TL;DR:
- Keiko Fujimori, presidenta electa de Perú, dijo que tiene "toda la intención" de retomar las relaciones con México.
- Claudia Sheinbaum respondió que México también quiere reanudarlas e instruyó al canciller Roberto Velasco a contactar al equipo de Fujimori.
- El obstáculo sigue ahí: Sheinbaum reiteró el mismo día que Pedro Castillo está preso de forma ilegal, el punto que rompió la relación en noviembre de 2025.
La presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, dijo que quiere reconstruir la relación diplomática con México, y la presidenta Claudia Sheinbaum respondió que del lado mexicano hay la misma disposición. Fujimori lo expresó el jueves en Lima; Sheinbaum contestó el viernes en su conferencia matutina y adelantó que ya pidió a su canciller establecer contacto con el equipo peruano. El acercamiento apunta a cerrar una ruptura que arrancó en noviembre de 2025, cuando Perú cortó relaciones tras el asilo que México concedió a la exprimera ministra Betssy Chávez. Hay un detalle que enfría el momento: ese mismo viernes, Sheinbaum repitió que el expresidente Pedro Castillo está preso de forma ilegal, justo el punto que detonó el conflicto. El deshielo se ve posible, pero el nudo de fondo sigue sin resolverse.
Fujimori habló con la prensa tras un acto en la Municipalidad de Lima y fue escueta sobre el tema, pero clara en la intención:
"De mi lado, habrá toda la intención para poder retomar las relaciones entre Perú y México."
La respuesta mexicana llegó al día siguiente. En su conferencia del 10 de julio, Sheinbaum dejó ver que la decisión de romper no vino de México y que ahora hay margen para reconstruir:
"Sí tenemos intención de recuperar la relación con Perú, nosotros no rompimos esa relación, la rompieron ellos, decidieron. (...) Dadas sus declaraciones, yo le pedí al canciller que pudiera establecer comunicación con el nuevo equipo que va a gobernar."
El canciller al que se refiere es Roberto Velasco Álvarez, quien encabeza la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) desde abril de 2026. La instrucción presidencial convierte el intercambio de buenas intenciones en un primer paso operativo: alguien del gobierno mexicano buscará al equipo de transición de Fujimori.
El caso Castillo es el obstáculo que sigue sin moverse
Aquí está la parte incómoda del acercamiento. El mismo día que se abrió a Perú, Sheinbaum volvió a plantar la postura que provocó el choque. Recordó que, desde que Castillo fue destituido en 2022, Perú ha tenido tres mandatarios, y respaldó la conclusión de un grupo de trabajo de la ONU que calificó de arbitraria la remoción del expresidente y pidió su liberación, según reportó La Jornada. Para México, Castillo fue depuesto sin cumplir los requisitos legales, pues no reunió los votos necesarios en el Congreso.
Ese es exactamente el punto que rompió la relación. Sheinbaum y su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, han sostenido desde el inicio que Castillo fue víctima de un golpe, no su autor. Perú, en cambio, lo procesó por rebelión y lo condenó a más de once años de prisión. Mientras esa lectura de los hechos no cambie de ninguno de los dos lados, el reencuentro diplomático tendrá que convivir con un desacuerdo de fondo.
Cómo se llegó a la ruptura
La crisis tiene su origen en el asilo político. En noviembre de 2025, México otorgó asilo a Betssy Chávez, exprimera ministra del gobierno de Castillo, procesada por su papel en el intento de disolver el Congreso en diciembre de 2022. Perú calificó la decisión como un acto inamistoso, rompió relaciones y declaró a Sheinbaum persona non grata, con prohibición de entrar al país. México respondió que la medida peruana era "excesiva y desproporcionada" y defendió el asilo como parte de su tradición y del derecho internacional.
El trasfondo viene de más atrás. El 7 de diciembre de 2022, Castillo anunció en cadena nacional que disolvería el Congreso y gobernaría por decreto. Su gabinete se desmoronó, el Congreso consumó su destitución y fue detenido. México, entonces bajo López Obrador, concedió asilo a la familia de Castillo, y desde ahí la relación con Lima quedó tocada. Chávez, como Castillo, terminó sentenciada a alrededor de once años.
Qué está en juego y por qué ahora
Fujimori asumirá la presidencia el 28 de julio, día de la independencia peruana, y llega como la primera mujer electa por voto popular como presidenta de Perú. Su triunfo en la segunda vuelta del 7 de junio fue por un margen mínimo, cerca de 50 mil votos, y su proclamación oficial ocurrió el 3 de julio. Reemplazará al mandatario interino José María Balcázar, en un país que acumula varios presidentes en la última década.
El acercamiento con México no es un cambio de política automático de Sheinbaum. La mandataria mantiene congelada la relación con Ecuador, rota desde el asalto a la embajada mexicana en Quito en abril de 2024, y en 2026 descartó reanudarla. Que se muestre dispuesta con Perú y no con Ecuador deja claro que la decisión se toma caso por caso, y que el nuevo gobierno peruano abre una ventana que el saliente no ofrecía.
Preguntas rápidas sobre la relación México-Perú
¿Por qué Perú rompió relaciones con México?
Perú cortó relaciones en noviembre de 2025 después de que México concediera asilo a la exprimera ministra Betssy Chávez, procesada por el intento de golpe de 2022. Lima lo calificó como un acto inamistoso y declaró a la presidenta Claudia Sheinbaum persona non grata.
¿Cuándo asume Keiko Fujimori la presidencia de Perú?
Keiko Fujimori asumirá el cargo el 28 de julio de 2026, fecha del cambio de mando en Perú. Fue proclamada presidenta electa el 3 de julio tras ganar la segunda vuelta del 7 de junio, y gobernará el periodo 2026-2031, según el Jurado Nacional de Elecciones.
¿Ya se restablecieron las relaciones entre México y Perú?
Todavía no. Ambas líderes expresaron su disposición a reanudarlas y Sheinbaum instruyó al canciller Roberto Velasco a contactar al equipo de transición de Fujimori. Hasta ahora se trata de un primer acercamiento diplomático, no de un restablecimiento formal de la relación.
El resultado inmediato del intercambio es un canal de diálogo que llevaba meses cerrado. Si el contacto entre la SRE y el equipo de Fujimori prospera, México y Perú podrían encaminar el regreso de embajadores y la normalización de los vínculos entre dos naciones con lazos migratorios y comerciales. La pregunta abierta es si el gobierno entrante de Fujimori aceptará normalizar la relación mientras México siga calificando a Pedro Castillo de preso político.