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Energía

Google, Nvidia y Emerald AI lanzan AEMA para flexibilizar el consumo de centros de datos

La nueva coalición quiere que los centros de datos reduzcan o desplacen su demanda durante las horas de mayor presión eléctrica. A cambio, buscará conexiones más rápidas, siempre que esa flexibilidad pueda medirse y exigirse.

por Patricia Rodriguez
Modern hardware and structured cabling system with patch cords inserted into patch panel outlets
Foto de Brett Sayles en Pexels

Google, Nvidia y Emerald AI lanzaron el 16 de septiembre de 2026 la AI Energy Management Alliance (AEMA), una coalición que quiere convertir los centros de datos de inteligencia artificial en cargas eléctricas capaces de reducir o desplazar su consumo cuando la red esté bajo presión. Su propuesta tiene un intercambio concreto: instalaciones que demuestren una flexibilidad medible podrían obtener conexiones más rápidas o de mayor capacidad. El anuncio suma 18 socios de lanzamiento, pero no crea por sí mismo una vía rápida nacional ni garantiza ahorros en las facturas. Eso dependerá de reguladores, empresas eléctricas y contratos que obliguen a cumplir los recortes prometidos.

Flexibilidad no significa consumir menos energía todo el tiempo

La llamada respuesta a la demanda consiste en modificar temporalmente cuánto y cuándo consume electricidad un cliente. En un centro de datos, esto puede implicar aplazar trabajos informáticos no urgentes, moverlos a otra hora o ubicación, usar baterías y recurrir a generación instalada junto al complejo. Las tareas críticas seguirían protegidas mientras otras cargas bajarían durante las horas de mayor tensión.

El mecanismo apunta al pico, que obliga a planear la red para los momentos de mayor consumo, aunque esa capacidad quede ociosa buena parte del año. No equivale a reducir automáticamente la energía total que usa la IA ni elimina la necesidad de construir generación y transmisión. Permite aprovechar mejor la infraestructura existente mientras llegan esas ampliaciones.

Google afirma que ya incorporó 1 gigavatio de capacidad de respuesta a la demanda en contratos de largo plazo con varias empresas eléctricas de Estados Unidos. La compañía puede limitar o desplazar una parte de sus cargas de machine learning, aunque reconoce que esa capacidad tiene límites y solo está disponible en determinadas ubicaciones.

A dark, retro industrial control panel with dials and gauges in a maintenance room.
Monitoreo de una red eléctrica, en una imagen ilustrativa sobre la gestión de demanda durante periodos de máxima presión. · Foto de Paul Lichtblau en Pexels

AEMA quiere convertir esa capacidad en una vía rápida para conectarse

La coalición propone estándares neutrales respecto de la tecnología. Según la explicación técnica de Nvidia, las empresas deberían evaluarse por la velocidad, duración y previsibilidad de su respuesta, además de su conducta durante una emergencia. AEMA también plantea obligaciones definidas antes de conectar una instalación, métricas comunes, intercambio de datos operativos y costos de interconexión ajustados al impacto real sobre la red.

Varun Sivaram, director ejecutivo de Emerald AI, sostuvo ante periodistas que una instalación solo debería recibir una conexión preferente si su capacidad de reducir demanda es verificable y exigible. Esa condición separa una promesa comercial de un recurso que un operador eléctrico puede incluir en su planeación.

El comunicado presenta a Google, Nvidia y Emerald AI como fundadores y enumera 18 socios de lanzamiento. Entre ellos aparecen Anthropic y Analog Devices; las empresas eléctricas y generadoras AES, Constellation, National Grid, NRG y RWE; y compañías de almacenamiento, software, inversión e infraestructura como Fluence, GridUnity, Generate Capital, Splight y Voltus.

AEMA tampoco nació completamente desde cero. Es la evolución de la Advanced Energy Management Alliance, fundada en 2014 para promover soluciones de respuesta a la demanda y que había quedado prácticamente inactiva, según explicó Sivaram a Axios. Frank Lacey asumirá como director ejecutivo de la organización reconstituida.

La presión eléctrica explica el momento del lanzamiento

El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley estimó en junio que los centros de datos podrían consumir 649 teravatios-hora en Estados Unidos durante 2030, equivalentes al 11.8% de la electricidad del país. Su rango de incertidumbre va de 521 a 843 teravatios-hora, o de 9.5% a 15.3%, una amplitud que muestra cuánto dependen estas proyecciones del ritmo de instalación y uso de equipos de IA.

La inquietud ya llegó al público. Un sondeo de AP-NORC y el Instituto de Política Energética de la Universidad de Chicago, citado por Axios, encontró que 84% de los estadounidenses está preocupado por el impacto de los centros de datos en los precios locales de la electricidad. La encuesta mide preocupación, no demuestra que estas instalaciones sean la causa única de los aumentos.

También existe una apertura regulatoria. El 18 de junio, la Comisión Federal Reguladora de Energía de Estados Unidos (FERC) ordenó a los seis operadores regionales bajo su jurisdicción justificar o reformar sus tarifas para grandes consumidores. Entre las cinco áreas que deben atender figura la creación de nuevos servicios de transmisión para cargas flexibles.

La orden de FERC no concede automáticamente el trato que busca AEMA. Cada mercado regional conserva problemas y reglas distintas, y las empresas todavía tendrán que acordar cuánto consumo puede interrumpirse, con qué anticipación, durante cuánto tiempo, quién controla la respuesta y qué ocurre si el centro de datos incumple.

La prueba será convertir los compromisos en obligaciones operativas

AEMA llega con empresas capaces de desarrollar hardware, software, almacenamiento y contratos eléctricos, pero su lanzamiento es ante todo una acción de coordinación técnica e incidencia regulatoria. El anuncio no fija un calendario para una norma nacional, no asigna una cantidad de megavatios a cada miembro y tampoco publica sanciones comunes por no responder durante una emergencia.

La propuesta puede aliviar picos y acelerar proyectos si las reducciones son predecibles, medibles y exigibles. Si esas condiciones no quedan en contratos y tarifas, el beneficio seguirá siendo una proyección de la industria. El resultado se medirá cuando operadores y reguladores decidan si una promesa de flexibilidad merece una conexión más rápida sin trasladar nuevos riesgos o costos a los demás usuarios de la red.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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