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Meta lanza gafas inteligentes con su propia marca desde 299 dólares y deja atrás Ray-Ban

Meta lanza tres gafas con IA bajo su marca, deja el sello Ray-Ban y baja el precio a 299 dólares.

por Ricardo Perez
Meta lanza gafas inteligentes con su propia marca desde 299 dólares y deja atrás Ray-Ban

TL;DR:

  • Meta presentó tres modelos de gafas con IA —Adventurer, Fury y Meta Glasses by Kylie— fabricados con EssilorLuxottica, pero por primera vez sin el sello Ray-Ban ni Oakley.
  • Los dos modelos base cuestan 299 dólares y la edición firmada con Kylie Jenner, 399. Todos comparten cámara de 12 MP, video 3K y unas ocho horas de batería.
  • Soltar la licencia de Ray-Ban le permite a Meta abaratar el precio y controlar de punta a punta el producto. Las gafas ya están a la venta.

Meta dejó de esconderse detrás de Ray-Ban. La compañía de Mark Zuckerberg presentó este 23 de junio de 2026 su primera línea de gafas inteligentes con marca propia: tres modelos —Meta Adventurer, Meta Fury y Meta Glasses by Kylie— fabricados junto a EssilorLuxottica, pero sin el logo de Ray-Ban ni Oakley que cargaban hasta ahora. Los dos primeros arrancan en 299 dólares; la edición diseñada con Kylie Jenner cuesta 399. Los tres llevan el mismo hardware central —cámara de 12 megapíxeles, video 3K, arreglo de cinco micrófonos y poco más de ocho horas de batería— y ya se venden en Meta.com, Best Buy, Amazon, LensCrafters y Sunglasses Hut. El movimiento pesa porque, por primera vez en cinco años, Meta pone su propio nombre en la montura, baja el precio de entrada y se queda con el control directo de cómo se venden estas gafas.

La familia llega con tres siluetas pensadas para distintas caras: el Adventurer es un rectángulo limpio (en tallas estándar y grande), el Fury es la montura más gruesa y llamativa, y las Meta Glasses by Kylie —bautizadas internamente "Starfire"— son un óvalo delgado en negro o carey, inspirado en el estilo que suele usar la empresaria. Esa edición cuesta 100 dólares más que las otras dos, y se los cobra con extras muy de su mundo: una pequeña gema sobre la lente junto a la cámara, un guiño a los flashes de los paparazzi; plaquetas de metal más fáciles de limpiar del maquillaje; una voz de Meta AI inspirada en la propia Jenner; un sonido de encendido distinto y un espejo dentro del estuche de carga.

Round eyeglasses hanging on a weathered fence.
Photo by Yuri Krupenin / Unsplash

Quitar el nombre de Ray-Ban es justo lo que abarata las gafas

Durante años, Meta no se atrevió a vender cámaras para la cara con su propio apellido. Le alquilaba credibilidad a Ray-Ban y a Oakley, dos nombres que la gente ya asocia con ponerse algo con estilo encima. La apuesta funcionó: nadie quería parecer que llevaba un gadget. Ahora la empresa cree que la categoría se volvió lo bastante normal como para que su logo haga el trabajo solo. Y al soltar la marca licenciada, se ahorra el sobreprecio que pagaba por usarla.

Sus directivos lo cuentan en clave de "opciones", no de ahorro. El director de tecnología de Meta, Andrew Bosworth, fue escueto cuando la prensa le preguntó por el cambio de marca:

"Para nosotros, se trata simplemente de seguir ampliando las opciones que la gente tiene en el mercado sobre qué elegir."

Peter Bristol, vicepresidente de diseño industrial de Meta, lo planteó como el arranque de una ambición mayor: meterse de lleno en el negocio de las gafas de moda.

"Este es el primer paso de Meta para volverse en serio relevante en el mundo de las gafas de moda. Espero que nos ganemos ese derecho con los productos que lancemos."

Bristol agregó que diseñar en casa le da a la empresa "un poco más de flexibilidad" para escalonar precios y decidir funciones con el tiempo, y que ninguna marca por sí sola alcanza para llevar las gafas inteligentes a toda la amplitud que el mercado necesita. Traducido: con su propio nombre, Meta puede atacar la franja media sin partir margen ni control con un socio que ya no le resulta imprescindible.

Las cifras del cambio son concretas. Los 299 dólares de las Adventurer y Fury quedan unos 80 dólares por debajo de los 379 dólares en que arrancaba la Ray-Ban Meta Gen 2, con prácticamente el mismo equipo dentro. EssilorLuxottica sigue siendo el fabricante —pone lentes, manufactura y red de distribución óptica—, pero el nombre de Meta en la patilla le entrega a la compañía el control sobre precio, distribución e identidad del producto.

El hardware se repite, pero la traducción en vivo da un salto

Más allá del logo, lo que va por dentro es casi lo mismo que ya conocían los usuarios de la generación pasada. Esto comparten los tres modelos:

  • Cámara ultraancha de 12 megapíxeles con grabación de video en 3K.
  • Arreglo de cinco micrófonos y altavoces de oído abierto.
  • Más de ocho horas de batería, con un estuche plegable que suma hasta 40 horas adicionales.
  • Muse Spark, el primer modelo de IA de Meta Superintelligence Labs, funcionando desde el primer día.
  • Un botón de acción personalizable en la patilla derecha para abrir Meta AI, capturar foto, lanzar una traducción o llamar al servicio Be My Eyes, entre otras funciones.
  • Plaquetas ajustables en tres posiciones y patillas que se abren cinco grados hacia dentro y hacia fuera.

Hay un detalle que le interesa directo al lector hispanohablante. Meta sumó 14 idiomas nuevos a la traducción en vivo —entre ellos mandarín, coreano, japonés, árabe e hindi—, hasta llegar a 20. Pero esos 14 recién llegados solo funcionan con conexión a la nube; los seis idiomas originales, el español incluido, siguen traduciendo aunque te quedes sin internet. Si viajas y se cae la señal, el español no se apaga; los nuevos, sí.

Apple, Google y Snap aprietan, y la privacidad sigue en duda

El lanzamiento no ocurre en el vacío. La pelea por la cara del usuario se calienta: Google ya anunció alianzas con Samsung, Warby Parker y Gentle Monster para sus próximas gafas con IA, Snap acaba de sacar sus Specs de realidad aumentada, y Apple, según distintos reportes, prepara las suyas para más adelante en el año. Meta llega con ventaja de escala: junto a EssilorLuxottica controla cerca del 82% del mercado mundial de gafas inteligentes, según Counterpoint Research, y la dupla vendió siete millones de pares con IA en 2025. Por eso la apuesta importa tanto puertas adentro. La división Reality Labs, que fabrica este hardware, perdió 4,000 millones de dólares solo en el primer trimestre de 2026 según sus resultados, y las gafas son de los pocos productos del área con demanda sostenida.

Queda el flanco incómodo de siempre. Organizaciones de privacidad y reportes de prensa llevan tiempo advirtiendo sobre el riesgo de unas cámaras que grabas sin que el de enfrente lo note, y sobre la posibilidad de abusar del reconocimiento facial. Meta sostiene que esa función no está activa en sus productos de consumo, aunque la infraestructura técnica para hacerla existe; una distancia, como apuntan los críticos, entre "no lo hacemos" y "no podemos hacerlo". En Europa, donde el RGPD pone reglas estrictas sobre grabar a terceros, ese debate pesa más que el precio.

La pregunta que Meta acaba de poner a prueba en vivo es si su nombre, suelto de Ray-Ban, basta para que estas gafas lleguen a quienes los 379 dólares les parecían demasiado. Si el precio más bajo trae usuarios nuevos sin vaciar el margen, la jugada de marca le habrá salido redonda. Si solo le quita ventas a su propia línea premium, habrá cambiado un socio por un problema.

Fuentes: 1, 2

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