TL;DR:
- James Pellegrini, jubilado de 69 años, vendió en eBay más de 2,000 computadoras NABU que guardó 23 años en un granero de Massachusetts.
- Las compró en 1989 a precio de liquidación; el lote pesaba lo mismo que 11 autos y amenazaba con hundir el segundo piso del granero.
- Un unboxing de Adrian Black en YouTube reavivó a los coleccionistas: vendió una cuarta parte en tres días y eBay le congeló la cuenta dos meses.
Durante 23 años, un granero de Massachusetts guardó un secreto pesado: más de 2,200 computadoras NABU sin abrir, un modelo de 1983 que casi nadie recuerda. Su dueño, James Pellegrini, jubilado de 69 años, las compró en 1989 a precio de remate tras la quiebra del fabricante, convencido de que le servirían para un negocio de telefonía empresarial que jamás arrancó. El lote quedó apilado, juntando polvo y peso: tanto, que el segundo piso del granero empezó a ceder bajo una carga equivalente a la de once autos. La salida fue venderlas en eBay. Y ahí ocurrió lo que Pellegrini no esperaba: los equipos que consideraba una mala inversión se agotaron entre coleccionistas de tecnología retro, a menos de 100 dólares cada uno.
La historia tiene lógica de otra época. En los años 80, Pellegrini quiso meterse al sector tecnológico sin chocar de frente con Apple o Microsoft, así que apostó por equipos ya catalogados como antiguos. Las NABU encajaban y estaban baratísimas: se remataban por bancarrota. Nunca dijo cuánto pagó por el lote completo, pero lo resumió en dos palabras: una "gran oferta".
Dos décadas después, el problema ya no era comercial sino físico. Las cajas llevaban más de veinte años arrumbadas en el granero de un vecino, y el peso acumulado puso en riesgo la estructura. Pellegrini pasó seis semanas moviendo miles de cajas antes de poder venderlas. El plan B, eBay, terminó siendo el giro de la historia.
Un video de YouTube encendió la fiebre entre coleccionistas
Lo que parecía un remate lento se convirtió en una corrida. El detonante fue un unboxing del creador de contenido Adrian Black, del canal Adrian's Digital Basement, que devolvió a las NABU al radar de los entusiastas de la computación retro. Cuando Pellegrini publicó su inventario, esa comunidad ya estaba lista para comprar. Así reconstruyeron el caso medios como Vice y Gizmodo.
Los números cuentan el frenesí:
- Vendió una cuarta parte de todo el lote en apenas tres días.
- eBay le suspendió la cuenta por más de dos meses al detectar un volumen de ventas atípico.
- Durante ese bloqueo tuvo que demostrar que las máquinas eran suyas.
- Su perfil registró al menos 2,100 artículos vendidos, casi todo el granero.
El bloqueo tiene su ironía: vendía tan rápido que la propia plataforma lo frenó por sospechoso. Hoy los equipos de Pellegrini ya no están listados, aunque otros vendedores ofrecen unidades sueltas a precios más altos.
Qué era la NABU, "internet" antes de internet
Para entender por qué alguien pelea por una computadora de 1983, conviene ver qué prometía. La NABU (Natural Access to Bi-directional Utilities) fue un sistema doméstico que funcionaba sobre la red de televisión por cable y conectaba a los hogares con una red precursora de la World Wide Web. Operó entre 1982 y 1985, sobre todo en Ottawa, Canadá, casi una década antes de que internet llegara al público masivo.
Para su época, lo que ofrecía sonaba a ciencia ficción:
- Descargar software y contenido a través del cable.
- Comprar productos y hacer operaciones bancarias en línea.
- Jugar Managers Baseball, un fantasy baseball pionero, con nombres y estadísticas reales de la MLB.
El hardware tampoco era menor: un procesador Z80A y 64 KB de RAM, en la misma liga que el Commodore 64. De hecho, la NABU costaba unos 950 dólares canadienses, casi lo mismo que ese éxito de ventas, más una cuota mensual de entre 8 y 10 dólares por el servicio.
Por qué una mala inversión terminó valiendo oro
Aquí está la paradoja. La NABU fracasó comercialmente: hacia 1984 la empresa acumulaba cinco millones de dólares en pérdidas y Campeau Corporation, uno de sus grandes inversionistas, se retiró. La red se apagó y las máquinas quedaron condenadas al olvido.
Ese fracaso es justo lo que las vuelve valiosas hoy. Al no venderse en masa, quedaron pocas, y el lote de Pellegrini tenía algo casi irrepetible: unidades selladas, nunca encendidas. A esa escasez se sumaron dos ingredientes. Uno, un catalizador: los videos de Adrian Black, que desde 2022 devolvieron a las NABU al mapa de los coleccionistas. Dos, una comunidad de preservación activa, con proyectos como NabuNetwork.com y el museo de computación de la Universidad de York que llevan años documentando cada unidad. Escasez, chispa viral y coleccionistas organizados: esa es la mezcla que transforma un estorbo en pieza codiciada.
Preguntas rápidas sobre las computadoras NABU
¿Qué es una computadora NABU?
Es una computadora doméstica lanzada en 1983 que funcionaba sobre la red de televisión por cable para conectarse a una red precursora de internet. Operó entre 1982 y 1985, sobre todo en Ottawa, Canadá, y permitía descargar software, comprar en línea y hacer operaciones bancarias.
¿Cuánto costaban y cuánto valen ahora?
En su lanzamiento, la NABU Personal Computer costaba unos 950 dólares canadienses, más una cuota mensual de 8 a 10 dólares por el servicio. En la venta de James Pellegrini en eBay, cada unidad se ofertó por menos de 100 dólares, aunque otros vendedores piden precios superiores.
¿Todavía se pueden comprar?
El lote de Pellegrini ya se agotó, pero en eBay aún aparecen unidades sueltas de otros vendedores, normalmente a precios más altos. Existe además una comunidad de preservación, con sitios como NabuNetwork.com, que documenta y mantiene vivas estas máquinas.
El granero de Massachusetts respira más ligero, y la anécdota deja una moraleja incómoda para cualquiera que acumule tecnología vieja: lo que hoy estorba y junta polvo puede tener comprador mañana, siempre que exista la comunidad correcta y alguien que cuente la historia. Pellegrini perdió la apuesta en 1989. El mercado retro se la pagó, tres décadas tarde.