El gobierno del Reino Unido estima que la adopción de inteligencia artificial y la inversión en datos podrían añadir 120,000 millones de libras esterlinas a la economía en 2030 en su escenario central. La cifra es menor que los 400,000 millones citados en su plan de IA de 2025, una proyección que procedía de un estudio encargado por Google, según explicó el ministro de Inteligencia Artificial, Kanishka Narayan, al Parlamento.
La estimación gubernamental abarca un intervalo de 55,000 a 140,000 millones de libras en valor agregado bruto para 2030. Narayan advirtió en su respuesta del 26 de octubre que los cálculos son muy inciertos: dependen de cómo se extienda la tecnología y de cuánto mejore la productividad.
La cifra central equivale al 30% de los 400,000 millones que citó el plan. La comparación enfrenta dos modelos y sus respectivos supuestos. No describe dinero que la economía británica ya haya ganado o perdido.
De dónde salieron los 400,000 millones
El plan británico de oportunidades de IA, publicado en enero de 2025, señalaba que la adopción de esta tecnología podía aportar 400,000 millones de libras adicionales a la economía para 2030 mediante mejoras en innovación y productividad laboral.
Ante una pregunta del diputado Ben Spencer sobre la base de esa afirmación, Narayan identificó el estudio Google's Impact in the UK 2023. Google lo encargó a la consultora Public First, que estimó que las herramientas de IA generativa podían crear más de 400,000 millones de libras en valor económico para el Reino Unido hacia 2030.
El informe también identifica a Google como la empresa que encargó la investigación. El gobierno citó el trabajo de Public First en una nota al pie de su plan, aunque la cifra siguió apareciendo en documentos oficiales después de que ya existiera una estimación gubernamental menor.
Una respuesta parlamentaria del 17 de noviembre de 2025 ya mencionaba el intervalo de 55,000 a 140,000 millones de libras. La respuesta de Narayan puso ambas cifras una junto a la otra, pero no retiró expresamente la proyección anterior ni afirmó que fuera errónea, señaló WIRED.
Cómo llega el gobierno a su estimación
El cálculo oficial parte de un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sus escenarios sitúan la posible contribución de la IA al crecimiento anual de la productividad laboral británica entre 0.4 y 1.3 puntos porcentuales durante la próxima década.
Los analistas del gobierno aplicaron trayectorias de adopción lenta, media y rápida, y trasladaron los aumentos de productividad a una proyección del valor agregado bruto. Esta medida refleja el valor de los bienes y servicios producidos después de descontar los insumos utilizados para producirlos.
El ejemplo oficial del escenario medio muestra cómo funciona la cuenta. El modelo supone una tasa de adopción de 19.2% en 2030 y calcula un aumento de productividad ajustado por adopción de 4.1%. Aplicado a un valor agregado de referencia de 2.84 billones de libras, el resultado es de unos 117,000 millones de libras, cercano a la cifra central redondeada de 120,000 millones que citó el ministro. La tasa de adopción es un supuesto del modelo, no una medición de 2030.
Los 400,000 millones de Public First se presentan como valor económico potencial; el intervalo gubernamental se expresa en valor agregado bruto en 2030. Sus métodos y supuestos no son idénticos, por lo que la diferencia entre las cifras no demuestra por sí sola una pérdida acumulada de 280,000 millones de libras.
Una adopción más lenta de lo previsto
Jonathan Dupont, responsable de economía de PF Global, nombre actual de Public First, dijo a WIRED que el cálculo gubernamental supone una adopción considerablemente más lenta que la prevista en el modelo anterior de la consultora. También explicó que, tras observar el ritmo de incorporación de la IA, su estimación central de lo que podría alcanzarse en 2030 se acerca más a la del gobierno, aunque la firma mantiene su visión sobre el potencial total de la tecnología.
Chi Onwurah, presidenta de la comisión parlamentaria de Ciencia, Innovación y Tecnología, advirtió al mismo medio que exagerar los beneficios puede debilitar los argumentos a favor de modernizar los servicios públicos. Pidió al gobierno que sea realista y transparente sobre los ahorros posibles.
Las proyecciones ofrecen escenarios para orientar decisiones públicas. El propio ministerio reconoce que tendrá que actualizar sus cálculos conforme aparezcan nuevas pruebas sobre el uso de la IA y sus efectos en la productividad.