TL;DR:
- MIT Technology Review publicó el 25 de agosto de 2026 los testimonios de dos responsables del programa Viking, Gentry Lee y Thomas Young, que medio siglo después siguen sin coincidir sobre qué detectaron las sondas.
- El desacuerdo viene de 1976: el experimento de metabolismo de Gilbert Levin arrojó un resultado que su responsable leyó como respiración microbiana, y el cromatógrafo de gases con espectrómetro de masas de Klaus Biemann no halló un solo compuesto orgánico en el suelo.
- El hallazgo de percloratos por la sonda Phoenix en 2008 reabrió la discusión; Lee y Young piden traer a la Tierra las muestras que recoge Perseverance.
Cincuenta años después de que el Viking 1 se posara en Marte, los científicos que dirigieron aquella misión siguen sin ponerse de acuerdo sobre qué encontraron. MIT Technology Review publicó el 25 de agosto de 2026 una reconstrucción del programa, firmada por John Tylko, en la que Gentry Lee, director de análisis científico y planificación de la misión desde 1975, sostiene que dos instrumentos mostraron señales que en la Tierra se habrían identificado como vida. El cromatógrafo del químico del MIT Klaus Biemann, en cambio, no encontró ni un compuesto orgánico. La NASA nunca declaró detección de vida: su propia página del 50 aniversario habla de una actividad química inesperada y enigmática en el suelo marciano, sin evidencia clara de microorganismos vivos cerca de los puntos de amartizaje.
El positivo de Levin contra el cero de Biemann
Los dos módulos llevaron tres experimentos de biología. Gilbert Levin, responsable del de metabolismo, interpretó su resultado positivo como la detección de respiración microbiana. Buena parte de la comunidad científica lo atribuyó a reacciones químicas inorgánicas.
Biemann cerró la puerta por otra vía. Su instrumento, un cromatógrafo de gases acoplado a un espectrómetro de masas, debía caracterizar la química del suelo y de la atmósfera, y no encontró nada que analizar. En una entrevista de historia oral de 2006 lo planteó sin diplomacia: "No encontramos ningún compuesto orgánico, cosa que algunas personas todavía no quieren creer porque quieren creer que hay o hubo vida en Marte; y eso no encajaría con que allí no haya compuestos orgánicos".
Lee discrepa de ese razonamiento y le pone nombre propio:
El instrumento de Gil Levin e incluso el de Norm Horowitz mostraron señales que habríamos identificado como vida si se hubieran visto en la Tierra. Pero como el GCMS de Klaus Biemann no había encontrado absolutamente ningún compuesto orgánico, se concluyó, sobre la base de lo que yo llamaría chovinismo terrestre, que si no había orgánicos no podía haber habido vida.
Gentry Lee, director de análisis científico y planificación de misión del programa Viking

Los percloratos de 2008 movieron el tablero
En 2008 la sonda Phoenix encontró percloratos en el suelo, cerca del polo norte marciano. Lee señala que esos compuestos destruyen el material orgánico y que el hallazgo, por sí solo, socavó la conclusión de que no había vida en Marte. Él mismo marca el límite del argumento: no se sabe con certeza si había percloratos en alguno de los dos sitios donde amartizaron los Viking.
"Donde estamos es en un estado de ambigüedad", resume Lee. Y añade que la única forma de resolverla es contar con instrumentos de mayor calidad, capaces de distinguir qué es geoquímica y qué podría ser bioquímica.
Biemann, que murió en 2016, no aceptó la revisión de sus resultados. En 2007 respondió por escrito a un trabajo de científicos ajenos a la misión que cuestionaban sus conclusiones tras repetir experimentos en la Tierra: sostuvo que las dos misiones Viking supusieron un salto cualitativo en el conocimiento del planeta y que no debían criticarse a partir de experimentos mal concebidos, mal ejecutados y en parte mal interpretados. Su cierre fue una apuesta al futuro: las próximas misiones responderían tarde o temprano a la pregunta sobre la materia orgánica en la superficie marciana, siempre que llevaran instrumentación cuidadosamente diseñada.
La disputa termina apuntando a las muestras de Perseverance
Lee y Thomas Young, que fue director de misión del Viking, defienden hoy lo mismo: una misión que recupere las muestras recogidas por el rover Perseverance y las analice en laboratorios terrestres, con equipos grandes y nuevos, para determinar su naturaleza geoquímica y bioquímica real.
La evidencia acumulada desde entonces no ha cerrado el asunto, aunque sí lo ha desplazado. La NASA reconoce en su propio balance del aniversario que Curiosity halló compuestos orgánicos que los procesos no biológicos no explican del todo, según un estudio de febrero de 2026, y que Perseverance identificó posibles biofirmas en una roca apodada Cheyava Falls, clave que el entonces administrador de la agencia, Sean Duffy, describió como lo más cerca que se ha estado de descubrir vida en Marte.
Young lo deja en una frase que sirve de resumen de medio siglo: "Marte es complejo en todo tipo de sentidos. Guarda muy bien sus secretos".
Mientras esas muestras sigan en Jezero, la discusión sobre 1976 seguirá resolviéndose con datos tomados por instrumentos diseñados hace cincuenta años.