TL;DR:
- La tregua de tres semanas entre Washington y Teherán colapsó tras ataques mutuos y agresiones a buques comerciales.
- El Departamento del Tesoro de EE. UU. reimpuso sanciones inmediatas a las exportaciones petroleras de Irán.
- El Brent subió un 6% a 78 dólares, arruinando el pronóstico optimista de la EIA que proyectaba un crudo a 74 dólares.
La tregua de tres semanas entre Estados Unidos e Irán colapsó por completo este miércoles 8 de julio de 2026, desatando una nueva oleada de ataques armados en Oriente Medio y reactivando las sanciones de Washington al crudo iraní. El estallido de hostilidades ocurrió apenas unas horas después de que la Administración de Información de Energía de EE. UU. (EIA) publicara un optimista reporte donde recortaba drásticamente su proyección para el precio del crudo Brent a un promedio de 74 dólares por barril en el tercer trimestre de este año, confiando en la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
Con el presidente Donald Trump declarando el alto el fuego como "terminado" y las fuerzas estadounidenses bombardeando más de 80 objetivos en suelo iraní, el mercado energético global vuelve a sumergirse en la incertidumbre inflacionaria y el desabasto logístico. La tregua, que había calmado temporalmente la escalada bélica iniciada a principios de año, quedó reducida a cenizas antes de que el reporte de la EIA pudiera siquiera circular en las mesas de inversión.


El optimismo fugaz de la EIA y el Brent a 74 dólares
El reporte mensual de la EIA, publicado el martes 7 de julio de 2026, reflejaba un escenario que ya no existe. La agencia confiaba plenamente en que el memorando de entendimiento firmado el 18 de junio entre Washington y Teherán permitiría el retorno de la mayor parte de la producción de petróleo de Oriente Medio. El conflicto previo había congelado un máximo de 11.2 millones de barriles diarios en mayo, y el plan era recuperar esos flujos casi por completo para finales de año, logrando una restauración absoluta en el primer trimestre de 2027.
Bajo esa premisa, las proyecciones de la EIA apuntaban a un alivio notable para los bolsillos de los consumidores:
- El precio del crudo Brent caería hasta los 65 dólares por barril en 2027 debido a un aumento proyectado en los inventarios globales de crudo.
- Los inventarios mundiales de petróleo crecerían en 2.7 millones de barriles diarios en el cuarto trimestre de 2026 y en 5.0 millones de barriles diarios a lo largo de 2027.
- La producción de petróleo crudo de EE. UU. promediaría 13.8 millones de barriles diarios en 2026 y 14.0 millones en 2027.
- El precio de la gasolina en las estaciones de servicio estadounidenses bajaría a un promedio de 3.80 dólares por galón en este tercer trimestre (frente a los más de 4.20 dólares del segundo trimestre), para luego descender a 3.40 dólares a finales de año y promediar unos 3.10 dólares en 2027.
Sin embargo, estas estimaciones resultaron ser un escenario idílico que asumía que la tregua se mantendría. El propio informe de la EIA admitía, en una advertencia que cobró sentido pocas horas después, que el "riesgo elevado" en los mercados globales de petróleo podría mantener altos los márgenes de refinación, incluso si el crudo bajaba.
El colapso del pacto y la respuesta militar en Ormuz
La realidad del mercado energético cambió en cuestión de horas. La tregua se rompió cuando Irán atacó tres buques comerciales (el M/T Al Rekayyat con bandera de las Islas Marshall, el M/T Wedyan de Arabia Saudita y el M/T Cyprus Prosperity de Liberia) que transitaban por el estrecho de Ormuz. Las fuerzas de Teherán justificaron la agresión alegando que las embarcaciones ignoraron las advertencias de desvío y entraron en zonas de exclusión donde se realizaban tareas de desminado.
La respuesta de Washington no se hizo esperar. Donald Trump, quien asiste a la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, no se anduvo con rodeos:
"Atacamos con mucha fuerza anoche a la gente muy peligrosa de Irán. Están enfermos, algo anda mal con ellos", declaró Trump ante los periodistas.
El Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) coordinó bombardeos sobre más de 80 objetivos en el sur de Irán, destruyendo sistemas de defensa aérea, radares costeros, lanzaderas de misiles antibuque y más de 60 lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Las explosiones sacudieron la ciudad portuaria de Sirik, la estratégica isla de Qeshm y las inmediaciones de Bandar Abbas. Por su parte, la IRGC contraatacó lanzando misiles contra instalaciones militares estadounidenses en Bahrein y Kuwait.
En el plano económico, el golpe fue inmediato. El Departamento del Tesoro de EE. UU. revocó los alivios temporales y reinstauró las sanciones sobre las ventas de petróleo iraní a partir del 7 de julio, cancelando de golpe el periodo de gracia de 60 días que debía expirar el 21 de agosto.
El estrecho de Ormuz opera a menos de la mitad de su capacidad
El impacto en los mercados financieros globales fue instantáneo. Tras las declaraciones de Trump en Ankara, el crudo Brent subió un 6% para situarse de nuevo en los 78 dólares por barril, mientras que las principales bolsas europeas cayeron un 1.6%. Al mismo tiempo, el dólar se fortaleció y el rendimiento de los bonos soberanos subió, reflejando el temor de los inversores a una nueva ola inflacionaria global.
Los analistas navales advierten que las rutas marítimas en la región están prácticamente paralizadas. Los datos de seguimiento satelital muestran que el estrecho de Ormuz está operando a menos de la mitad de su capacidad habitual. Apenas transitan unos 34 barcos al día, en comparación con el flujo normal de 83 buques diarios registrado antes del conflicto.
Aunque el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán condenó enérgicamente los ataques y acusó a EE. UU. de violar el memorando de entendimiento, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, admitió en un comunicado que las acciones militares estadounidenses han dejado sin efecto los pilares fundamentales del acuerdo de paz. Para Irán, la venta de petróleo representa su principal flotador financiero, un recurso que la reactivación de las sanciones vuelve a congelar.
El colapso de la diplomacia devuelve a la economía global al mismo punto de estrangulamiento energético que marcó la primera mitad del año. Con el estrecho de Ormuz parcialmente cerrado y la maquinaria militar de ambas potencias de nuevo en marcha, las proyecciones de una gasolina barata y un petróleo estable a 74 dólares parecen haber quedado sepultadas bajo una nueva ronda de hostilidades en Oriente Medio.