El 90% de las empresas consultadas por KPMG en México afirma obtener valor medible de la inteligencia artificial. Solo el 14% dice comparar ese valor con su costo de manera constante, según los resultados que la consultora difundió el 27 de octubre de 2026.
Ambos datos hablan de cosas distintas. Una organización puede registrar un beneficio, como el tiempo que ahorra en una tarea, sin haber determinado cuánto representa frente a lo que invirtió. El 14% tampoco indica que las demás empresas hayan perdido dinero o que no midan ningún resultado: se refiere a la comparación consistente entre valor y costo.
El sondeo internacional Global AI Pulse Q3 2026 reunió a 2,131 directivos de 20 países, territorios y jurisdicciones entre el 23 de julio y el 26 de agosto. Las organizaciones participantes tenían ingresos anuales de al menos 50 millones de dólares estadounidenses. Los resultados reflejan sus respuestas y no representan a todos los negocios de México; el comunicado de KPMG no precisa cuántos participantes correspondían al país.
La productividad individual y las ganancias de la empresa
Una encuesta separada de McKinsey ofrece otra forma de observar la distancia entre un resultado individual y uno empresarial. El 80% de sus participantes dijo que la IA mejoraba su propia productividad, mientras que el 37% atribuyó a la tecnología algún impacto en las ganancias de su organización antes de intereses e impuestos, una medida conocida como EBIT.
El EBIT describe un resultado de la empresa en su conjunto; no equivale al retorno de un proyecto específico. Ambas cifras proceden de respuestas a preguntas diferentes y no permiten calcular cuánto ganó o perdió cada compañía por usar IA.
La consulta de McKinsey, publicada en agosto de 2026, reunió a 1,719 personas de 97 países entre mayo y junio de ese año. Sus respuestas se ponderaron según la contribución al producto interno bruto del país de cada participante. Su muestra y la de KPMG son distintas, por lo que sus porcentajes no deben tratarse como partes de un mismo grupo.
Del tiempo ahorrado al costo total
Pensemos en un equipo que usa IA para revisar documentos y termina antes. Las horas liberadas se pueden contar, pero valorar el resultado económico también requiere considerar la suscripción, la integración y el tiempo que el personal dedica a supervisar o corregir las respuestas. Las horas recuperadas podrían destinarse a otras tareas sin convertirse en un ahorro directo de dinero.
La calidad del trabajo también importa para interpretar ese cálculo. Si el equipo cambia el proceso o los criterios de revisión al mismo tiempo, atribuir toda la diferencia a la herramienta puede llevar a una conclusión equivocada.
Anticipar el gasto es otra dificultad. En una encuesta distinta, realizada por Mavvrik y Benchmarkit a 396 organizaciones entre abril y mayo de 2026, solo el 11% declaró que sus previsiones del gasto en IA quedaban a una distancia máxima del 10% del gasto real. La desviación podía ser hacia arriba o hacia abajo. Mavvrik vende herramientas para controlar costos de tecnología.

La pregunta económica acompaña a una expansión que ya está en marcha en la muestra de KPMG: el 75% de las compañías consultadas en México dijo que estaba ampliando sus iniciativas de IA o que se encontraba en una etapa avanzada de adopción.
