025 que envió al satélite dos módulos privados: el Blue Ghost 1, de la estadounidense Firefly Aerospace, y el Resilience de la misión Hakuto-R 2, de la japonesa ispace. Nadie lo dirigió hacia allá. Lleva año y medio dando vueltas a la Tierra en una órbita muy alargada de 26 días que terminó cruzándose con la de la Luna. Será el segundo choque documentado de un cohete sin control contra el satélite y, salvo sorpresa, casi nadie alcanzará a verlo.
Quien lo detectó fue Bill Gray, el astrónomo detrás de Project Pluto, cuyo software de cálculo de órbitas proyectó el impacto en septiembre de 2025. Su predicción más reciente, del 17 de julio, fija el choque en el segundo 32.9 y lo ubica en la latitud 19.455 norte y la longitud 93.594 oeste. El margen no es de laboratorio: la presión de la radiación solar empuja levemente al objeto mientras gira sobre sí mismo, y ese empujón no es del todo predecible. Gray calcula que la hora real puede moverse algunos segundos y el punto de caída algunos kilómetros.
La hora del impacto, país por país
La conversión del horario universal deja este mapa para la audiencia hispanohablante:
- Centro de México: 00:34 del miércoles 5 de agosto
- Tijuana y el noroeste mexicano: 23:34 del martes 4
- Bogotá, Lima y Quito: 01:34 del miércoles 5
- Santiago de Chile: 02:34
- Buenos Aires y Montevideo: 03:34
- España peninsular: 08:34 de la mañana, con el Sol ya alto
- Canarias: 07:34
Gray es explícito sobre dónde conviene estar: en la mitad oriental de Estados Unidos y Canadá, y en buena parte de Sudamérica, será de noche y la Luna estará sobre el horizonte. España queda fuera por simple geometría del reloj. Y hay un matiz que casi ningún titular menciona: la Luna estará un poco más de la mitad iluminada, a una semana de la luna llena del 29 de julio, así que sale ya entrada la noche.
Los números no cuadran, y el culpable es un dato que nadie ha confirmado
Aquí está la parte incómoda de esta historia. La velocidad la firman todos igual, 2.43 km/s. La masa, no.
Bill Gray trabaja con 4,900 kilogramos. El estudio de William Jo y su equipo de la Universidad de Texas en Austin, publicado en arXiv el 27 de julio, usa 3,900. La mayoría de la prensa habla de cuatro toneladas. Un tercer conteo, el de las 10,000 libras que circula en medios estadounidenses, da 4,536.
Con la fórmula de la energía cinética y esa misma velocidad, cada masa arroja una cifra distinta:
- 3,900 kg: unos 11,500 millones de julios, cerca de 2.8 toneladas de TNT
- 4,000 kg: unos 11,800 millones
- 4,900 kg: unos 14,500 millones, alrededor de tres toneladas de TNT
De ahí sale toda la confusión de la última semana. Los medios que titularon con 11.8 gigajulios asumieron cuatro toneladas; los que citaron a Gray publicaron 14.5. Mismo cohete, misma velocidad, 26% de diferencia en el resultado.
Con el cráter pasa lo mismo. Gray razona por analogía con el impacto chino de 2022 y estima un solo cráter de unos 17 metros. Benjamin Fernando, investigador posdoctoral del Laboratorio Nacional de Los Álamos y autor principal del otro preprint, calcula unos 27 metros de diámetro y cinco de profundidad, según declaró a ABC News. Ninguno de los dos habla de otra cosa que estimaciones.
Por qué el destello probablemente no se verá
La ola de titulares que promete un espectáculo visible desde la Tierra choca de frente con lo que dicen quienes miden estas cosas.
William Cooke, responsable de la Oficina de Entornos de Meteoroides de la NASA en el Centro Marshall, lo puso así ante Space.com:
"Creo que va a ser muy, muy difícil de ver, si no imposible."
La razón es física, no pesimismo. Los meteoroides que sí producen destellos visibles en la Luna llegan a unos 10 kilómetros por segundo y pueden alcanzar 70. Este cohete llega a 2.43. Mientras más lento el golpe, menor la fracción de energía que sale convertida en luz. El propio Gray describe cómo su pronóstico sobre la visibilidad pasó de un probablemente a un probablemente no y, al final, a un quizá.
Hay un precedente que enfría el ánimo. En 2009 la NASA estrelló a propósito una etapa de cohete contra la Luna con la misión LCROSS, buscando hielo bajo la superficie. El choque se programó sobre la zona oscura y a una hora en que los grandes telescopios podían observarlo. No se vio nada.
Lo que sí puede rendir es otra cosa. El impacto ocurrirá prácticamente sobre el borde del disco lunar, en terreno iluminado por el Sol, y el material expulsado podría elevarse lo suficiente para recortarse contra el cielo negro. El estudio de Jo modela una columna de polvo de 15 a 20 kilómetros de altura en la cortina de eyecta, un pico central de 75 a 100 kilómetros y una extensión lateral de 183 kilómetros. Cooke coincide en que esa nube, no el destello, es lo que vale la pena buscar.
Jo fue todavía más directo con Space.com: le preocupa que la mayoría de los observadores se quede en el fogonazo de una fracción de segundo y no siga la eyecta, que es donde está la ciencia. El equipo de Fernando, 23 firmantes de instituciones de tres continentes, publicó su trabajo justamente como una convocatoria: piden a astrónomos profesionales y aficionados que intenten registrar el evento. Quien quiera sumarse puede hacerlo a través del programa Impact Flash! que coordina el SSERVI de la NASA.

Lo que sí está garantizado son las fotos posteriores. Brent Garry, científico del proyecto LRO en el Centro Goddard, explicó que el orbitador pasará sobre la zona unos siete días antes y otros siete después del impacto, y que con la posición afinada podrán apuntar la cámara al lugar exacto. Así se consiguió la imagen del cráter chino de 2022.
El único choque que la industria ya aprendió a evitar
Esta es la parte de la historia que se quedó fuera de la cobertura, y es la que de verdad cambia la lectura del caso.
En 2022, un objeto que iba camino a la Luna fue atribuido primero a un Falcon 9 lanzado en 2015 y después identificado como la etapa de la misión china Chang'e-5 T1. Aquella corrección fue del mismo Gray. Dejó un cráter doble, de 16 y 18 metros, y la Administración Espacial Nacional China nunca ha reconocido que la chatarra fuera suya. Esta vez la atribución no está en disputa: hay catálogo, historial orbital y 1,053 observaciones acumuladas hasta el 26 de febrero.
Gray resume el asunto sin dramatizar. El choque no representa peligro para nadie, escribe, pero:
"Sí evidencia cierto descuido en cómo se desecha el hardware espacial sobrante."
Y aquí viene el dato que nadie levantó. La solución técnica ya se está aplicando. La etapa superior del telescopio James Webb quedó en 2021 en una órbita alrededor del Sol calculada para no acercarse a nosotros durante al menos un siglo. Los lanzamientos lunares chinos de los últimos años también mandan sus etapas al Sol, en contraste con su patrón anterior. Y una etapa de Falcon 9 posterior a esta, la del lanzamiento de EscaPADE en noviembre de 2025, quedó colocada para terminar orbitando el Sol; Gray dice haber sabido por fuentes que suele considerar fiables que SpaceX lo quiso así.
Traducción editorial: 2025-010D es el residuo de una práctica que la industria ya corrigió por su cuenta, sin que ninguna norma internacional se lo exigiera. El propio Gray pone el límite del avance, y es importante: el truco solo sirve para misiones que ya iban a la Luna o más lejos. La basura que cae de vuelta a la Tierra, mucho más abundante, sigue sin solución equivalente.

De ese mismo lanzamiento de enero de 2025 salió otra pieza que ya volvió a casa sin que nadie lo notara: el contenedor de carga 2025-010C reentró en la atmósfera el 15 de marzo de 2025 a las 12:06 UTC, sobre la frontera entre Argentina y Chile. Gray dice desconocer si alguien llegó a verlo. Habría parecido un meteoro bastante brillante.
Preguntas rápidas sobre el impacto del Falcon 9
¿A qué hora choca el cohete de SpaceX con la Luna?
El impacto está calculado para el 5 de agosto de 2026 a las 06:34 UTC, según la predicción del 17 de julio de Bill Gray. Eso equivale a las 00:34 del miércoles en el centro de México, 03:34 en Argentina y 08:34 de la mañana en España peninsular.
¿Se podrá ver desde México o desde España?
Desde España no: allí será de día. En América hará falta telescopio y cámara de video, no basta la vista ni unos binoculares. William Cooke, de la NASA, cree que ver el destello será muy difícil o imposible; la apuesta seria es la nube de polvo posterior.
¿Representa algún peligro?
Para la Tierra, ninguno. Gray señala un riesgo mínimo de que fragmentos expulsados alcancen alguna nave posada en la Luna, aunque ninguna está cerca del punto de impacto. Un meteorito abrió allí en 2024 un cráter de 225 metros, unas diez veces mayor que el que dejará el cohete.
El impacto por sí solo no cambia nada. Lo que cambia es el calendario: con la NASA construyendo su base lunar y varias agencias con hardware camino al satélite, cada etapa abandonada en una órbita caótica deja de ser una curiosidad astronómica y pasa a ser tráfico. El miércoles a las 06:34 UTC quedará un cráter nuevo de entre 17 y 27 metros en un rincón que nadie había tocado en cuatro mil millones de años, y la mejor evidencia de que el problema se puede resolver ya está volando: la siguiente etapa de Falcon 9 rumbo al espacio profundo fue colocada donde no le estorba a nadie.