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IA

Los que evalúan los peligros de la IA se están quemando: bajas médicas en Reino Unido

El Financial Times reportó que empleados del AISI, el evaluador británico de la IA de frontera, pidieron baja médica por estrés. El agotamiento y la fuga de investigadores también crecen en OpenAI, Anthropic y DeepMind por el ritmo de lanzamientos y el temor a los usos de la tecnología.

por Gerardo Pavez
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Foto de Javier Balseiro en Pexels

Varios empleados del AI Safety Institute (AISI), el organismo británico que evalúa de forma independiente los modelos de IA de frontera, pidieron baja médica y buscaron apoyo psicológico por el desgaste mental de su trabajo, según reportó el Financial Times. Cuatro personas conocedoras describen calendarios de evaluación muy ajustados antes de que salgan nuevos modelos, sumados al temor por la velocidad a la que se despliega la tecnología. El malestar no se queda ahí. Empleados de OpenAI, Anthropic y Google DeepMind han expresado en público inquietudes parecidas, y en los últimos dos años más de una docena de investigadores de alto nivel dejaron esos tres laboratorios por dudas sobre la seguridad. Quienes deberían detectar los peligros de la IA se están agotando mientras la carrera por lanzar modelos se acelera.

El evaluador oficial británico acumula bajas por el ritmo de las pruebas

El AISI se creó para revisar de forma independiente los sistemas de IA más avanzados antes de que lleguen al público. Según el Financial Times, dentro de ese equipo el ánimo está bajo y la fatiga es alta, una combinación que las fuentes atribuyen a los plazos apretados para evaluar los modelos que están por salir y a la inquietud por la rapidez con que estas herramientas se despliegan y ganan capacidades.

Parte del personal llegó a solicitar baja médica y a buscar acompañamiento psicológico. El diario recoge la visión de un exintegrante del instituto, que describe una sensación de que hay elementos imprudentes en la forma en que se lanza la tecnología y una preocupación constante por si algo puede frenar ese avance.

Más de una docena de investigadores dejó los grandes laboratorios

La tensión también recorre a las empresas. Empleados de OpenAI, Anthropic y Google DeepMind han hablado en público de un desgaste similar, y el Financial Times cuenta que en los últimos dos años más de una docena de investigadores de alto nivel abandonaron esos tres laboratorios. Entre los motivos figuran las dudas sobre cuánta prioridad da la dirección a la seguridad, el ritmo del avance técnico y sus posibles riesgos; algunos concluyeron que los productos en los que trabajaron no deberían ponerse a disposición del público.

Un trabajador de DeepMind explicó al diario que dedicarse a la seguridad de la IA lleva con facilidad al agotamiento, porque la tarea puede sentirse imposible de completar, y que desarrollar estos sistemas conlleva de por sí un riesgo para la salud mental, ya que no se puede anticipar cómo se usará la tecnología. DeepMind respondió que la investigación de frontera es muy exigente, pero que su prioridad es ofrecer recursos amplios de apoyo en salud mental, canales claros para plantear preocupaciones y acceso directo a la dirección.

Redes eléctricas, zonas de guerra y virus: qué inquieta a los especialistas

Lo que más pesa, según el reporte, es dónde se está aplicando la IA con salvaguardas que estos trabajadores consideran insuficientes: ámbitos delicados como las redes eléctricas o las zonas de conflicto. Un exinvestigador del AISI señaló al Financial Times que quienes trabajan en ciberseguridad y bioseguridad están entre los más afectados, a medida que los modelos desarrollan capacidades como encontrar fallos en el código que a las personas se les escaparon o ayudar a generar virus que no surgen de forma natural.

Ese malestar coincide con un debate que ya sacude a la industria sobre si conviene frenar el ritmo del desarrollo. El CEO de Anthropic, Dario Amodei, pidió que los laboratorios reduzcan la velocidad a la que mejoran sus modelos y propuso evaluadores externos con acceso interno, justo el tipo de tarea que cumple el AISI. Ya contamos ese pulso entre Amodei y la Casa Blanca por hasta dónde debe frenarse la tecnología.

El desgaste de estas personas no es solo un problema laboral. Si quienes revisan los modelos antes de su lanzamiento trabajan bajo presión, pierden ánimo o se marchan, la red que debería filtrar los riesgos de la IA queda más débil justo cuando esos sistemas se vuelven más potentes y se reparten por más sectores.

Fuentes: 1, 2

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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