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Un espejo espacial brillaría 40 veces más que la Luna llena y 400 apenas encenderían un panel solar

El cálculo aceptado en Astrophysical Journal Letters describe los espejos de 54 metros que Reflect Orbital quiere desplegar, no el prototipo de 18 que despega este año. Su coautor Gaspar Bakos estima que ni 400 haces juntos bastarían para operar un panel solar de noche.

por Dilis Salazar
Captivating view of the full moon illuminating a serene landscape under a dark night sky.
Foto de Andreas Ebner en Pexels

TL;DR:

  • Un solo espejo de 54 por 54 metros de Reflect Orbital brillaría unas 40 veces más que la Luna llena para quien esté dentro del haz, según un artículo aceptado en Astrophysical Journal Letters.
  • El resplandor superaría al de un cielo con luna llena a 14 kilómetros del centro del haz y, con 400 espejos apuntando al mismo punto, se notaría desde 80.
  • El coautor Gaspar Bakos calcula que ni esos 400 espejos darían luz suficiente para operar un panel solar eficiente, el uso con el que la empresa presenta el proyecto.

Un espejo de 54 por 54 metros en órbita brillaría unas 40 veces más que la Luna llena para quien estuviera bajo su haz, y dejaría el fondo del cielo parecido al crepúsculo de justo después del ocaso, demasiado claro para distinguir siquiera las estrellas más brillantes. El cálculo lo firman Miroslav Kocifaj, de la Academia Eslovaca de Ciencias, el astrofísico de Princeton Gaspar Bakos y František Kundracik, en un artículo subido a arXiv el 6 de agosto de 2026 y aceptado en Astrophysical Journal Letters. Esos espejos todavía no existen. El que la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) autorizó el 9 de julio se llama Eärendil-1, mide 18 por 18 metros y Reflect Orbital planea lanzarlo este año.

La empresa vende una idea sencilla: reflejar luz solar hacia puntos concretos de la Tierra después del anochecer, con la promesa de alargar la jornada de plantas solares, obras y operaciones de emergencia. El expediente de la autorización acumuló objeciones de sociedades astronómicas de varios países, que responden que el precio de esa promesa lo paga el cielo de mucha más gente de la que se pretende iluminar.

Captivating view of the Milky Way galaxy with a clear starry night sky over a peaceful meadow and forest.
Imagen ilustrativa de un cielo oscuro sin contaminación lumínica; no corresponde a una simulación del sistema descrito · Foto de Kyrylo Zahorodniy en Pexels

El brillo de 40 lunas describe un espejo de 54 metros que aún no existe

El equipo de Kocifaj modeló los reflectores operativos de 54 por 54 metros que Reflect Orbital quiere fabricar por decenas de miles, y no el prototipo que la FCC acaba de autorizar. Calculó cómo se dispersa ese haz en la atmósfera por dispersión de Rayleigh y por aerosoles, y sumó la luz que rebota desde el suelo iluminado. Todo bajo cielo despejado y para distintos albedos del terreno, una condición que el propio artículo deja explícita.

De ahí salen las distancias. El haz apunta a un círculo de 2.5 kilómetros de radio, pero el entorno nocturno queda alterado hasta unos 30 kilómetros a la redonda.

Estas son las cifras que el artículo asocia a cada distancia desde el centro del haz.

Brillo calculado del cielo según la distancia al haz, artículo de Kocifaj, Bakos y Kundracik aceptado en Astrophysical Journal Letters (agosto de 2026)
Distancia al centro del haz Cómo queda el cielo Espejos que supone
Dentro del haz (radio de 2.5 km) Fuente puntual de magnitud -16.7, unas 40 veces la Luna llena; fondo similar al crepúsculo tras el ocaso 1 espejo de 54 m
14 km El resplandor supera la luminancia de un cielo con luna llena en la mayor parte de la bóveda 1 espejo de 54 m
34 km El cielo sigue más brillante que con luna llena en la dirección del haz 1 espejo de 54 m
80 km El resplandor combinado se distingue sobre el horizonte 400 espejos de 54 m

Bakos, que además presentó objeciones ante la FCC, resumió a Space.com el efecto dentro del haz con una comparación terrestre: "Será peor que las grandes ciudades como Londres". Nadie vería una sola estrella desde ahí, agregó.

Hay un segundo mecanismo que el estudio incorpora y que no depende de mirar el espejo. La luz que cae sobre el terreno rebota hacia arriba, y cuánto rebota depende de lo que haya abajo: un bosque absorbe casi todo, la nieve o el concreto lo devuelven. Bakos calculó para Space.com que un pueblo iluminado por el haz produciría entre diez y veinte veces más contaminación lumínica que su propio alumbrado, porque una farola alcanza calles y banquetas mientras que el haz baña también techos, patios, parques y ríos.

Ni 400 espejos juntos harían trabajar un panel solar de noche

El argumento comercial de Reflect Orbital aparece en su propia solicitud ante la FCC, donde describe a Eärendil-1 como un banco de pruebas para dirigir luz reflejada y así "reforzar proyectos energéticos al extender las horas útiles de las celdas solares". El estudio pone una cifra sobre ese punto.

Para que la luz reflejada mueva generación en los paneles más eficientes que existen hoy harían falta al menos 400 espejos iluminando el mismo parche a la vez, según los datos que Bakos describió a Space.com. Con esos 400, el brillo combinado equivale a 10,000 lunas llenas dentro del círculo de servicio, que sigue siendo apenas un 2.4% del brillo del Sol, de acuerdo con el mismo artículo. El astrofísico lo describió como una claridad casi diurna, parecida a la de antes del amanecer, y aun así insuficiente: incluso los mejores paneles apenas arrancarían.

Las dos cifras describen la misma configuración. La que empezaría a rendir energía es la que vuelve el resplandor visible desde 80 kilómetros.

Reflect Orbital rechaza los cálculos. Su director ejecutivo, Ben Nowack, dijo a MIT Technology Review que algunas suposiciones del artículo son inexactas y que las salvaguardas de la empresa, incluidas zonas de exclusión, ya toman en cuenta la dispersión. Un portavoz añadió ante Space.com que la mayoría de la gente nunca verá la luz porque casi todos los destinos serán remotos, obras grandes y proyectos solares alejados, y que solo estarían activos los satélites necesarios para atender ubicaciones aprobadas. Kocifaj respondió en el mismo reportaje que la compañía afirma tener salvaguardas pero no publica números, modelo, supuestos ni datos, y que sin eso no hay nada que discutir técnicamente.

El permiso de la FCC cubre radiofrecuencias, no el espejo

La orden DA 26-706, firmada por Jay A. Schwarz al frente del Space Bureau de la FCC, define su propio alcance en una línea: autoridad para desplegar y operar una estación espacial usando radiofrecuencias en las bandas S, X y UHF. Nada más.

El documento lo repite en varios tramos. Los efectos del reflector sobre la astronomía óptica quedan fuera de esa revisión. Las alegaciones ambientales también, porque la operación de un reflector solar está demasiado alejada de la acción que la Comisión sí autoriza, el uso de espectro, y porque los satélites ya están excluidos por categoría de la revisión ambiental federal. Sobre el modelo de negocio la orden es literal: si el caso comercial resulta económicamente viable no le corresponde decidirlo al Space Bureau.

La abogada espacial Michelle Hanlon, de la facultad de derecho de la Universidad de Mississippi, le explicó a MIT Technology Review que ve beneficios reales en la propuesta, como alargar las horas productivas de instalaciones solares o dar luz en zonas remotas tras un desastre, pero que la base legal está menos clara que la tecnología. La FCC no tiene autoridad para licenciar ni regular la operación del reflector en sí, así que la empresa necesitará permisos nacionales y locales para dirigir luz al suelo, y si el haz se dispersa tanto como calcula el equipo de Kocifaj podría requerir aprobaciones en más de una jurisdicción.

La constelación entera tampoco entró al análisis. La Comisión escribió que las preocupaciones por los riesgos agregados de decenas de miles de satélites, incluido el síndrome de Kessler, resultan irrelevantes para una solicitud de un solo aparato, y que sus reglas actuales ni siquiera contemplan el riesgo acumulado de una constelación. Cualquier ampliación exigiría una solicitud nueva.

La apelación sigue abierta y el plazo para lanzar llega hasta 2032

El expediente reunió más de 1,800 cartas de particulares, y la propia orden apunta que alrededor de dos tercios parecían basadas en plantillas difundidas por DarkSky International y por el sitio del equipo de Princeton. La única petición formal de denegación la presentó la American Astronomical Society, y fue rechazada.

Dos organizaciones de habla hispana se quedaron a medio camino por un requisito de forma. La Sociedad Española de Astronomía, el 25 de febrero, y la Asociación Argentina de Astronomía, el 6 de marzo, presentaron escritos titulados como peticiones de denegación que además pedían revisión ambiental completa, pero sin las declaraciones juradas ni las certificaciones de notificación que exige el reglamento. La FCC las reclasificó como objeciones informales.

El 6 de agosto, DarkSky International, la American Bird Conservancy, Environment America y Public Employees for Environmental Responsibility, con Earthjustice como representante legal, pidieron a la Comisión en pleno revocar la decisión del Space Bureau. Como alternativa presentaron un anexo con 16 condiciones, entre ellas un radio de exclusión de 160 kilómetros alrededor de observatorios registrados, prohibición de iluminar parques nacionales y hábitat crítico, y nada de haces durante los picos de migración de aves. No hay plazo fijo para que la FCC resuelva.

Mientras tanto corre otro reloj, mucho más largo que el calendario que maneja la empresa. La licencia dura dos años desde que el satélite entre en órbita, frente a los quince habituales de una estación espacial, y la fecha límite para lanzar que fijó la orden es el 9 de julio de 2032. Según el recuento de DarkSky sobre los planes públicos de la compañía, la escalera prevista es de 1,000 satélites para finales de 2028, 5,000 para 2030 y 50,000 para 2035. Ese último número es el que el artículo tomó como base de su cálculo y el que la FCC decidió no evaluar.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

Dilis Salazar es coordinadora editorial y redactora de FomoEra. Supervisa la agenda y la revisión de contenidos para asegurar precisión, atribución, claridad y contexto.

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