TL;DR:
- Un sondeo de Heatmap Pro y Embold Research encontró que 75% de los votantes estadounidenses rechazaría un nuevo centro de datos cerca de su hogar, frente a 42% un año antes.
- Greg Abbott y Josh Shapiro pasaron de promover inversiones por 40,000 y 20,000 millones de dólares, respectivamente, a imponer auditorías, permisos locales y condiciones más duras.
- Ninguno decretó una prohibición estatal total: Texas pausó conexiones a ERCOT mientras las audita y Pensilvania retiró el trámite acelerado y endureció las reglas para proyectos de más de 25 MW.
Los gobernadores Greg Abbott, de Texas, y Josh Shapiro, de Pensilvania, pasaron de presentar los centros de datos como motores de inversión y liderazgo en inteligencia artificial a frenar su avance con auditorías, permisos locales y nuevas obligaciones. El viraje, documentado esta semana por The Wall Street Journal, coincide con un cambio drástico de opinión pública: 75% de los votantes estadounidenses se opondría a que se construyera uno de estos complejos cerca de su hogar. La disputa ya no se limita a protestas vecinales. Está modificando permisos, incentivos y campañas de ambos partidos antes de las elecciones de noviembre de 2026.
El rechazo subió 33 puntos en un año
Heatmap Pro y Embold Research encuestaron a 2,045 votantes registrados entre el 8 y el 13 de agosto de 2026, con un margen de error de 2.3 puntos porcentuales. El resultado fue el peor para la industria desde que empezaron a formular la misma pregunta: 75% se opuso a un centro de datos cerca de su vivienda y 61% dijo estar fuertemente en contra.
En agosto de 2025, 42% se oponía y 43% estaba a favor. La oposición ganó 33 puntos en doce meses, durante cuatro mediciones con la pregunta sin cambios. El movimiento atraviesa afiliación partidista, edad, ingreso y tipo de comunidad; incluso entre los votantes rurales, un grupo que en la última década se inclinó más hacia los republicanos, el rechazo supera ampliamente al apoyo.
El malestar no puede reducirse a una aversión abstracta contra la IA. Gallup encontró en marzo que la mitad de quienes rechazaban estas instalaciones mencionaba su consumo excesivo de recursos, con el agua y la electricidad como preocupaciones principales. Otros señalaron contaminación, ruido, tráfico, uso del suelo y el riesgo de que los hogares terminen pagando parte de la infraestructura eléctrica.

Abbott pasó del “epicentro de la IA” a detener aprobaciones
El 14 de noviembre de 2025, Abbott llamó a Texas el “epicentro del desarrollo de la IA” al anunciar que Google invertiría 40,000 millones de dólares en infraestructura de nube y centros de datos hasta 2027. El 3 de agosto de 2026 ordenó a la Comisión de Servicios Públicos de Texas y a ERCOT auditar los proyectos que buscan conexión a la red antes de permitirles avanzar.
La cola supera 474 gigavatios de demanda solicitada, más de cinco veces el récord de consumo máximo de ERCOT, y cerca de 90% corresponde a centros de datos. Ese volumen explica el freno, pero también exige una precisión: las más de 1,800 entradas de la cola no equivalen a 1,800 instalaciones confirmadas ni a 1,800 proyectos sometidos simultáneamente a una revisión completa. Funcionarios de ERCOT dijeron que la auditoría inicial abarca entre 250 y 300 proyectos del lote conocido como Batch Zero, la mayoría centros de datos, y que tomará varios meses.
Texas pide que cada desarrollador identifique a sus propietarios, los incentivos públicos recibidos, su demanda de electricidad, la generación que aportará, el consumo y reúso de agua, y las medidas contra ruido, iluminación y tráfico. El alcance tampoco es una prohibición total: afecta el proceso de interconexión de ERCOT, no cubre de la misma forma a instalaciones con generación propia ni a las zonas texanas fuera de esa red.

Shapiro quitó el carril rápido que antes ofrecía a la industria
Shapiro celebró en junio de 2025 el plan de Amazon de invertir al menos 20,000 millones de dólares en campus de nube e IA. Su gobierno lo presentó como la mayor inversión privada en la historia de Pensilvania, con 1,250 empleos tecnológicos permanentes, y atribuyó parte del acuerdo a un sistema estatal que aceleraba permisos.
La Orden Ejecutiva 2026-05, firmada el 18 de agosto de 2026, usa ahora ese mismo trámite como freno. Todos los centros de datos quedaron fuera del programa PA Permit Fast Track. Para los proyectos con demanda pico superior a 25 megavatios, el estado condiciona la revisión y entrega de permisos al cumplimiento de requisitos sobre energía, agua, transparencia y participación comunitaria. El municipio debe aprobar primero el proyecto; las agencias dependientes del gobernador tampoco pueden firmar acuerdos de confidencialidad relacionados con estas instalaciones.
No es una moratoria. Los desarrolladores todavía pueden solicitar permisos, pero pierden la vía acelerada y enfrentan un proceso más lento si no firman un acuerdo vinculante para cumplir los requisitos GRID. La orden entró en vigor de inmediato y seguirá activa hasta que el gobernador la modifique o revoque.

El giro tiene un contexto electoral medible. Una encuesta de Quinnipiac realizada en julio encontró que casi tres cuartas partes de los votantes de Pensilvania rechazarían un centro de datos en su comunidad. Solo 24% aprobaba la gestión de Shapiro sobre el asunto y 34% la desaprobaba. Spotlight PA identificó el tema en materiales de campaña de al menos 20 contiendas competitivas del estado.
La oposición ya ordena campañas de ambos partidos
Data Center Dynamics revisó plataformas de campaña, declaraciones públicas y apoyo legislativo de los aspirantes a gobernador. Su análisis encontró que 80% de los candidatos demócratas o republicanos ya fijó una posición sobre los centros de datos; entre todos los candidatos, la proporción fue de 63%. Solo cuatro aspirantes a gobernador expresaron un respaldo claro a estas instalaciones.
El cambio también alcanzó al Partido Republicano, pese al apoyo de Donald Trump a la expansión de la infraestructura de IA. En Ohio, un memorando del comité electoral republicano del Senado describió los centros de datos como el principal lastre para el senador Jon Husted. En Michigan, el candidato republicano Mike Rogers respaldó una pausa de un año. Trump dijo el 21 de agosto que no objetaba que otros republicanos discreparan, aunque reiteró que recibiría centros de datos en comunidades adecuadas por los empleos y los ingresos fiscales que prometen.
La industria y la Casa Blanca responden que las empresas pueden pagar su propia generación, las mejoras de la red y programas comunitarios. Siete grandes tecnológicas firmaron un compromiso federal con esos principios. La propia orden de Shapiro señala, sin embargo, que el acuerdo no es vinculante. Ahí se separan la campaña de relaciones públicas y el riesgo regulatorio: Texas puede negar una conexión y Pensilvania puede detener un permiso hasta que exista aprobación local.
El costo político ya tiene calendario de construcción. La auditoría texana demorará meses y la orden de Pensilvania seguirá vigente después de las elecciones salvo que sea modificada. Aunque el discurso se modere tras noviembre, desarrolladores e inversionistas tendrán que incorporar más tiempo, condiciones locales y riesgo de rechazo antes de financiar cada nuevo campus de IA.