Hanna se formó el lunes 28 de septiembre en el Atlántico subtropical central y seguía lejos de tierra en el aviso que emitió el Centro Nacional de Huracanes (NHC) a las 23:00, hora del Atlántico. Su centro estaba a unos 1,625 kilómetros al este-noreste de Bermudas y sus vientos máximos sostenidos alcanzaban 75 km/h. No había vigilancias ni avisos costeros. El pronóstico contempla una ligera intensificación antes de que el sistema pierda sus características tropicales hacia el final de la semana.
Dónde está Hanna y hacia dónde se dirige
El mismo boletín ubicó a Hanna a unos 1,845 kilómetros al oeste de las Azores. Avanzaba al este-sureste a 22 km/h, con una presión central estimada de 1002 milibares. Los vientos con fuerza de tormenta tropical se extendían hasta 150 kilómetros desde su centro, pero el NHC no reportaba peligros para tierra.
La agencia prevé que mantenga un rumbo general al este-sureste durante uno o dos días y que después gire al este-noreste. Es un pronóstico sujeto a cambios conforme se publiquen nuevos avisos.
Un repunte breve antes de perder fuerza
Las imágenes de satélite muestran que la cizalladura, es decir, el cambio del viento con la altura, ha desplazado las tormentas más intensas al este del centro de Hanna. Pese a ese entorno desfavorable, la discusión técnica del NHC indica que Hanna avanza casi en la misma dirección que la cizalladura, una configuración que podría favorecer temporalmente nuevos núcleos de tormenta al este del centro. Su pronóstico sitúa los vientos máximos cerca de 80 km/h durante parte del 29 de septiembre.
Después, el organismo espera que aumente la cizalladura y que entre aire seco a niveles medios de la atmósfera. Si el sistema pierde las tormentas profundas que alimentan su circulación, podría convertirse en una baja remanente postropical alrededor del 1 de octubre. Esa fecha y la intensidad prevista pueden variar en boletines posteriores.
Hanna es la octava tormenta con nombre de la temporada atlántica, que hasta el 28 de septiembre no había registrado huracanes, según el meteorólogo Justin Ballard, del Houston Chronicle. En su pronóstico estacional de agosto, NOAA calculó una probabilidad del 75% de actividad inferior a la normal y señaló que El Niño favorece una mayor cizalladura sobre parte del Atlántico. Ese contexto ayuda a entender la temporada; por sí solo no permite atribuirle cada cambio de intensidad de Hanna.
Por ahora, el dato para las costas es que el NHC no ha emitido alertas y sitúa a Hanna sobre el Atlántico abierto. Su evolución dependerá de los próximos avisos oficiales.