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YouTube borró un canal familiar de sus 100 más vistos y hoy sale el libro con la versión del padre

Riverhead Books publica hoy "The Castle", de Jon Ronson, con el capítulo sobre el creador de Toy Freaks. YouTube cerró ese canal en noviembre de 2017 con más de 8.5 millones de suscriptores, y un mes después dos policías estatales dieron el caso por terminado sin cargos penales.

por Alejandro Castillo Leone
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Foto de Berk Aktas en Pexels

TL;DR:

  • Riverhead Books publica hoy en Estados Unidos "The Castle", de Jon Ronson, cuyo capítulo sobre el creador Greg Chism adelantó The New York Times Magazine el 30 de agosto de 2026.
  • YouTube terminó el canal Toy Freaks el 17 de noviembre de 2017, cuando superaba los 8.5 millones de suscriptores, dentro de una tanda de más de 50 canales infantiles cerrados.
  • Un mes después, la policía del condado de St. Charles informó que, tras consultar con fiscales de Illinois, Misuri y la Fiscalía federal, no hubo violaciones penales.

Riverhead Books publica hoy en Estados Unidos "The Castle: Adventures in a World of Unraveling Men", el libro de Jon Ronson cuyo capítulo sobre Greg Chism adelantó The New York Times Magazine el 30 de agosto de 2026. Chism era el padre detrás de Toy Freaks, el canal que grababa con sus dos hijas, entonces menores de 10 años, y que llegó a estar entre los 100 más vistos de YouTube. La plataforma lo eliminó el 17 de noviembre de 2017 por su política de puesta en peligro de menores, dentro de una limpieza de más de 50 canales infantiles. Un mes después, las policías que revisaron el expediente lo cerraron sin cargos. Es la primera entrevista que Chism concede sobre 2016 y 2017, según el propio extracto, y su relato apunta a la plataforma que lo encumbró y luego lo expulsó.

La plataforma cerró el canal y la vía penal se archivó por separado

YouTube eliminó Toy Freaks el 17 de noviembre de 2017, dentro de la limpieza que siguió al ensayo de James Bridle sobre el contenido infantil del sitio. El canal superaba entonces los 8.5 millones de suscriptores, aparecía con regularidad en las listas de Tubefilter y The Guardian lo había medido diez días antes como el canal número 68 más grande de YouTube. Un segundo canal de la misma familia, Freak Family Vlogs, pasó de 4.7 millones de suscriptores a un solo video.

El comunicado que la compañía entregó ese día tiene cinco frases. Dice que había reforzado la aplicación de sus reglas sobre contenido con menores cuando recibe señales que preocupan, que no siempre queda claro si quien sube el material pretende romperlas y que aun así puede retirarlo. Tiene una sola marca de tiempo: "reforzamos hace poco la aplicación de estas políticas".

Chism dio su propia explicación del mecanismo en un comunicado a BuzzFeed News. El 16 de noviembre YouTube actualizó la app para niños y sus normas comunitarias, y ese mismo día, según él, tres videos que ignoraba que estuvieran en esa app fueron reportados por la comunidad, con la terminación del canal como resultado.

Las dos instancias que revisaron el caso medían cosas distintas, y por eso sus decisiones no se contradicen: una aplicaba el reglamento de una empresa privada, la otra el código penal de dos estados.

Qué resolvió cada instancia sobre el canal Toy Freaks, entre noviembre y diciembre de 2017
Instancia Qué resolvió Cuándo
YouTube Terminó el canal por violar sus políticas y anunció una revisión más amplia junto a Trusted Flaggers 17 de noviembre de 2017
Policía de Granite City, Illinois Recibió el caso derivado por el NCMEC, no halló causa probable para detener y lo devolvió por corresponder a otra jurisdicción Noviembre de 2017
Policía del condado de St. Charles, Misuri Tras consultar con fiscales de Illinois, Misuri y la Fiscalía federal, informó que no hubo violaciones penales Diciembre de 2017

Otro caso de la misma época terminó al revés. Los padres detrás del canal DaddyOFive recibieron cinco años de libertad condicional y perdieron la custodia de dos hijos en 2017, después de que se determinara que sus videos de bromas constituían negligencia infantil.

El extracto añade el papel de los representantes de YouTube

El texto de Ronson en The New York Times Magazine se titula "He Was a Top Lawn Care Influencer on YouTube. Then Everything Went Haywire." y abre con una advertencia del propio autor: se comprometió a no revelar dónde vive Chism por la obsesión que despierta en algunas personas. Sobre esa base cuenta el ascenso. Entre enero de 2016 y junio de 2017, según ese texto, los videos de Chism acumularon 13,000 millones de vistas.

Sobre el papel de la plataforma, el extracto suma algo que no está en el comunicado de YouTube ni en las notas de Tubefilter y BuzzFeed News de aquel noviembre. De acuerdo con el resumen que publicó el analista de medios Simon Owens en su boletín de industria, el texto del Times describe a representantes de YouTube que trabajaban con Chism detrás de escena y le proponían ideas nuevas a partir de lo que clicaban los niños que veían la plataforma cuando sus padres los dejaban sin supervisar. Uno de esos videos superó los 600 millones de vistas.

El propio Chism ya había descrito su método años antes de la controversia, en una entrevista recogida por BuzzFeed News: empezó subiendo videos caseros, detectó que ciertos clips rendían más que otros, analizó título, descripción y etiquetas de cada uno y repitió lo que funcionaba. Ronson lo resume así en la portada de su sitio: Chism dice que "solo seguía los incentivos de la plataforma".

Eso no cierra la discusión de fondo. James Bridle escribió en noviembre de 2017 que el canal se especializaba en situaciones de mal gusto y en escenas que muchos espectadores sentían al borde del abuso y la explotación, si no ya del otro lado.

A father and daughter enjoying quality bonding time together on a couch using a tablet.
Los filtros de contenido infantil dependen de que alguien etiquete el material antes. Imagen ilustrativa. · Foto de Kampus Production en Pexels

En España, un regulador ya multa al creador que no advierte sobre menores

En 2017 ninguna autoridad tenía competencia clara sobre ese contenido: YouTube aplicó su reglamento, el NCMEC derivó el expediente y dos policías estatales concluyeron que no había delito. En España ese hueco empezó a cerrarse por vía legal. La Ley General de Comunicación Audiovisual creó la figura de usuario de especial relevancia, que impone a los creadores por encima de ciertos umbrales de audiencia, actividad e ingresos obligaciones parecidas a las de una televisión, entre ellas advertir sobre contenidos dañinos para menores.

La CNMC firmó el 11 de junio de 2026 un acuerdo de corregulación con el sector audiovisual para reforzar esa protección y el 23 de julio multó a Jordi Wild con 1,543.44 euros por difundir combates de contacto extremo sin calificación por edades ni advertencia visible. El argumento del regulador apunta al mismo punto ciego de 2017: el control parental de una plataforma solo sirve si alguien clasifica el contenido antes de publicarlo.

Ibai Llanos, multado con 710 euros por la CNMC
Multa de 710 euros a Ibai, 1.543 a Jordi Wild y 1.780 a Nachter: qué exige la Ley Audiovisual a los influencers

Del lado de la plataforma, el registro público de aquel noviembre sigue siendo el mismo comunicado de cinco frases. La versión del creador ya está impresa y trae nombres, fechas y cifras; contrastarla depende ahora de que YouTube diga algo sobre lo que hicieron sus representantes.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Alejandro Castillo Leone

Alejandro Castillo Leone es redactor de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, negocios, finanzas y política internacional. Desde 2021 dirige un proyecto digital dedicado a la historia y la cultura.

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