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Espacio

Un gas detectado en Marte apunta a posible actividad volcánica bajo Alba Mons

ExoMars encontró cloruro de hidrógeno sobre una región de fisuras. Los investigadores proponen un origen magmático, pero el gas también puede producirse mediante procesos atmosféricos.

por Gerardo Pavez
Mars Orbiter Laser Altímetro (MOLA) Mapa topográfico coloreado del volcán extremadamente amplio y bajo alba mons en la parte norte de la provincia volcánica de Tharsis en el oeste
Imagen de archivo (2013) · Foto: NASA / JPL-Caltech / Arizona State University, dominio público, vía Wikimedia Commons

La sonda ExoMars Trace Gas Orbiter detectó cloruro de hidrógeno sobre una región de fisuras junto al volcán marciano Alba Mons. Los investigadores proponen que el gas podría proceder de magma bajo la superficie, una señal de posible actividad volcánica actual, aunque su origen aún no está confirmado.

El hallazgo reúne mediciones de la atmósfera con imágenes del terreno. Según Reuters, el equipo publicó sus resultados el 4 de noviembre en Science Advances y considera que una filtración volcánica es la explicación más probable. Eso no significa que se haya visto una erupción ni lava reciente en la superficie.

La diferencia con detecciones anteriores está en dónde y cuándo aparece el gas. La sonda ya lo había registrado en otras regiones y estaciones de Marte. Sobre Alba Mons, en cambio, las señales se repitieron al comienzo del verano del hemisferio norte, en una zona donde las imágenes también muestran fracturas.

El gas ya había aparecido durante tormentas de polvo

La Agencia Espacial Europea (ESA) informó en 2021 de la primera detección de cloruro de hidrógeno en la atmósfera marciana. Las mediciones iniciales se obtuvieron durante una tormenta global de polvo en 2018 y mostraron el gas en lugares muy distantes casi al mismo tiempo.

Ese patrón llevó a los científicos a buscar una explicación en la interacción del polvo salino con el vapor de agua de la atmósfera. Por eso, encontrar cloruro de hidrógeno en Marte no basta, por sí solo, para demostrar que hay magma activo debajo del punto observado.

En una comunicación científica presentada en 2025, Daniel Mège, Alexander Trokhimovskiy y sus colegas describieron dos detecciones excepcionales cerca de Alba Mons durante un año marciano y varias más en otro posterior. También señalaron que las detecciones en esa época eran poco frecuentes en otras latitudes, incluso cuando había condiciones de observación similares.

Para estudiar el terreno bajo algunos de esos puntos, el equipo combinó imágenes de la cámara CaSSIS de ExoMars con otras del orbitador Mars Reconnaissance Orbiter. La comunicación describió grupos de fisuras de menos de un metro de ancho y de hasta cientos de metros de longitud. Su proximidad a las señales atmosféricas ayuda a plantear una fuente local, pero no equivale a observar el gas salir directamente de una cámara de magma.

Una posible ruta desde el subsuelo

En la Tierra, el cloruro de hidrógeno puede formar parte de las emisiones volcánicas. Trokhimovskiy explicó a Reuters que los compuestos con cloro disueltos en el magma pueden liberar el gas cuando el material asciende y disminuye la presión.

Mège, investigador del Centro de Investigación Espacial de la Academia Polaca de Ciencias y coautor principal del trabajo, dijo a Reuters: "Encontramos que el origen más probable del cloruro de hidrógeno es una filtración volcánica".

La hipótesis del equipo plantea que el hielo podría bloquear las fracturas durante la estación fría. Al comienzo del verano, cuando el hielo pasa de sólido a vapor, el gas atrapado podría alcanzar la atmósfera. Tanto esa ruta como la conexión con una posible reserva de magma siguen siendo interpretaciones de los datos.

Marte conserva señales de volcanismo antiguo y la misión InSight de la NASA registró sismos marcianos. Esos antecedentes indican que el planeta tiene actividad interna, pero no identifican por sí solos el origen del gas de Alba Mons.

La relación con la búsqueda de vida sigue abierta

Un interior suficientemente caliente sería relevante para estudiar ambientes subterráneos. Trokhimovskiy explicó a Reuters que el magma ascendente podría encontrar y calentar agua bajo la corteza, lo que permitiría condiciones protegidas de la superficie marciana.

Esa posibilidad depende de comprobar que existan las fuentes de calor y los sistemas hidrotermales propuestos en la región. La detección del gas no demuestra que haya agua líquida allí ni constituye una detección de microorganismos. Por ahora, Alba Mons ofrece un lugar concreto donde investigar la relación entre la atmósfera y el interior del planeta.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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