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Buscan "pelo" en los agujeros negros: la frecuencia y el apagado no se moverían igual

En la relatividad general, la vibración que deja una fusión de agujeros negros depende solo de masa y giro. Un equipo liderado por la Universidad de Nagoya calculó qué cambiaría si hubiera materia oculta alrededor, y encontró que la frecuencia y la velocidad de apagado no se mueven igual.

por Gerardo Pavez
Illustration of a spiral galaxy surrounded by stars and galaxies in deep space, showcasing cosmic beauty.
Foto de Zelch Csaba en Pexels

Un equipo liderado por la Universidad de Nagoya publicó un método general para buscar "pelo" en los agujeros negros, es decir, la materia o la física extra que podría rodearlos. Lo que analizan es el ringdown, la vibración que emite en ondas gravitacionales el objeto recién formado tras una fusión, antes de estabilizarse. En la versión más simple de la relatividad general esa señal depende solo de la masa y del giro. El resultado central del trabajo, publicado en el Journal of Cosmology and Astroparticle Physics, es que la frecuencia de la vibración y la velocidad a la que se apaga no se desplazarían en la misma proporción si hubiera materia escondida, y que la brecha entre ambas queda fijada por la presión de esa materia justo donde la luz puede orbitar al agujero negro. Nada de esto se ha medido todavía.

La brecha entre dos números apunta a la presión local

El atajo del equipo es una correspondencia conocida desde hace décadas: la forma en que la luz orbita cerca de un agujero negro está ligada matemáticamente a la forma en que se comporta su ringdown, así que se puede calcular una a partir de la otra. Sobre esa base, los autores añadieron una pequeña cantidad de materia a las soluciones de vacío de Schwarzschild y de Kerr, la modelaron como un fluido con presión anisótropa y usaron las ecuaciones de Einstein para ver qué le pasaba a la señal. Lo firman Ariadna Uxue Palomino Ylla, Akihiro Ishibashi y Chul-Moon Yoo, de Nagoya, con Kosuke Makino y Akane Tanaka, de la Universidad Kindai, en Higashi-Osaka.

Las dos propiedades no se mueven juntas. El corrimiento de la frecuencia queda controlado por la corrección geométrica, mientras que la velocidad de amortiguamiento recibe además una contribución explícita de la presión tangencial. La diferencia entre ambos corrimientos relativos no depende de la masa acumulada, sino de la combinación local de densidad de energía y presión tangencial evaluada en la órbita de fotones.

El signo de esa brecha funciona además como diagnóstico directo. Si sale positivo, la materia efectiva tendría que violar la condición de energía nula en su componente tangencial. El artículo anota otro efecto, que la órbita de fotones se acerca al centro cuando la materia añadida tiene densidad positiva.

En dos de los tres modelos, la materia tendría que romper una regla

Los autores aplicaron sus fórmulas a tres agujeros negros teóricos bien conocidos. Las condiciones de energía son los requisitos que se le imponen a la materia para tratarla como materia normal, con densidad positiva y sin flujos de energía más rápidos que la luz. La más restrictiva de ellas, la dominante, es la que se rompe en dos de los tres casos.

Los tres modelos teóricos en los que se probó el método y sus condiciones de energía en el régimen de desviación pequeña
Modelo Qué describe Condiciones de energía
Bardeen Agujero negro regular, sin singularidad central Cumple la nula, la débil y la fuerte; no la dominante
Hayward Agujero negro regular con un núcleo de curvatura acotada Cumple la nula, la débil y la fuerte; no la dominante
Kiselev Agujero negro rodeado por un fluido tipo quintaesencia Puede cumplirlas todas en ciertos rangos de sus parámetros

La consecuencia la escriben los propios autores en el cierre del artículo. Si alguna vez se confirmara en el ringdown una desviación compatible con Bardeen o con Hayward, habría que aceptar un campo de materia que rompe la condición dominante o bien una modificación en el mecanismo mismo de emisión de ondas gravitacionales. Y como violar esa condición implica un flujo superlumínico, el equipo considera físicamente más razonable pensar en una teoría de gravedad modificada que en materia exótica.

El giro parte la señal en dos ramas

La rotación complica el cálculo porque rompe la simetría del caso estático. En un agujero negro que gira, la correspondencia entre la vibración y las órbitas de luz solo se sostiene para los rayos atrapados en el plano ecuatorial, y esos se separan en dos ramas: la que da vueltas en el mismo sentido que el giro y la que va en contra.

La materia oculta no afecta igual a las dos. En la versión rotante del modelo Bardeen, la rama que gira en contra registra el corrimiento de mayor magnitud, y la que gira a favor, el menor. El patrón exacto depende del tipo de materia involucrada, así que la asimetría entre ambas ramas es en sí misma información.

In-depth view of advanced laser equipment used for precise engraving and cutting.
Las ondas gravitacionales se miden con interferómetros láser; imagen ilustrativa de instrumental óptico, no corresponde a ningún detector de la colaboración · Foto de Opt Lasers from Poland en Pexels

La primera firma acota qué pueden ver los detectores de hoy

Palomino Ylla, doctoranda de la Escuela de Posgrado de Ciencias de Nagoya y primera firma del estudio, explicó a la agencia SINC que los agujeros negros no están aislados y pueden estar rodeados de gas, plasma y discos de acreción, de modo que el espacio-tiempo a su alrededor sí admite modificaciones. Sobre el alcance fue explícita: su trabajo "no determina si los efectos específicos que estudiamos son detectables con los instrumentos actuales".

Las ondas gravitacionales se miden con LIGO, Virgo y KAGRA, y para esta investigación no se midió ninguna. Conectar las predicciones con observaciones reales exigiría, según detalló la investigadora a SINC, un análisis con modelado realista de la señal, la sensibilidad del detector y las incertidumbres de observación; los detectores futuros tendrían que dar mediciones más precisas de esa fase para que la prueba gane fuerza. El comunicado de Nagoya, del 7 de septiembre de 2026, califica los resultados como estimaciones tempranas.

El giro es uno de los dos únicos números que la relatividad general permite en el caso más simple, y ni siquiera ese parámetro está resuelto en el agujero negro del centro de nuestra galaxia, como contamos en agosto.

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El trabajo deja una sola herramienta para una familia entera de modelos. En lugar de calcular desde cero cada tipo posible de pelo, las fórmulas permiten leer cualquier desviación futura del ringdown como una afirmación sobre la materia que rodea al agujero negro, y le cuelgan una prueba concreta: el signo de la brecha decide si esa materia podría ser normal.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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