El Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA registró un índice Kp de 5 en las últimas 24 horas, el primer escalón de una tormenta geomagnética G1, y mantiene ese nivel como escenario probable hasta el 9 de septiembre de 2026. Detrás están varias eyecciones de masa coronal que salieron del Sol el 5 y el 6 de septiembre y una corriente rápida de viento solar procedente de un agujero coronal. Ese nivel tiene techo, y el organismo lo puso por escrito. Su pronóstico de tres días, emitido a las 12:30 UTC del 8 de septiembre, no espera un Kp superior a 5.00 en ninguna de las 24 franjas horarias que cubre el 8, el 9 y el 10 de septiembre. La prensa estadounidense publicó ese mismo martes titulares que van de nueve a 20 estados con auroras, todos para la misma noche.
El pronóstico oficial se queda en el primer escalón
El producto que manda aquí es el pronóstico de tres días, un texto que la NOAA emite cada 12 horas, a las 00:30 y a las 12:30 UTC. En la edición del 8 de septiembre, el mayor Kp observado en 24 horas fue 5 y el mayor Kp esperado para el periodo del 8 al 10 de septiembre es 5.00. La tabla desglosa el índice en bloques de tres horas: el 8 de septiembre solo tres bloques alcanzan nivel de tormenta (06:00 a 09:00, 12:00 a 15:00 y 15:00 a 18:00 UTC) y el 9 de septiembre, otros dos (03:00 a 06:00 y 06:00 a 09:00 UTC). Para el 10 de septiembre el máximo cae a 3.00, por debajo del umbral.
La razón que anota el turno de pronóstico es doble: los efectos de una corriente rápida de viento solar de polaridad positiva y la llegada prevista de las eyecciones del 5 y el 6 de septiembre. Ese escenario de impacto combinado, con varias nubes de plasma que pueden fundirse en una sola estructura antes de llegar, es también el que menos se deja predecir, como contamos al revisar el techo estadístico de estas tormentas.

El mismo boletín acota otras dos cosas. La NOAA cifra en 1% la probabilidad de una tormenta de radiación solar S1 o mayor cada uno de los tres días y escribe que no espera ninguna. La tormenta de protones que sí ocurrió fue el 5 de septiembre, asociada a una llamarada M1.0 de la región AR4520, ya en decadencia y cerca del limbo oeste, según el reporte diario de EarthSky. Y la eyección grande y veloz que salió del limbo este del Sol el 7 de septiembre quedó clasificada como un evento del lado oculto, sin efecto sobre la Tierra, de acuerdo con el boletín de The Watchers sobre la discusión de pronóstico del organismo.
De dónde salen los "20 estados" y por qué nadie coincide
El número de estados no es una medición, sino la lectura de un mapa. Ese mapa es un producto experimental de la NOAA llamado Aurora for Tonight and Tomorrow Night, que corre el modelo OVATION del Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins usando el máximo Kp pronosticado entre las 6 de la tarde y las 6 de la mañana, hora del centro de Estados Unidos. Las imágenes se actualizan de forma continua y, según la propia página, no se archivan, precisamente porque dependen de un Kp que cambia. Nadie puede volver después a comprobar qué mostraba el mapa cuando se escribió cada nota.
Su historial guarda un cambio del que no se habla en la cobertura. La NOAA estrenó en 2022 una "línea de visión" que marcaba el punto más al sur desde el que se podría alcanzar a ver la aurora sobre el horizonte norte. En mayo de 2026 la retiró del producto, que sigue etiquetado como experimental. El óvalo auroral se sigue dibujando; la raya que permitía contar estados uno por uno ya no figura en la descripción oficial.

Ese mismo 8 de septiembre, una sola cabecera publicó las dos puntas del rango. Forbes sacó dos notas de autores distintos: una anuncia auroras en 20 estados el martes por la noche y la otra, nueve estados esa misma noche, con un Kp de 5 como referencia. Una herramienta que se actualiza en continuo y no guarda copia admite justo eso: dos lecturas separadas por unas horas pueden arrojar listas distintas de estados, y después no hay forma de comprobar qué vio cada quien.
La página de la NOAA aporta el matiz que se pierde en el conteo: la aurora no tiene que estar sobre la cabeza y puede observarse desde hasta 1,000 kilómetros de distancia cuando es brillante y las condiciones acompañan. Que un estado quede dentro de la zona nunca significó que el fenómeno vaya a ocurrir encima de él.
| Pronóstico | Nivel máximo que anticipa | Hasta dónde dice que se vería |
|---|---|---|
| NOAA, pronóstico de 3 días del 8 de septiembre de 2026 | Kp 5.00 (G1) como máximo esperado del 8 al 10 de septiembre | No nombra estados: su mapa es experimental y sin línea de visión desde mayo de 2026 |
| Met Office del Reino Unido, citado por Forbes el 7 de septiembre de 2026 | G1 (Kp 5) a G2 (Kp 6) probable, con ligera probabilidad de G3 (Kp 7) | Sitúa el 9 de septiembre como el día de mayor actividad, sin lista de territorios |
| EarthSky, 7 de septiembre de 2026 | G1 a G2 el 9 de septiembre, con G3 posible si el campo magnético se orienta al sur | Solo con G3, hasta Nueva York, Londres y el norte de Francia |
A qué hora mirar, y por qué México y España quedan fuera
Los dos bloques que la NOAA marca como tormenta para la noche del 8 al 9 de septiembre caen entre las 03:00 y las 09:00 UTC del día 9. Eso son las 11 de la noche del martes a las 5 de la mañana del miércoles en la costa este de Estados Unidos, y de las 9 de la noche del martes a las 3 de la mañana del miércoles en el centro de México. La ventana útil cae de madrugada, no al anochecer.
Desde España y México no hay escenario que alcance. Con un techo de Kp 5, la aurora se queda en el borde norte de Estados Unidos y en Canadá. El escenario más generoso que aparece sobre la mesa, la ligera probabilidad de G3 que contempla el Met Office británico y que recoge EarthSky, llevaría el fenómeno hasta Nueva York, Londres y el norte de Francia. Tanto España como México quedan al sur de esos tres límites, y ese escenario ni siquiera es el pronóstico central de la NOAA.
El calendario, en cambio, juega a favor. Forbes apunta que septiembre es de los mejores meses del año para la actividad auroral por el efecto Russell-McPherron, que vuelve más eficiente el acoplamiento entre el viento solar y el campo magnético terrestre alrededor de los equinoccios; el de septiembre cae el día 22. Esa misma nota recoge que la NOAA anticipa condiciones activas otra vez alrededor del 14 al 16 y del 24 al 27 de septiembre. Son dos ventanas con fecha, y esta vez el pronóstico oficial se puede leer completo antes de contar estados.