La reseña de The Verge sobre el Steam Frame de Valve dibuja un producto difícil de encasillar: un visor inalámbrico que ejecuta juegos de Steam, reproduce títulos por streaming desde una PC y funciona como una computadora espacial con varias pantallas. Tras casi tres semanas de pruebas, el medio encontró un dispositivo excepcionalmente cómodo y con más formas de jugar que la mayoría de sus rivales, pero también una experiencia que todavía se siente en beta, con cierres inesperados, controles y audio que desaparecen, compatibilidad irregular y una batería de una a dos horas. El precio de entrada de $1,059, anunciado por Valve para el modelo de 256 GB, vuelve más exigente esa combinación de ideas prometedoras y fallas de lanzamiento.
El Steam Frame puede jugar de varias formas
Valve no diseñó el Steam Frame como un visor de realidad virtual convencional. El dispositivo funciona con un chip Qualcomm Snapdragon 8 Gen 3 y puede alternar entre distintos tipos de juego:
- Transmite juegos planos o de realidad virtual desde una PC, usando el adaptador inalámbrico de 6 GHz incluido.
- Ejecuta localmente juegos de Windows menos exigentes mediante emulación en su arquitectura ARM.
- Reproduce títulos de realidad virtual desarrollados para otros visores independientes, aunque la compatibilidad no es uniforme.
- Corre juegos preparados para SteamOS en ARM, además de experiencias de realidad mixta a través de sus cámaras de passthrough.
Los controles también intentan cubrir más de un escenario. Incluyen los botones, palancas y gatillos de un gamepad de Xbox, por lo que pueden funcionar como mando para juegos planos y como controles de movimiento en VR. En la práctica, el visor puede convertirse en una pantalla del tamaño de una pared, en una consola portátil para títulos ligeros o en una estación de trabajo con hasta seis pantallas virtuales. The Verge incluso probó escritorios de Windows y Linux lado a lado.
Esa amplitud es el principal atractivo del Frame, pero también complica la experiencia. Cada modalidad tiene reglas distintas para los controles, la conexión y el uso del passthrough. El resultado es poderoso cuando todo encaja y confuso cuando una parte falla.
La comodidad es su argumento más fuerte
El diseño distribuye la batería en la parte posterior de la correa, en lugar de cargar todo el peso sobre el rostro. Con la correa superior opcional instalada, el equipo probado por The Verge pesa 469 gramos y, según el medio, puede usarse durante horas sin dejar el aro rojo habitual de otros visores.
La experiencia no fue idéntica para todos. Gizmodo también lo encontró excepcionalmente ligero, pero reportó marcas en la cara después de sesiones prolongadas. Aun con esa diferencia, ambas reseñas coinciden en que el peso y el equilibrio del Frame son mucho más agradables que los de varios visores independientes actuales.
La ventilación mantiene fresca la zona del rostro, aunque el ventilador se vuelve audible cuando el equipo se calienta. La correa superior que ayuda a estabilizarlo no viene incluida: forma parte de un kit de accesorios de $59 que también agrega correas de agarre para los controles y una pieza para bloquear mejor la entrada de luz.
La batería y el precio cambian la ecuación
El Steam Frame cuesta $1,059 en su versión de 256 GB y $1,299 con 1 TB. Ambas configuraciones incluyen los controles y el adaptador inalámbrico, pero Valve vende por separado el kit ergonómico de $59, un cargador USB-C de $29 y un paquete de reemplazo de accesorios de $49.
La autonomía es el problema más difícil de justificar. Su batería de 21.6 Wh puede durar menos de una hora al ejecutar juegos exigentes de forma independiente. En el modo de ahorro o al transmitir desde una PC, The Verge no consiguió superar las dos horas. Gizmodo obtuvo poco más de una hora al jugar Half-Life: Alyx y Superhot VR de manera nativa, y menos de dos horas con juegos planos en una pantalla virtual.
Es posible conectar una batería externa mediante USB-C, pero eso obliga a llevar otro dispositivo en el bolsillo y reduce parte de la ventaja de un visor inalámbrico. La corta duración no sería tan grave en un producto económico, pero pesa mucho más en un equipo que cuesta dos o tres veces lo que algunos visores de Meta.
La disponibilidad inicial también será limitada. Valve abrió un registro para elegir entre las dos configuraciones hasta las 10:00 a. m. del 17 de septiembre de 2026, hora del Pacífico. Después sorteará las posiciones de la primera cola. Los usuarios seleccionados podrán comprar el visor a partir del 18 de septiembre y tendrán 72 horas para completar el pedido; el resto pasará a una lista de espera.
El software todavía se comporta como una beta
Las reseñas señalan que los problemas no se limitan a casos aislados. The Verge encontró juegos que obligaron a reiniciar el visor, objetos virtuales que desaparecieron, fallas de audio y controles que dejaron de responder. Al intentar añadir una séptima pantalla virtual, la interfaz completa se desvaneció y el equipo tuvo que reiniciarse.
La conexión inalámbrica dedicada puede ser excelente, pero tampoco es infalible. En una prueba desde un sofá, a unos 3,6 metros del adaptador y con una pared de por medio, el streaming perdió cuadros porque el Frame no decidió correctamente si priorizar la red doméstica o el enlace de 6 GHz. Valve trabaja en un sistema para combinar ambas conexiones, aunque las funciones aún no cubren todos los modos de uso.
El rendimiento local presenta otro límite. El Snapdragon puede mover con soltura juegos ligeros como Dave the Diver, Blue Prince y Streets of Rage 4, pero The Verge lo consideró menos potente que un Steam Deck antiguo para juegos planos. La compatibilidad tampoco se puede predecir siempre antes de instalar un título. Al momento de la prueba, solo 130 juegos tenían la etiqueta de verificación para Steam Frame y esa marca no garantizaba que todo funcionara sin errores.
Valve ya está corrigiendo fallas y promete funciones como seguimiento de manos. La compañía también reconoce que necesita los reportes de los primeros usuarios para pulir el sistema. Ese compromiso puede mejorar el producto, pero no cambia lo que recibe el comprador en el lanzamiento.
Half-Life: Alyx es la mejor demostración de la idea
Valve acompañará cada Steam Frame con una copia de Half-Life: Alyx y portó el juego completo a ARM64 para que funcione de manera nativa, sin una PC. El visor usa el seguimiento ocular y el renderizado foveado para concentrar la máxima definición en la zona que el jugador está mirando, mientras reduce el detalle periférico que consume recursos.
El port conserva los contenidos del juego, incluido el soporte para mods y partidas guardadas, aunque presenta recortes gráficos frente a una computadora de escritorio. The Verge lo encontró lo bastante completo para sentirse como una experiencia de PC VR, mientras que Gizmodo sí registró algunos cierres en una versión beta temprana.
Ese caso resume el potencial del producto. Un juego de 2020 que originalmente exigía una PC con tarjeta gráfica dedicada ahora puede ejecutarse en un chip derivado de teléfonos, con una calidad que se acerca más al PC VR que a muchas experiencias independientes. También deja claro el problema de fondo: la demostración más fuerte del visor es una obra de hace seis años, no un nuevo juego creado para justificar su compra.
El Steam Frame tiene más sentido para quien ya posee una PC gaming y quiere jugar SteamVR sin cables que para quien busca su primer visor o una plataforma completa de realidad mixta. Su hardware resuelve una de las molestias físicas más persistentes de la VR, pero traslada parte del costo a una batería pequeña, un precio alto y un software que todavía necesita madurar.