Venezuela: 1.430 muertos, $150 millones en ayuda de EE. UU. y un aeropuerto que reabre entre escombros
Dos sismos el 24 de junio dejaron 1.430 muertos y $6.700M en daños. EE.UU. moviliza 150 millones y dos buques de guerra.
TL;DR:
- Dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudieron Venezuela el 24 de junio —los más intensos desde 1900—, dejando al menos 1.430 muertos y más de 3.200 heridos.
- EE. UU. desplegó $150 millones en ayuda humanitaria, dos buques de guerra y equipos de búsqueda y rescate; el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar reabrió con una sola pista operativa.
- Mientras los rescatistas excavan, la presión de María Corina Machado para que Washington la ayude a regresar a Venezuela está "frustrando" a altos funcionarios de la Casa Blanca.
Dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron la costa norte de Venezuela el 24 de junio, los más intensos en el país desde 1900, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. El balance, actualizado el sábado, llegó a 1.430 muertos y más de 3.200 heridos, con decenas de miles de personas reportadas como desaparecidas en zonas costeras cercanas a Caracas. Mientras la respuesta internacional toma forma —con 150 millones de dólares en ayuda de EE. UU. y dos buques de guerra ya posicionados frente a la costa venezolana—, Washington también enfrenta la presión de la opositora María Corina Machado para que la apoyen en su retorno al país: un asunto que, según Reuters, está "frustrando" a altos funcionarios de la Casa Blanca.
La magnitud del desastre es contundente. El presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez, informó que 3.142 familias han quedado sin hogar. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó daños físicos directos de 6.700 millones de dólares —el equivalente al seis por ciento del PIB del país—. El USGS advirtió que el balance final de víctimas podría alcanzar miles. Más de 2.000 trabajadores de rescate procedentes de 27 países están desplegados en el terreno.
La respuesta militar de EE. UU.: barcos, aviones y hospitales móviles
El Departamento de Estado anunció un paquete de ayuda de 150 millones de dólares: 100 millones destinados a la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU y 50 millones en asignaciones bilaterales para organizaciones como Samaritan's Purse, Catholic Relief Services y World Vision. Un funcionario estadounidense adelantó que, en los próximos días, se espera otro paquete adicional también "de nueve cifras".
La respuesta militar fue simultánea al anuncio de fondos. El Comando Sur dirigió el buque de transporte anfibio USS Fort Lauderdale y el buque de combate litoral USS Billings a posicionarse frente a la costa venezolana. El Fort Lauderdale, ya en posición, permite trasladar heridos a sus instalaciones médicas a bordo y coordinar operaciones con helicópteros de ala rotatoria. Aviones C-17 Globemaster y C-130 Hercules apoyan los vuelos de carga, mientras 150 rescatistas del condado de Fairfax, Virginia, y del condado de Los Ángeles, California —con 12 perros de búsqueda— trabajan junto a un Equipo de Respuesta a Desastres.
El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar reabrió parcialmente el sábado. Una de sus dos pistas quedó completamente agrietada e inoperable. La otra ya acepta vuelos de carga: los C-17 militares aterrizaron con hospitales móviles. La aviación de EE. UU. también apoya el control del tráfico aéreo desde la torre, con el aeropuerto "muy congestionado" por la cantidad de países y organizaciones humanitarias que compiten por cada espacio disponible.
"El aeropuerto está muy dañado, por lo que tendremos que apoyarnos en el Departamento de Defensa para desplegar recursos allí." — Secretario de Estado Marco Rubio
Un alto funcionario estadounidense destacó la "relación única" entre Washington y las autoridades interinas venezolanas —las que asumieron el poder tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de EE. UU. el 3 de enero— y señaló que ambas partes trabajan "muy estrechamente para atender las necesidades y agilizar la logística".
Machado presiona desde el exilio; la Casa Blanca no quiere distracciones
La galardonada con el Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, lleva meses intensificando su campaña para que Washington la apoye en su retorno a Venezuela. Los terremotos no frenaron esa presión; la agudizaron. El resultado: frustración en las altas esferas de la Casa Blanca, que prefiere mantener separadas la respuesta humanitaria de las ambiciones políticas de la opositora.
Machado salió de Venezuela a finales de 2025, recibió el Nobel en Oslo en diciembre —que dedicó a Donald Trump— y desde entonces opera desde una oficina en Washington. En mayo, en una rueda de prensa en Ciudad de Panamá, anunció formalmente su intención de regresar al país antes de que termine 2026 y postularse de nuevo a la presidencia, en abierta tensión con el calendario de tres fases que Rubio diseñó para la transición venezolana.
La fricción tampoco es nueva. A principios de este año, el malestar de la Casa Blanca ya había salido a la luz pública tras unos comentarios de Machado sobre los plazos electorales que los funcionarios consideraron contraproducentes. Esta vez, el terremoto le da a Washington una razón adicional para pedir espera: las operaciones de rescate no pueden mezclarse con preguntas sobre quién y cuándo regresa.
La señal es clara. Para la Casa Blanca, Venezuela es ahora una emergencia humanitaria, no un escenario político. Machado tiene otra lectura; Washington, por el momento, no está en posición de escucharla.