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La crisis de energía sacude a Asia: el BAsD y el FMI recortan con fuerza sus previsiones de crecimiento para 2026

El BAsD y el FMI recortan las proyecciones de crecimiento para Asia en 2026 ante la crisis de precios del petróleo.

por Patricia Rodriguez
El BAsD recorta la previsión de crecimiento de Asia en desarrollo por el impacto de los costes de la energía

TL;DR:

*

  • El Banco Asiático de Desarrollo recortó al 4.9% la previsión de crecimiento para Asia en desarrollo en 2026 debido al conflicto en Medio Oriente.
  • Las tensiones empujaron el precio del petróleo a un promedio estimado de 96 dólares por barril, disparando la inflación global y la presión fiscal.
  • Países como Filipinas y Camboya sufren duros golpes, mientras que las economías tecnológicas resisten gracias al auge de la inteligencia artificial.

El Banco Asiático de Desarrollo (BAsD) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han recortado drásticamente sus previsiones de crecimiento económico para Asia en desarrollo y el resto del mundo en 2026. El persistente conflicto en Medio Oriente y la volatilidad en el mercado petrolero son los principales motores de esta rebaja. El BAsD redujo el pronóstico de expansión para las economías emergentes de la región del 5.1% proyectado en abril al 4.9%. Esta desaceleración ocurre en un contexto de encarecimiento del crudo, que se estima promediará los 96 dólares por barril este año, desatando una fuerte presión inflacionaria y fiscal que golpea el consumo de los hogares y ralentiza las inversiones de capital privado.

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Foto: Ibrahim Boran / Pexels

La caída del acuerdo de Ormuz dispara la presión fiscal

Las esperanzas de un alivio energético duradero en Asia se desvanecieron rápidamente. Aunque el mes pasado Washington y Teherán alcanzaron un acuerdo preliminar para reabrir el Estrecho de Ormuz, la vía de navegación más importante para el transporte de crudo en el mundo, el pacto colapsó. El presidente estadounidense Donald Trump declaró que el acuerdo de alto el fuego con Irán está acabado, lo que provocó que los precios del petróleo volvieran a dispararse.

En su último informe, el BAsD proyecta que el petróleo promediará los 96 dólares por barril en 2026, una cifra muy superior al promedio de 69 dólares registrado antes de que estallara el conflicto. Como consecuencia directa, el FMI estima que los precios del crudo subirán casi un 32% este año, empujando la inflación de consumo global al 4.7%. En Asia en desarrollo, la inflación subirá al 4.3% en 2026, frente al 3.0% registrado en 2025.

Masato Kanda, presidente del BAsD, no ocultó la gravedad del panorama:

"Nuestra perspectiva revisada muestra un ajuste a la baja significativo para el crecimiento y un fuerte incremento de la inflación tras una actualización especial para reflejar el agravamiento de la crisis. Nos enfrentamos a perturbaciones sistémicas y duraderas en las redes globales de energía y comercio, no solo a una volatilidad temporal".

Este shock de precios está destruyendo los balances comerciales de los gobiernos asiáticos. De las 40 economías en desarrollo de la región, 24 registrarán menores ingresos fiscales en 2026 de lo esperado y otras 24 enfrentarán un aumento en su gasto primario. A esto se suma la devaluación de las monedas locales frente al dólar, lo que encarece las importaciones de combustible y eleva el costo de la deuda denominada en moneda extranjera.

Golpes desiguales: el freno en Camboya y Filipinas

El impacto de esta crisis energética se distribuye de manera desigual, golpeando con especial dureza a las economías más vulnerables. En el sudeste asiático, Filipinas y Camboya enfrentan algunos de los escenarios más complejos de la región.

El BAsD recortó el crecimiento proyectado para las islas filipinas al 3.8% en 2026, convirtiéndola en la cuarta economía de más lento crecimiento en su zona. Por su parte, el FMI bajó su pronóstico para el país del 4.1% al 3.9%. La economía filipina ya venía resentida por un débil crecimiento del 2.8% en el primer trimestre, provocado por los primeros impactos petroleros y una parálisis en el gasto de infraestructura pública tras las investigaciones anticorrupción del año pasado. Un vocero del FMI explicó la situación:

"Esto refleja un resultado más débil de lo esperado en el primer trimestre de 2026 (2.8%), sumado a un impacto mayor de lo previsto por la guerra en Medio Oriente sobre los precios y la actividad en Filipinas".

Camboya, sin embargo, se lleva la peor parte con uno de los recortes más profundos del año. El FMI proyecta ahora que la economía camboyana crecerá apenas un 3% en 2026, un desplome masivo en comparación con el 5.3% registrado en 2025. El país sufre la combinación de altos costos energéticos, menor demanda exterior y una crisis prolongada en el sector inmobiliario. La inflación camboyana escalará al 5.6% este año, lo que obligó al gobierno a lanzar un paquete de estímulo de 1,240 millones de dólares enfocado en la creación de empleo y la gestión energética.

La inteligencia artificial como un escudo temporal

En medio de la tormenta económica, el sector tecnológico se mantiene como el único salvavidas de la región. El BAsD señaló que el boom de inversiones globales en inteligencia artificial está sosteniendo las exportaciones de las economías integradas en la cadena de suministro de microchips y componentes de alta gama.

Este efecto positivo beneficia directamente a mercados como Hong Kong, Corea del Sur, Singapur y Taiwán. Gracias a esta demanda de semiconductores y maquinaria avanzada, el banco multilateral elevó su pronóstico de crecimiento para la división de Asia Avanzada al 2.6% en 2026.

Sin embargo, el propio BAsD advierte que este motor es un arma de doble filo. Si el entusiasmo global por la inteligencia artificial se enfría de golpe o si ocurre una corrección brusca en las valoraciones de las empresas tecnológicas en bolsa, la región podría experimentar salidas masivas de capital y una caída drástica en la demanda externa, transformando un alivio temporal en una nueva vulnerabilidad.

Con un mercado energético de nuevo bajo el fuego de las tensiones geopolíticas y los bancos centrales atrapados en el dilema de contener la inflación sin asfixiar la actividad, Asia entra a la segunda mitad del año navegando en aguas profundas. La recuperación de las rutas marítimas claves y el rumbo que tome la política exterior estadounidense definirán si estas rebajas económicas son el piso de la crisis o apenas el inicio de un freno de mayor escala.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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