La junta directiva del John F. Kennedy Center for the Performing Arts aprobó este martes 15 de septiembre de 2026 el cierre inmediato de su edificio principal para realizar reparaciones, horas después de que el juez federal Christopher R. Cooper bloqueara otro intento de colocar el nombre de Donald Trump en la fachada y de bautizar como “President Donald J. Trump Plaza” los terrenos del recinto. La decisión deja el futuro del centro atrapado entre dos disputas: la junta sostiene que enfrenta riesgos estructales y advierte que no podrá pagar nómina y mantenimiento en semanas, mientras el litigio promovido por la representante Joyce Beatty mantiene bajo revisión la forma en que la junta puede actuar.
El juez bloquea la nueva fórmula para reconocer a Trump
La orden de Cooper respondió a una solicitud de emergencia presentada por Beatty, representante demócrata de Ohio, integrante ex officio de la junta y demandante en el litigio contra los cambios impulsados por Trump. El juez prohibió que la junta colocara en el edificio una leyenda que atribuyera al presidente la renovación y restauración del recinto, además de impedir que cambiara el nombre del campus a “President Donald J. Trump Plaza”.
“En pocas palabras, los demandados no pueden instalar memoriales para el presidente Trump ni para nadie ni nada más en el Kennedy Center sin la aprobación del Congreso”, escribió Cooper.
El magistrado concluyó que la propuesta chocaba con una orden judicial anterior y con la ley federal que regula el centro. El Departamento de Justicia había argumentado que no se trataba de rebautizar la institución, sino de reconocer la participación de Trump en la recaudación de fondos para la renovación. Esa distinción no permitió avanzar con la inscripción en la fachada ni con el cambio de nombre de los terrenos.
El plan aprobado por la junta en agosto también contemplaba una segunda inscripción vinculada al Trump Kennedy Center Fund si el fondo alcanzaba 100 millones de dólares. Cooper dejó esa parte sin resolver porque Beatty no demostró que la frase fuera a instalarse de forma inminente, si es que finalmente se colocaba.
La junta justifica el cierre por seguridad y solvencia
El documento de cierre difundido por The Washington Post antes de la reunión, cuyo texto final podía cambiar, atribuía la urgencia a filtraciones de agua y al deterioro de la estructura. Afirmaba que un desprendimiento parcial del techo en el Grand Foyer lanzó escombros desde unos 60 pies de altura y puso en riesgo a visitantes y empleados. También decía que Delta Consulting Group y el director ejecutivo del centro consideraban inseguro mantener ocupado el edificio principal.
Los abogados de Beatty cuestionaron ese diagnóstico, según The Guardian, y argumentaron que Delta había dicho expresamente que no llegó a una conclusión sobre la inseguridad del edificio. La discrepancia importa porque la junta presenta el cierre como una medida de seguridad inmediata, no solo como una decisión financiera o política.
Los documentos también advertían que el Kennedy Center no podría sostener sus obligaciones de nómina ni sus contratos de mantenimiento rutinario “en cuestión de semanas”. El vínculo entre el nombre de Trump y el dinero no lo estableció el juez: lo planteó la propia junta, que dijo que sin ese reconocimiento sería improbable que el presidente supervisara la renovación y encabezara el rescate financiero del centro.
El proyecto de resolución contemplaba cerrar el edificio principal a los visitantes, mantener actividades educativas y artísticas en el REACH y trasladar a otros espacios las presentaciones de la Orquesta Sinfónica Nacional, los Kennedy Center Honors y el Mark Twain Prize for American Humor.
El voto no cierra la pelea jurídica
La decisión del martes no es el primer intento de cerrar el recinto. En mayo, Cooper bloqueó un plan anterior de clausura por dos años y ordenó retirar el nombre de Trump, que había sido colocado en el edificio en diciembre de 2025. Las letras fueron retiradas en junio, pero la fachada quedó cubierta con andamios y una lona.
La junta volvió a votar el cierre después de revisar nuevos informes sobre el inmueble, pero esa decisión interna no elimina la orden judicial ni resuelve el litigio de Beatty. En términos prácticos, el edificio puede quedar sujeto a nuevas impugnaciones mientras el tribunal determina cómo deben aplicarse sus órdenes al plan de reparaciones. Trump ha indicado que pretende apelar el fallo sobre su nombre.
Por ahora, los hechos firmes son dos: la resolución impugnada no puede añadir el nombre de Trump a la fachada ni rebautizar los terrenos del Kennedy Center, y la junta aprobó cerrar el edificio principal para reparaciones. La respuesta judicial a ese nuevo voto definirá cuánto de ese cierre puede ejecutarse y bajo qué condiciones.