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Marte construyó una corteza compleja sin tectónica de placas: lo que oyó InSight a 24 km

Datos de InSight revelan bajo Marte una capa de 14 km que apunta a sistemas de magma como los de la Tierra.

por Alejandro Castillo Leone
High-resolution image of Mars shining in the vast universe, showcasing its surface details.
Foto de Zelch Csaba en Pexels

TL;DR:

  • Un estudio en Nature Astronomy reinterpreta la frontera sísmica a 24 kilómetros bajo el sitio de aterrizaje de InSight: debajo hay unos 14 kilómetros de roca ultramáfica empobrecida en fundido.
  • La clasificación bayesiana da 90.8% de probabilidad a que esa capa inferior sea ultramáfica y 85.9% a que la superior sea máfica.
  • Los autores concluyen que Marte sostuvo sistemas magmáticos que atravesaban toda su corteza sin tener placas tectónicas, algo que hasta ahora se creía exclusivo de la Tierra.

Marte pudo fabricar una corteza tan trabajada como la terrestre sin mover una sola placa tectónica. Es la conclusión de un equipo encabezado por la Universidad de Oxford que volvió a leer los datos sísmicos de la misión InSight de la NASA y publicó sus resultados el 26 de junio de 2026 en Nature Astronomy. A unos 24 kilómetros bajo el punto donde se posó la sonda, los autores ubican el techo de una capa de aproximadamente 14 kilómetros de espesor formada por cristales que se asentaron cuando el magma se enfrió. Esa firma, sostienen, solo encaja con sistemas magmáticos grandes y duraderos que recorrían la corteza de abajo hacia arriba. Si Marte los tuvo, la lista de planetas rocosos que alguna vez pudieron ser habitables se alarga.

Cómo se mira dentro de un planeta sin perforarlo

InSight aterrizó en Elysium Planitia en noviembre de 2018 y dejó ahí el primer sismómetro que operó en otro planeta. Nunca se movió. Su trabajo era quedarse quieto y registrar cómo vibraba Marte con los impactos de meteoroides y con los martemotos. La misión terminó en 2022 y sus datos siguen produciendo hallazgos.

Medir el interior de un mundo sin tocarlo se volvió una rutina de la ciencia planetaria de esta década, y no solo en Marte.

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La frontera a 20 o 24 kilómetros ya aparecía en trabajos anteriores. Nadie sabía qué era. Se había propuesto de todo, desde un antiguo moho fósil hasta simple estratificación basáltica. El equipo de Oxford atacó el problema por otro lado: en lugar de discutir la sísmica, calculó qué velocidades sísmicas debería producir cada tipo de roca marciana plausible y las comparó con lo observado. Usó una base de 883 composiciones tomadas de meteoritos marcianos, análisis de rovers y modelos de la composición del planeta, más modelado termodinámico y estadística bayesiana.

El resultado quedó así:

  • La capa por encima de los 24 kilómetros se comporta como roca máfica, es decir basáltica, con una probabilidad de 85.9%.
  • La que está por debajo encaja con roca ultramáfica, rica en hierro y magnesio y pobre en sílice, con 90.8%.
  • El límite real entre corteza y manto queda más abajo, alrededor de los 38 kilómetros.
  • La profundidad de la frontera no es un número redondo: el modelo la sitúa en 24.5 kilómetros con un margen de 8.3.
Columnas y capas de roca basáltica enfriada en un afloramiento volcánico
Imagen ilustrativa: en la Tierra, los cristales que se asientan al enfriarse un magma dejan capas densas como las que el estudio propone bajo Marte · Foto de Anastasia Haritonov en Pexels

El residuo de un magma que ya no existe

El magmatismo transcrustal es un sistema magmático que conecta la base de la corteza con los depósitos someros, de modo que el fundido se acumula, se diferencia y asciende por etapas en lugar de vivir en una sola cámara aislada. En la Tierra es lo que ocurre bajo los arcos volcánicos, y está detrás de la formación de los continentes.

La imagen de "ríos de magma" que circuló en los titulares es una licencia cómoda, pero lo que la sísmica insinúa no es roca líquida corriendo hoy bajo Marte: es el rastro que dejó. Cuando un magma grande se enfría, los primeros minerales cristalizan y caen al fondo, mientras arriba queda un fundido más ligero y más evolucionado que sube. Esos 14 kilómetros son el fondo de ese proceso.

El modelado térmico es lo que aprieta la interpretación. Con el flujo de calor que se estima para el Marte primitivo, entre 5 y 45 milivatios por metro cuadrado, la corteza a esa profundidad no alcanzaba a fundirse. Solo el extremo alto de ese rango, y únicamente con agua presente, llega al punto. Hizo falta calor extra, y el sospechoso que proponen los autores es un ascenso de material del manto que además inyectó magma nuevo en la corteza.

"Nuestro estudio sugiere que este planeta produjo una corteza igual de compleja a través de sistemas magmáticos prolongados."

Tobermory Mackay-Champion, primer autor del estudio, a la agencia SINC

La Universidad de Oxford añade un detalle de escala: la estructura podría extenderse lateralmente cientos o incluso miles de kilómetros por el hemisferio norte marciano.

Los metales cerca de la superficie cambian el cálculo de una base

Mackay-Champion, hoy en la Universidad de Bristol, subrayó una consecuencia que quedó opacada por el ángulo astrobiológico. En la Tierra, los sistemas magmáticos de este tipo concentran depósitos metálicos importantes. Si Marte los tuvo, el planeta podría guardar bastante más riqueza mineral cerca de la superficie de la que se le atribuía, algo que el propio autor conecta con la minería futura, las misiones tripuladas y, más adelante, los asentamientos permanentes.

Para un programa que hoy tendría que subir cada tonelada desde la Tierra, la diferencia entre una corteza monótona y una con menas concentradas no es un detalle académico.

Lo que el estudio no demuestra

⚠️
El trabajo publicado en Nature Astronomy no reporta vida, biofirmas ni materia orgánica en Marte. Describe la estructura de la corteza bajo un solo punto del planeta; el vínculo con la habitabilidad es una inferencia que los autores plantean en condicional.

Los datos provienen de un único lugar de observación. InSight fue una misión estacionaria en las tierras bajas del norte, y los propios autores advierten que la velocidad sísmica promediada a lo largo de trayectorias que cruzan el planeta entero es menor que la medida bajo la sonda. Es decir: la capa ultramáfica podría ser regional y no global.

La cadena que lleva del hallazgo a la palabra "vida" tiene varios eslabones, y ninguno es un dato de laboratorio. Corteza compleja, diferenciación química, reciclaje de elementos y, al final, condiciones que en la Tierra acompañan a la habitabilidad. Así lo plantea el coautor Jon Wade, del Departamento de Ciencias de la Tierra de Oxford:

"Si Marte pudo desarrollar este tipo de corteza compleja sin tectónica de placas, quizá las condiciones necesarias para la habitabilidad puedan surgir en más planetas de los que creíamos."

Jon Wade, coautor del estudio, en el comunicado de la Universidad de Oxford

El dato duro que queda es una capa de 14 kilómetros bajo un solo punto de Marte. Lo que se juega encima es más grande: si un planeta sin placas puede fabricarse una corteza compleja, se acorta la lista de mundos que se podían descartar de entrada por no tener tectónica. Las próximas misiones a Marte y los telescopios que catalogan exoplanetas rocosos tienen ahora un motivo menos para decir que no.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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