TL;DR:
- La administración Trump prepara un precio mínimo de importación y aranceles sobre el polisilicio y sus derivados.
- La decisión se espera en agosto de 2026, pero la Casa Blanca aún no confirma tasas, precio mínimo ni alcance geográfico.
- La medida protegería fábricas estadounidenses, aunque podría encarecer proyectos solares, electrónicos y autos.
La administración de Donald Trump prepara un sistema que combinaría un precio mínimo de importación y aranceles sobre el polisilicio y productos derivados, con una decisión prevista para agosto de 2026, según cuatro personas familiarizadas con las deliberaciones citadas por Reuters. La medida busca proteger la producción estadounidense y reducir la exposición a China en dos cadenas que Washington considera estratégicas: paneles solares y semiconductores. El plan aún no es oficial. La Casa Blanca evitó comentarlo antes de una decisión presidencial y el Departamento de Comercio no respondió a Reuters.
Un plan híbrido que todavía no tiene cifras públicas
Las fuentes de Reuters describieron tres piezas que la administración estudia combinar:
- Un precio mínimo para las importaciones de polisilicio.
- Aranceles sobre el material y productos derivados.
- Compensaciones para importadores que inviertan en la producción estadounidense de obleas y células solares.
No se han publicado la tasa arancelaria, el precio de referencia, la lista completa de derivados ni los países que quedarían cubiertos. Tampoco se conoce cómo se calcularían las compensaciones. Esos vacíos impiden medir cuánto subirían los costos para fabricantes y desarrolladores.
El Departamento de Comercio abrió el 1 de julio de 2025 una investigación de seguridad nacional bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial. El aviso oficial pidió datos sobre la demanda estadounidense, la capacidad de la producción local para cubrirla, la dependencia de proveedores extranjeros y los riesgos de concentrar las importaciones en pocas fuentes.
La Sección 232 permite al presidente restringir importaciones cuando se determina que amenazan la seguridad nacional. La investigación oficial confirma el procedimiento que podría sostener una intervención comercial, pero no confirma que Trump ya haya aprobado el mecanismo descrito por Reuters.
La Embajada de China en Washington rechazó la investigación y pidió a Estados Unidos detener las medidas arancelarias bajo la Sección 232 y resolver las diferencias mediante un diálogo entre las partes.
Los chips necesitan el enorme volumen del mercado solar
El polisilicio es una forma de silicio de alta pureza que se usa como materia prima para fabricar obleas. Esas obleas terminan en células solares o, con requisitos de pureza mucho más exigentes, en semiconductores.
La Semiconductor Industry Association (SIA) calculó en marzo de 2026 que la industria solar absorbe 97.6% del consumo anual de polisilicio y los semiconductores apenas 2.4%. Son mercados distintos, pero su economía está conectada: los productores de material para chips necesitan las grandes tiradas del grado solar para aprovechar sus plantas y repartir costos.
El polisilicio para semiconductores debe alcanzar una pureza de al menos 99.999999999%, conocida como 11N. El grado solar suele moverse entre 6N y 10N. Expertos de la industria citados por la SIA estiman que fabricar el primero por sí solo cuesta 30 veces más que producir polisilicio solar.
Ese vínculo explica por qué una medida concebida para asegurar insumos de chips puede golpear primero a la energía solar. Reuters indicó que la administración quiere proteger las fábricas de Hemlock Semiconductor, en Michigan, y Wacker Chemie, en Tennessee. Ambas necesitan clientes solares además de compradores del sector electrónico.

Proteger la oferta local también puede encarecer la demanda
La manufactura solar estadounidense creció con los incentivos fiscales aprobados en 2022, aunque gran parte de la expansión se concentró en el ensamblaje de paneles. El país todavía depende de obleas y células importadas, etapas que requieren inversiones más largas.
Empresas como Toyo, Qcells, Corning, Canadian Solar y T1 Energy anunciaron o comenzaron proyectos para cubrir más tramos de la cadena dentro de Estados Unidos. Toyo, por ejemplo, planea invertir 357 millones de dólares en una fábrica de células solares cerca de Houston.
Mientras esa capacidad entra en operación, el grupo Solar Energy Manufacturers for America y legisladores de ambos partidos han pedido conservar el acceso a proveedores no chinos. Reuters citó los casos de OCI Holdings, de Corea del Sur, y de Wacker, que también produce en Malasia y Alemania.
El riesgo aparece en el otro lado de la factura. Grupos que representan a desarrolladores solares y compradores de semiconductores advirtieron al gobierno que las barreras comerciales pueden elevar el costo de plantas solares y de productos que integran chips, incluidos electrónicos de consumo y automóviles. Una caída en nuevos proyectos solares también reduciría la demanda que ayuda a sostener las plantas de polisilicio de alta pureza.
"El mercado podría empezar a ver proyectos venirse abajo" si los costos suben demasiado, advirtió Martin Pochtaruk, CEO del fabricante de paneles Heliene.
Pochtaruk calificó a la industria solar como un posible "daño colateral" de una investigación comercial enfocada en los chips. El sistema de compensaciones para quienes inviertan en obleas y células parece diseñado para amortiguar esa tensión, aunque su eficacia dependerá de cifras que aún no se conocen.
La orden final decidirá quién queda protegido
El reporte llega cuando China domina cerca de 80% de la capacidad mundial de manufactura solar, de acuerdo con Reuters. La SIA calcula, por otra parte, que el país reúne 94.7% de la capacidad total de producción de polisilicio, una métrica distinta que mide el insumo y no toda la cadena solar.
La diferencia importa. Un arancel amplio podría proteger a Hemlock y Wacker frente al material barato de China. Si cubre países además de China, también podría alcanzar suministros de aliados que la industria estadounidense necesita durante la construcción de sus propias fábricas. Las exclusiones, los derivados cubiertos y las compensaciones determinarán dónde cae el costo.
Hasta que Trump emita una decisión, el esquema sigue siendo una propuesta atribuida a fuentes anónimas. La orden prevista para agosto tendrá que resolver una tensión concreta: fortalecer el polisilicio estadounidense sin frenar el mercado solar que aporta casi todo el volumen del negocio.