Saltar al contenido
Planeta

Un estudio vincula el manto terrestre y los glaciares con la Gran Discordancia

Simulaciones del interior de la Tierra sugieren cómo el ascenso y hundimiento de antiguos continentes pudieron favorecer la erosión y conservar un extenso vacío en las rocas.

por Gerardo Pavez
Una vista oída de los valles del Gran Cañón, mostrando las capas de la roca. Foto: Barth Bailey/Unsplash
Foto: uow.edu.au, términos de uso, vía uow.edu.au

El movimiento lento del manto terrestre pudo elevar continentes antiguos y dejar sus rocas expuestas a la erosión de los glaciares, según un estudio publicado en Nature. La investigación propone que ese proceso ayudó a formar la Gran Discordancia, un intervalo de cientos de millones de años que falta en el registro geológico de distintos lugares del planeta.

Los investigadores Santosh Dhungana y Nicolas Flament, de la Universidad de Wollongong, en Australia, usaron simulaciones para estudiar cómo el interior de la Tierra pudo contribuir a crear y conservar esa superficie. Su propuesta suma el movimiento del manto a otras explicaciones de la erosión; no demuestra por sí sola cuánto material retiró el hielo en cada región.

Un vacío que se ve en el Gran Cañón

Una discordancia aparece donde las rocas de edades muy distintas entran en contacto. El intervalo entre ellas puede deberse a que los materiales fueron erosionados o a que no se acumularon sedimentos durante parte de ese tiempo.

En el Gran Cañón de Estados Unidos, por ejemplo, el Servicio de Parques Nacionales calcula que uno de esos contactos representa unos 1,200 millones de años que no quedaron registrados en ese punto. Esto no significa que el mismo periodo haya desaparecido del registro de toda la Tierra: otras formaciones pueden conservar fragmentos de esa historia.

La Gran Discordancia también se ha documentado en otras regiones. El equipo de Nature se centró en Laurentia, el antiguo núcleo de buena parte de Norteamérica; Báltica, relacionado con el norte de Europa, y el norte de China, donde existen superficies de edad comparable.

Continentes elevados, hielo y nuevos sedimentos

El manto es una capa de roca caliente que, aunque sólida, se mueve lentamente a escalas de millones de años. Sus corrientes pueden contribuir al ascenso o hundimiento gradual de grandes regiones continentales, un efecto conocido como topografía dinámica.

Dhungana y Flament analizaron seis modelos de convección del manto que parten de reconstrucciones del movimiento de las placas durante el último millar de millones de años. Compararon las predicciones con información sobre sedimentos conservados en los continentes.

En cinco de los seis modelos, Laurentia mostró un periodo prolongado de elevación seguido de hundimiento. Para los autores, esa secuencia ayuda a explicar tanto la formación de una superficie erosionada como su conservación posterior bajo nuevos depósitos.

Según el análisis de los autores, la elevación por sí sola habría generado pendientes demasiado suaves para que los ríos retiraran toda la roca necesaria. Proponen que los glaciares aportaron una fuerza de erosión más eficaz durante las grandes glaciaciones de hace aproximadamente 720 a 635 millones de años.

En ese escenario, el levantamiento y las glaciaciones coincidieron en el tiempo. Después, el hundimiento favoreció la entrada del mar y la acumulación de sedimentos sobre la superficie desgastada. El contacto entre las rocas antiguas y esos materiales más recientes es lo que los geólogos identifican como discordancia.

La erosión sigue bajo debate

Los modelos no reconstruyen directamente la cantidad de roca que el hielo retiró de cada lugar. Sus resultados también dependen de reconstrucciones tectónicas inciertas: cuanto más atrás se intenta representar la posición y el movimiento de las placas, mayor es la incertidumbre, reconocen los autores.

Otra investigación publicada en 2026 en Proceedings of the National Academy of Sciences examinó rocas antiguas del norte de China. A partir de su historia térmica, sus autores situaron el enfriamiento más intenso del basamento entre hace unos 2,100 y 1,600 millones de años, mucho antes de las glaciaciones analizadas en el nuevo modelo.

Al comparar esos datos con los de otras regiones, el equipo de aquel estudio favoreció una explicación dominada por procesos tectónicos prolongados asociados con ciclos de supercontinentes. La diferencia deja abierta la discusión sobre cuánto aportaron el hielo y la tectónica en cada lugar y momento.

La nueva investigación también plantea estudiar si la erosión y el transporte de sedimentos alteraron la química de los océanos antes de la diversificación de animales del Cámbrico. Esa posible conexión requerirá investigaciones adicionales: las simulaciones del manto no demuestran que el proceso causara aquella diversificación.

Fuentes: 1, 2, 3

Gerardo Pavez imagen de perfil
por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

Leer más de Tecnología y Ciencia