TL;DR:
- La NASA publicó el 29 de julio una panorámica de 360 grados donde las fracturas en forma de panal cubren el suelo hasta el horizonte, en un valle del cráter Gale llamado Valle Grande.
- La imagen se armó con 340 fotos enviadas a la Tierra y el color fue ajustado para simular la luz del ojo humano; el comunicado da polígonos de 4 a 8 centímetros y la ficha técnica del propio Photojournal dice de 5 a 10.
- La agencia enumera cuatro procesos capaces de producirlos y no atribuye el hallazgo al agua líquida: el equipo sigue midiendo forma y química para decidir cuál actuó ahí.
El rover Curiosity fotografió el mayor campo de fracturas poligonales que ha visto en catorce años sobre Marte. La NASA difundió el 29 de julio de 2026 una panorámica de 360 grados tomada los días 19 y 20 de junio en un valle del cráter Gale bautizado Valle Grande, donde el terreno con textura de panal se extiende en todas direcciones y trepa por las laderas de un cerro de seis metros llamado Miraflores. La misión ya había encontrado estas figuras antes, siempre en parches sueltos, nunca así. Lo que todavía no tiene es la explicación: la agencia lista cuatro procesos capaces de producirlas y dice que sigue midiendo para saber cuál actuó ahí.
El detalle fino conviene mirarlo con lupa. El comunicado de prensa habla de polígonos de 4 a 8 centímetros, la cifra que replicó prácticamente toda la cobertura en español. La ficha técnica que la propia NASA publicó ese mismo día en su Photojournal, en cambio, describe formas de 5 a 10 centímetros en la franja central de la imagen. Nadie ha corregido nada, así que por ahora las dos cifras conviven en el sitio de la agencia. Esa misma ficha aporta dos datos que casi nadie levantó: el panorama se compuso con 340 imágenes individuales enviadas a la Tierra y luego cosidas, y el color fue ajustado para parecerse a lo que vería un ojo humano bajo la luz terrestre. Lo que circula en redes no es Marte en crudo.
El entusiasmo del equipo, en cambio, sí quedó registrado en el comunicado. Ashwin Vasavada, científico del proyecto en el Laboratorio de Propulsión a Chorro, lo dijo así:
"Este mar de polígonos nos dejó sin aliento"
La NASA no dijo que los polígonos prueben que hubo agua
Buena parte de los titulares en español presentó el campo como evidencia de ciclos de agua líquida. El texto oficial es más prudente. La agencia recuerda que algunos polígonos vistos antes por la misión sí se formaron como grietas de lodo, y a continuación abre el abanico: el secado de la superficie, los ciclos de calor y frío, la compactación tras quedar enterrado el sedimento, o la contracción por pérdida de agua o por cambios minerales. Cuatro caminos, y al menos uno de ellos no exige agua líquida en la superficie en ese momento.

El contexto general de un Gale húmedo hace miles de millones de años está bien establecido y la NASA lo repite en el mismo texto: lagos y arroyos salpicaron las faldas del Monte Sharp, la montaña de 5 kilómetros que el rover trepa desde 2014, y ahí se hallaron moléculas de carbono consideradas precursoras del ARN y el ADN. Pero eso es una cosa y otra distinta es afirmar que estos polígonos concretos lo demuestran. La diferencia entre las dos frases es justo lo que el equipo está tratando de resolver con sus instrumentos.
El mapa de Marte se está escribiendo con nombres del altiplano
Valle Grande, Miraflores, Cordillera, Cerro Castillo. No es casualidad ni cortesía. El equipo divide la zona de exploración en cuadrángulos de 1.5 por 1.5 kilómetros y bautiza cada uno con el nombre de un pueblo terrestre de menos de 100,000 habitantes; después, los objetivos dentro de ese cuadrángulo toman nombres de formaciones geológicas de esa misma región de la Tierra. El cuadrángulo en el que Curiosity lleva más de un año es Uyuni, por la ciudad boliviana que sirve de puerta al salar más grande del mundo, y el blog de la misión, republicado por el Centro de Astrogeología del USGS, explicó por qué: el rover está entrando en ambientes de depósito cada vez más secos conforme sube por la estratigrafía del Monte Sharp.
De ahí salen los nombres que aparecen semana tras semana en los reportes de operaciones: Nevado Sajama, donde el rover perforó en noviembre de 2025; Valle de la Luna; Atacama; Arenas Blancas; Campo Marte, la perforación número 47 de la misión, cuyo nombre la NASA celebró porque se traduce literalmente como campo de Marte. El equipo señaló además que echaría mano del desierto de Atacama en Chile, que concentra sitios análogos a Marte y algunos de los grandes observatorios del planeta.
El guiño geológico se completa solo. En el propio salar de Uyuni la costra se agrieta en polígonos durante la estación seca, un patrón documentado en revistas revisadas por pares y que a simple vista recuerda al que Curiosity acaba de retratar a 200 millones de kilómetros. El mecanismo terrestre, movido por la circulación de salmuera bajo la corteza, no es el que la NASA propone para Marte, pero la coincidencia de nombre y de figura resume bien por qué los geólogos planetarios miran tanto hacia el altiplano.


Las piedras oscuras del campo podrían ser meteoritos
La parte más jugosa del hallazgo no estaba en el comunicado, sino en el blog científico de la misión, publicado el 1 de julio, casi un mes antes. Ahí William Farrand, del Space Science Institute, cuenta que el equipo llegó a esa unidad esperando terreno liso, porque así se veía desde la órbita, y se topó con estructuras que describió "como la parte superior de un panal marciano gigante".
En ese mismo texto aparece la pregunta abierta que ningún medio del bloque recogió. El campo está sembrado de rocas oscuras del tamaño de guijarros y cantos rodados, y el equipo maneja tres hipótesis sobre su origen: que sean fragmentos marcianos caídos desde niveles más altos de la estratigrafía, que fueran expulsados por impactos lejanos fuera del cráter Gale, o que sean meteoritos llegados de más allá de Marte. El antecedente pesa: en rocas oscuras similares analizadas antes se detectó níquel, común en meteoritos y escaso en el material marciano. Esa es exactamente la clase de firma química que permite clasificar un meteorito por su composición cuando ya no queda el objeto entero. Sobre esos cantos el rover disparó su láser ChemCam y midió con APXS y MAHLI.
Curiosity ya se fue de ahí, y con una rueda menos entera
Otro dato que reordena la lectura: cuando la NASA publicó las imágenes, el rover llevaba semanas fuera del campo de polígonos. El reporte de operaciones del 2 de julio consigna que Curiosity dejó atrás ese terreno en el sol 4939. Para el 23 de julio, según el blog firmado por Abigail Fraeman, subdirectora científica del proyecto, el vehículo estaba examinando una posible "supersuperficie erosiva", un tramo donde el viento o el agua se llevaron capas enteras de sedimento antes de que se depositaran otras encima, o sea un hueco en el registro geológico del planeta.
En ese mismo autorretrato del sol 4963 apareció el otro asunto. IFLScience revisó las fotos que el rover se toma a sí mismo y documentó el desgaste de una de sus ruedas traseras, deteriorada aunque sin empeorar mucho respecto de marzo. El JPL tiene manual para eso: elegir terreno más suave, el algoritmo de control de tracción que desde 2017 ajusta la velocidad de cada rueda para reducir la presión de las rocas, y un plan extremo probado con Scarecrow, el vehículo de pruebas del Mars Yard, que consiste en atorar la parte dañada en una piedra y acelerar las otras tres hasta desprenderla. Las maniobras tienen nombre propio, Twist and Shout y Pigeon Toe, y todavía no han hecho falta.
Preguntas rápidas sobre los polígonos de Marte
¿Qué son los polígonos que encontró Curiosity en Marte?
Son fracturas poligonales, grietas que dividen la superficie en figuras geométricas de unos pocos centímetros y forman una textura parecida a un panal. La NASA las había visto antes en el cráter Gale, pero solo en parches pequeños; el campo de Valle Grande se extiende hasta donde alcanza la cámara del rover.
¿Prueban que hubo agua en Marte?
No por sí solos. La NASA enumera cuatro procesos capaces de generarlos: el secado de la superficie, los ciclos de temperatura, la compactación tras quedar enterrado el sedimento y la contracción por pérdida de agua o cambios minerales. El equipo mide forma y química para determinar cuál ocurrió en Valle Grande.
¿Dónde está Curiosity ahora?
Fuera del campo de polígonos. Los reportes de operaciones de la misión indican que el rover lo abandonó en el sol 4939, a comienzos de julio de 2026, y que a finales de mes analizaba una posible supersuperficie erosiva mientras seguía subiendo hacia la unidad de yardangs del Monte Sharp.
El 5 de agosto se cumplen catorce años del aterrizaje de Curiosity en Gale, una misión que la NASA ha prorrogado una y otra vez y que sigue encontrando cosas que su propio equipo no esperaba. Los polígonos de Valle Grande no cierran ninguna pregunta todavía: abren un análisis químico cuyos resultados llegarán meses después de que las fotos hayan dejado de circular. Mientras tanto, la respuesta sobre cómo se agrietó ese suelo sigue viajando en forma de datos, sol a sol, desde un valle que se llama así por el altiplano boliviano.