TL;DR:
- Fractura económica: La temporada de reportes corporativos del segundo trimestre de 2026 en el Golfo revelará el verdadero costo de la guerra con Irán, evidenciando una brecha profunda entre países y sectores.
- Efecto de la infraestructura: Países dependientes del estrecho de Ormuz como Emiratos Árabes Unidos sufren contracciones, mientras que Arabia Saudí y Omán mitigan el golpe por sus rutas alternativas en el mar Rojo.
- Sectores bajo presión: La banca y el sector inmobiliario registran caídas y retrasos de dividendos, en contraste con la resiliencia de las telecomunicaciones y los ingresos energéticos impulsados por el crudo Brent.
La temporada de resultados del segundo trimestre de 2026 para las corporaciones del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) se perfila como el primer termómetro financiero preciso para evaluar las heridas económicas de la guerra con Irán. Los reportes corporativos, que comienzan a publicarse esta semana, desvelarán un panorama fragmentado. Mientras la banca y el sector inmobiliario sufren presiones directas debido a la inflación, el turismo debilitado y las tasas de interés, las telecomunicaciones y algunos gigantes energéticos logran capear el temporal. El conflicto, que comenzó a finales de febrero de 2026, ya ha provocado un severo recorte en las proyecciones de crecimiento de la región, dividiendo las fortunas comerciales según la geografía y su dependencia del estrecho de Ormuz.


El mapa de ganadores y perdedores geográficos
El conflicto armado ha dibujado una línea divisoria muy clara en la región basada en la logística marítima. La capacidad de cada país para esquivar el estrecho de Ormuz, la única vía de salida por mar del golfo Pérsico, determina su resistencia económica frente a la crisis.
De acuerdo con análisis de HSBC, la economía de Arabia Saudí logrará crecer un 2,1% en 2026 gracias a que cuenta con terminales petroleras operativas en el mar Rojo, lo que le permite mantener el flujo de sus exportaciones fuera de la zona de conflicto inmediato. De igual forma, el índice bursátil de Omán, situado geográficamente fuera del estrecho, ha mostrado un rendimiento superior al de sus vecinos.
La otra cara de la moneda la viven los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Catar y Kuwait. Al depender casi por completo del canal de navegación bloqueado o bajo constante amenaza, estos países enfrentan contracciones económicas directas. Las proyecciones de Fitch Solutions reflejan la gravedad del impacto general: la firma estima ahora que el Producto Interno Bruto (PIB) real de la región del CCG se contraerá un 0,8% en 2026, una drástica caída frente al robusto 4,9% de crecimiento que proyectaba antes del inicio de las hostilidades.
La inestabilidad geopolítica se agudizó tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien dio por terminado el acuerdo interino tras nuevos ataques de Teherán contra bases de su país en la zona, lo que mantendrá elevada la prima de riesgo.
Inmobiliario y banca sufren el impacto de la desconfianza
Los sectores más expuestos al consumo interno y a los flujos internacionales ya muestran signos claros de fatiga. Tras varios años de auge sin precedentes, el mercado de bienes raíces de los Emiratos Árabes Unidos acusa el impacto de la incertidumbre.
Un reporte de Citi detalló que las ventas residenciales en Dubái durante el segundo trimestre se situaron "significativamente por debajo" de los niveles previos al conflicto, una tendencia similar, aunque menos severa, a la registrada en Abu Dabi. Ante la menor afluencia de expatriados y turistas, grandes desarrolladores inmobiliarios como Emaar Properties y Aldar Properties han comenzado a tomar medidas de emergencia para conservar liquidez, reduciendo o retrasando el pago de dividendos a sus accionistas.
Por su parte, las entidades bancarias del Golfo prevén un retroceso de un dígito en sus ganancias en comparación con el primer trimestre del año. Elena Sánchez-Cabezudo, directora de investigación de renta variable financiera en EFG Hermes, atribuye esta caída a:
- Una reducción en los ingresos por comisiones.
- Un debilitamiento evidente del financiamiento al comercio exterior.
- Un menor gasto con tarjetas de crédito debido al desplome de los viajes internacionales.
A pesar de la desaceleración, analistas de S&P Global Ratings señalan que la banca regional mantiene perfiles de financiamiento estables gracias a su abundante liquidez. En los Emiratos Árabes Unidos, algunas instituciones financieras han reaccionado elevando las tasas de interés para atraer nuevos ahorradores y blindar sus depósitos.
El dilema energético y el refugio de las telecomunicaciones
En el sector energético, la guerra de cuatro meses ha generado una paradoja de disrupciones operativas y ganancias extraordinarias por precios altos. El bloqueo del estrecho de Ormuz disparó la volatilidad en los mercados mundiales. HSBC elevó su estimación de precio para el barril de crudo Brent a 95 dólares para el promedio de 2026, calculando que el promedio del segundo trimestre alcanzó los 114 dólares.
Gracias a este repunte de precios, la gigante Saudi Aramco ya había reportado un aumento del 25% interanual en sus ganancias del primer trimestre, alcanzando los 32.500 millones de dólares. Sin embargo, la infraestructura no ha salido indemne: la emiratí ADNOC Gas estimó una caída interanual del 19% en sus ventas de gas doméstico tras un incidente operativo reportado en una de sus plantas principales de procesamiento.
En contraste, el sector petroquímico muestra una alarmante debilidad. Se proyecta que SABIC, la corporación petroquímica estatal saudí, reporte una pérdida neta de 308 millones de riyales saudíes (aproximadamente 82 millones de dólares) en sus cifras del segundo trimestre de 2026, según estimaciones de la firma Riyad Capital. La compañía presentará sus resultados oficiales el próximo 30 de julio.
Las telecomunicaciones, por su parte, se mantienen como el sector más defensivo de la región. Operadoras líderes como STC y Mobily en Arabia Saudí, junto con e& en los Emiratos Árabes Unidos, han reportado solidez gracias a la naturaleza inelástica de sus servicios y a contratos corporativos de largo plazo. En el segmento de consumo, destaca el notable desempeño de la aplicación de entrega de comida a domicilio Talabat, cuyas acciones en Dubái escalaron más de un 60% en los últimos tres meses debido al incremento del consumo dentro de los hogares.
Las aerolíneas de la región, que inicialmente vivieron una parálisis parcial, han logrado estabilizar sus operaciones y sus volúmenes de vuelo han retornado a niveles cercanos a la normalidad. La gran prueba de fuego para los mercados radica ahora en evaluar si las hojas de balance corporativas, históricamente sólidas en el Golfo, serán suficientes para absorber una crisis geopolítica que amenaza con prolongarse.