TL;DR:
- El gobierno de Estados Unidos analiza cómo limitar el uso de modelos de IA chinos en empresas estadounidenses, según CNBC.
- Compañías como Coinbase, Airbnb y Uber adoptaron IA china por su bajo costo y calidad comparable, según CNBC y Nikkei Asia.
- En paralelo, China estudia restringir el acceso extranjero a sus mejores modelos, según Reuters citado por Benzinga.
El gobierno de Estados Unidos busca la forma de frenar el uso de modelos de IA chinos dentro de sus propias empresas. Legisladores y funcionarios analizan qué herramientas tienen para limitar esa adopción, mientras una investigación en curso de un comité de la Cámara de Representantes examina los riesgos, según reportó CNBC el 8 de julio de 2026. El motivo del giro es incómodo para Washington: cada vez más compañías estadounidenses eligen IA fabricada en China porque cuesta menos y rinde casi igual que la de sus laboratorios locales. Y mientras la Casa Blanca mueve ficha en una dirección, Pekín lo hace en la contraria: estudia cerrar el acceso extranjero a sus mejores modelos. El resultado es un mercado de la inteligencia artificial que empieza a partirse en dos por razones geopolíticas, no técnicas.
El atractivo de la IA china no es misterioso: es la factura. Coinbase es uno de los casos que CNBC pone sobre la mesa. Su director ejecutivo, Brian Armstrong, contó en redes que la compañía usa dos modelos chinos, GLM 5.2 (de Z.ai) y Kimi 2.7 (de Moonshot). No es el único. Un reporte previo de CNBC, de junio, citó al fundador de la startup Lindy, que se pasó a DeepSeek para contener costos que se le disparaban. Nikkei Asia fue más lejos: reportó que firmas como Airbnb y Uber también se sumaron a la carrera por adoptar modelos chinos, un movimiento que coincidió con la suspensión de dos modelos de Anthropic, Mythos 5 y Claude Fable 5, por presión del gobierno estadounidense.
Washington choca con un límite legal y práctico
La postura oficial es dura. Un vocero del Departamento de Estado, citado por CNBC, resumió así la preocupación de Washington:
"El uso de estos modelos por parte de empresas estadounidenses plantea serias preocupaciones. [La IA china] está diseñada para impulsar las narrativas de Pekín, censurar la disidencia y reflejar la ideología y los valores del Partido Comunista Chino."
El problema para el gobierno es pasar del reclamo a la acción. No está claro que Estados Unidos pueda imponer un veto general a los modelos que el mercado decide usar, más allá de cambiar sus propias reglas de compras públicas. Un freno a los modelos de código abierto abriría un frente legal por la libertad de expresión que ampara la Primera Enmienda. Y obligar a las empresas a cambiar cómo operan fuera del país es todavía más complicado: Apple, por ejemplo, usa la plataforma de IA generativa de Alibaba para los iPhone que vende en China.
Pekín juega la misma carta, pero al revés
Del otro lado del tablero, China se mueve en espejo. Según Reuters, citado por Benzinga, funcionarios encabezados por el Ministerio de Comercio chino discutieron imponer restricciones a sus modelos de IA más avanzados, tanto los de código cerrado como los abiertos. Entre las ideas sobre la mesa hay dos que marcan el tono:
- Convertir el robo o la filtración de tecnología de IA patentada en un delito contra la seguridad nacional.
- Poner límites a quién puede financiar a las startups chinas del sector.
Las conversaciones incluyeron a Alibaba, ByteDance y Z.ai, según ese reporte. Ninguna de las dos primeras respondió a la solicitud de comentarios de Benzinga. La lectura de fondo es que Pekín ya trata a la IA de punta como un activo estratégico nacional, y que cualquier límite a su exportación encarecería el acceso para las empresas de todo el mundo que hoy dependen de esos modelos baratos. Eso sí, las medidas siguen en discusión, podrían aplicarse solo a modelos futuros y quizá nunca lleguen a implementarse.
El pulso también tiene su costado más áspero. El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China acusó, además, a Claude Code, la herramienta de programación de Anthropic, de incluir una puerta trasera que califica de "grave amenaza", una acusación que se suma a la lista de reproches cruzados entre ambas capitales.
Qué está en juego para quien ya depende de la IA barata
No todos compran el relato del éxodo hacia China. Daniel Newman, director ejecutivo de la consultora Futurum Group, rechazó la idea de que las empresas estadounidenses vayan a abandonar a sus laboratorios de IA líderes para irse a los modelos chinos de código abierto, y calificó de infundada esa narrativa, según Benzinga.
Aun así, el trasfondo toca a mucha más gente que a un puñado de gigantes tecnológicos. Modelos chinos como DeepSeek, Qwen o GLM se volvieron populares entre desarrolladores y empresas de medio mundo, incluidas las de España y América Latina, justamente por lo mismo que preocupa a Washington: rinden alto por una fracción del precio. Si los dos gobiernos siguen levantando muros, elegir qué modelo usar deja de ser una decisión solo técnica o de presupuesto y empieza a cargar con una etiqueta geopolítica. La opción más barata puede terminar viniendo con condiciones.
Preguntas rápidas sobre la IA china y las restricciones
¿Qué modelos de IA chinos están usando las empresas de Estados Unidos?
Coinbase mencionó GLM 5.2 (de Z.ai) y Kimi 2.7 (de Moonshot); la startup Lindy se pasó a DeepSeek para bajar costos, y Nikkei Asia sumó a Airbnb y Uber. El atractivo, según CNBC, es un rendimiento comparable a un costo mucho menor.
¿Puede Estados Unidos prohibir el uso de IA china en las empresas?
No está claro. Según CNBC, más allá de cambiar sus reglas de compras públicas, un veto amplio choca con problemas legales, como la Primera Enmienda y el código abierto, y prácticos, como que Apple usa IA de Alibaba en los iPhone que vende en China.
¿China va a bloquear el acceso extranjero a sus modelos de IA?
Lo está evaluando. Según Reuters, citado por Benzinga, el Ministerio de Comercio discutió restringir sus modelos más avanzados, incluidos los de código abierto. Pero las medidas siguen en discusión y podrían aplicarse solo a modelos futuros.
Por ahora, ninguna de las dos potencias ha firmado nada. Pero el mensaje de esta semana es claro: Washington y Pekín ya empezaron a tratar los modelos de IA como territorio en disputa, y las empresas que se acostumbraron a la IA china barata tendrán que vigilar de cerca hasta dónde llega cada muro.