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OpenAI y Google venden IA a filiales chinas en Singapur pese a la lista negra del Pentágono

Alibaba, Baidu y Tencent usan la IA de OpenAI y Google vía Singapur pese a estar en la lista negra del Pentágono.

por Alejandro Castillo Leone
OpenAI y Google venden IA a filiales chinas en Singapur pese a la lista negra del Pentágono
Photo by Tyler / Unsplash

TL;DR:

  • OpenAI y Google confirmaron al Financial Times que dan servicios de IA avanzada a filiales de Alibaba, Baidu y Tencent registradas en Singapur.
  • Las tres matrices están en la lista 1260H del Pentágono, que las señala por presuntos vínculos con el Ejército chino; aun así, las ventas son legales.
  • El caso destapa un hueco en el control de exportaciones de EE. UU. y reaviva la presión para endurecer las reglas sobre IA de frontera.

OpenAI y Google confirmaron que suministran servicios de inteligencia artificial avanzada a filiales registradas en Singapur de Alibaba, Baidu y Tencent, los tres gigantes tecnológicos chinos que figuran en la lista negra del Pentágono por sus presuntos lazos con el Ejército de China. Lo reveló el Financial Times el 10 de julio de 2026. El detalle incómodo: las ventas son perfectamente legales. Y ahí está el problema. El control de exportaciones de Estados Unidos bloquea el acceso directo desde China continental a un puñado de modelos de frontera, pero no impide que una empresa china use software de IA de punta a través de una filial en un país no restringido. Singapur no lo está. El caso reabrió en Washington la pregunta de si esas reglas alcanzan para frenar el avance de China en la IA.

El reporte no describe una operación clandestina. Describe algo más incómodo para Washington: un mecanismo ordenado, con contratos, filiales y términos de uso, que deja pasar hacia empresas chinas señaladas por el Pentágono justamente el tipo de tecnología que el gobierno estadounidense dice querer contener.

Cómo funciona la puerta trasera de Singapur

El control de exportaciones de Estados Unidos se apoya en dos cosas: entidades con nombre y lugares con nombre. China continental está restringida. Singapur no. Una empresa china en la lista negra puede registrar una filial en Singapur, y sobre el papel esa unidad es un negocio singapurense. Puede firmar contratos que su matriz en Hangzhou o Shenzhen tiene prohibido firmar.

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Photo by Bing Hui Yau / Unsplash

Las reglas actuales sí bloquean el acceso directo a un puñado de modelos de frontera, entre ellos GPT-5.6 de OpenAI y los modelos Mythos y Fable de Anthropic, según reportó The Next Web. Pero no existe una prohibición general para que una empresa con sede en China use software de IA de punta, ni siquiera las que están en la lista 1260H. El hueco es lo bastante ancho como para que quepa un contrato de nube.

La lista 1260H es un catálogo que el Departamento de Defensa de EE. UU. mantiene con empresas a las que atribuye vínculos con el Ejército Popular de Liberación. Estar en ella marca a una compañía, pero no le prohíbe automáticamente comprar servicios de IA estadounidenses fuera de China continental. De esa contradicción nace el debate que ahora ocupa a Washington.

Qué dicen OpenAI y Google

OpenAI afirma que bloquea el acceso directo a sus modelos desde China continental y que solo permite a algunas empresas de capital chino usar sus servicios en lugares donde puede hacer valer sus salvaguardas y vigilar el mal uso. La compañía lo resumió así ante el Financial Times:

"No creemos que la nacionalidad por sí sola deba decidir el acceso."

La empresa no ha sido del todo pasiva. El mes pasado suspendió el acceso a su API para usuarios vinculados a Alibaba tras detectar indicios de destilación (distillation), y reportó el caso al gobierno de EE. UU. La destilación es una técnica en la que un desarrollador usa las respuestas de un modelo de IA avanzado para entrenar un sistema rival, casi siempre más barato.

Google, por su parte, dijo que sus herramientas de IA están disponibles en mercados como Singapur y Hong Kong, bajo políticas de uso que prohíben la destilación. Y admitió lo evidente: una frontera en el mapa hace poco para frenar a un usuario decidido a rodearla.

Anthropic marca la línea más dura

Entre las tres, Anthropic adoptó la postura más restrictiva. Prohíbe a las empresas chinas, y a las entidades extranjeras que ellas controlan, tocar sus modelos de frontera, y ha presionado a Washington para ampliar los controles de exportación sobre software de IA. La semana pasada cerró vías que usuarios chinos venían aprovechando.

La compañía también ha puesto nombres. Acusó a los laboratorios chinos DeepSeek, Moonshot y MiniMax de destilación. Y le dijo al Congreso de EE. UU. que creía que Alibaba había creado alrededor de 25,000 cuentas falsas para generar más de 28.8 millones de interacciones con su modelo Claude, en violación de sus términos de uso. Alibaba no respondió a esa acusación.

Ni siquiera las reglas son fijas: los controles estadounidenses sobre el propio modelo Fable de Anthropic se movieron hace poco, señal de lo rápido que cambia la política.

La lista negra, en disputa

Los señalados no aceptan la premisa. Alibaba pidió a un tribunal estadounidense que la retire de la lista 1260H y calificó la designación del Pentágono de "arbitraria y caprichosa". Baidu declinó comentar. Tencent y Alibaba no respondieron a las preguntas del Financial Times.

Del otro lado del debate están quienes quieren reescribir las reglas en torno a la capacidad del modelo, no al domicilio de la empresa. Chris McGuire, exfuncionario del gobierno de Biden y hoy en el Council on Foreign Relations, defiende una línea más dura. Sus declaraciones, recogidas primero por el Financial Times, fueron directas:

"La administración dice todo el tiempo que tenemos que ganarle a China en IA, pero el problema es que no han hecho nada en control de exportaciones, que es la herramienta real que tenemos para frenar a China."

Para McGuire, el control de exportaciones sigue siendo la herramienta más filosa contra el avance chino, y los modelos más avanzados deberían quedar fuera del alcance de las empresas chinas sin importar desde dónde se conecten.

Del pleito de los chips al software

Nada de esto es nuevo en el terreno del hardware. Funcionarios de la administración Trump ya habían advertido que un resquicio permitió a empresas chinas comprar los chips Blackwell de Nvidia, y la CPU Vera de la misma compañía fue descrita como una puerta lateral de regreso a China. Ahora el mismo patrón llegó a la capa del software.

El riesgo de fondo va más allá de una sola lista. Si los modelos de frontera fluyen sin trabas hacia empresas señaladas a través de jurisdicciones amigables, el régimen de exportación que Estados Unidos construyó durante años alrededor de los chips empieza a verse poroso en el software. La discusión, que antes giraba sobre qué chips podía comprar China, ahora gira sobre quién puede correr los modelos que esos chips fueron diseñados para entrenar.

Preguntas rápidas sobre el caso

¿Es ilegal que OpenAI y Google vendan IA a Alibaba, Baidu y Tencent?

No. Las transacciones son legales porque la normativa estadounidense actual no prohíbe de forma general que empresas con sede en China usen software de IA avanzada fuera de China continental, ni siquiera a las que están en la lista 1260H del Pentágono. Eso es justo lo que ha reavivado el debate en Washington.

¿Qué es la lista 1260H del Pentágono?

Es un listado del Departamento de Defensa de EE. UU. que reúne a empresas a las que el gobierno atribuye vínculos con el Ejército chino. Señala a las compañías, pero no bloquea de forma automática que compren servicios de IA estadounidenses en el extranjero. Alibaba, Baidu y Tencent aparecen en ella.

¿Qué es la destilación de modelos de IA?

Es una técnica en la que un desarrollador usa las salidas de un modelo avanzado para entrenar y mejorar un sistema rival, normalmente más barato. OpenAI dijo que suspendió el acceso de usuarios ligados a Alibaba tras detectar indicios de esta práctica y que reportó el caso al gobierno de EE. UU.

Por ahora, las ventas siguen y la puerta de Singapur permanece abierta. Cerrarla o dejarla así es una decisión que Washington aún no toma, mientras la IA de punta de sus propias empresas sigue llegando a las compañías que el Pentágono marcó.

Fuentes: 1, 2

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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