Lumaril, una startup fundada por dos excolaboradores de Palantir, recaudó 66 millones de dólares para desarrollar inteligencia artificial que se conecta a los sistemas de control de plantas industriales. La empresa busca aumentar la producción con la infraestructura existente y anunció la ronda con una valoración de 400 millones de dólares.
El inversionista Elad Gil lideró la Serie A, en la que también participaron Felicis, Koch Disruptive Technologies, Pax Ventures, Lux Capital y General Catalyst. Lumaril informó el 27 de octubre que, con esta operación, su financiación acumulada llegó a 78 millones de dólares. La ronda se cerró en agosto, según Dealroom.
La cifra sitúa a la operación en el percentil 97 de las rondas Serie A históricas de startups de software empresarial de Estados Unidos, de acuerdo con una comparación de Dealroom basada en 5,216 operaciones. La financiación refleja el interés de los inversionistas; las mejoras que pueda ofrecer el producto tendrán que medirse en las instalaciones de sus clientes.
Software que puede ajustar la operación
La propuesta de Lumaril parte de conectar su plataforma a los controles que ya usa una planta. A partir de los datos de la operación, el sistema construye un modelo que se actualiza continuamente y, según la empresa, aprende de la experiencia de los operadores.
La compañía afirma que combina métodos de control e inteligencia artificial para decidir ajustes y coordinar procesos. Su descripción del producto indica que la plataforma puede modificar parámetros de forma autónoma mediante una capa de seguridad, aunque no precisa ahí cómo funciona esa capa.
Los fundadores, Mark Elliot y Ben Duffield, trabajaron en Palantir y participaron en la creación de Foundry, según Lumaril. La empresa identifica a Ultra-Poly y The Arthur Companies entre sus clientes y dice que ha trabajado con los operadores de ambas compañías.
Cobrar por producción añadida
Lumaril dice que cobra en función de la producción y el rendimiento que ayuda a añadir. El planteamiento vincula el pago al resultado que consiga una planta, aunque el anuncio no explica cómo se calcula esa aportación ni ofrece cifras concretas de mejora para sus clientes.
Para evaluar el alcance de la propuesta será clave conocer cuánto aumenta la producción en cada instalación y cómo se mide ese cambio. También queda por ver qué margen de supervisión conservan los operadores cuando el sistema realiza ajustes automáticos.