TL;DR:
- Cuatro exempleados de DOGE fundaron Cathedral, que busca contratos con el gobierno de EE. UU. para operaciones cibernéticas militares con IA, ofensivas y defensivas.
- La ronda fue de US$160 millones y valuó a la empresa en US$1,400 millones, según tres fuentes citadas por Reuters; la compañía no lo confirmó.
- Andreessen Horowitz (a16z) y Sequoia Capital lideraron la inversión y tomaron asientos en el consejo.
Un grupo de exempleados de DOGE levantó US$160 millones para Cathedral, una startup que quiere usar inteligencia artificial para ampliar las capacidades cibernéticas militares de Estados Unidos. La ronda valuó a la empresa en US$1,400 millones y la lideraron dos de los fondos más poderosos de Silicon Valley, Andreessen Horowitz (a16z) y Sequoia Capital, según tres personas al tanto del acuerdo citadas por Reuters. Cathedral nació hace apenas unos meses de la mano de Gavin Kliger, Luke Farritor, Marko Elez y Jack Stein, y busca contratos con el gobierno estadounidense para operaciones cibernéticas ofensivas y defensivas frente a rivales como China. Un vocero de la compañía declinó hacer comentarios.
Que estos nombres consigan cheques de este tamaño dice mucho sobre el momento que vive el capital de riesgo, más volcado que nunca hacia la defensa y la seguridad nacional.
Qué le quiere vender Cathedral al Pentágono
Cathedral es una startup de ciberdefensa que planea vender al gobierno de Estados Unidos software de IA para operaciones cibernéticas militares, tanto para atacar como para defenderse de adversarios como China. Para eso necesita músculo de cómputo: la compañía busca comprar un centro de datos o aliarse con un proveedor que le entregue capacidad dedicada, según las fuentes de Reuters.
Lo que hace ruido no es solo el plan, sino quiénes están detrás. Los cuatro fundadores salieron de DOGE, la oficina de recorte de gasto impulsada por Elon Musk, y llegan con contactos frescos dentro de la administración Trump y del aparato de seguridad nacional. Gavin Kliger fue hasta hace poco director de datos del Pentágono, donde participó en la disputa legal del Departamento de Defensa con Anthropic por cómo podía usarse su IA con fines militares. Luke Farritor, exbecario de SpaceX, coordinó recortes en la Administración de Servicios Generales (GSA). Marko Elez, también con paso por SpaceX, trabajó en el Departamento del Tesoro, donde un juez expresó preocupación luego de que accediera a información sensible.

Por qué a16z y Sequoia apuestan por los ex-DOGE
La ronda confirma el apetito de los grandes fondos por las startups fundadas por gente que pasó por DOGE. El año pasado, ese equipo sacudió al gobierno federal con despidos y recortes que dejaron a más de 250,000 personas fuera de la nómina pública. DOGE se disolvió en 2026, entre un debate abierto sobre cuánto dinero ahorró en realidad, pero sus exintegrantes ya están convirtiendo esos contactos en negocio.
Cathedral no es el único caso. El mes pasado, a16z también encabezó una inversión en Special, otra empresa creada por gente de DOGE que quiere llevar su estilo de recorte al mundo corporativo, según un texto publicado en el propio sitio del fondo. Y el movimiento encaja con una corriente más amplia: Silicon Valley lleva meses metiendo capital en tecnología de defensa e IA, con rondas millonarias para nombres como Anduril, Helsing o Saronic.
Esa cercanía con el poder es, al mismo tiempo, el mayor activo y el mayor riesgo de Cathedral. Sus futuros contratos dependen de un gobierno afín, así que un giro político en Washington podría dejar esos acuerdos bajo la lupa.
El caso enseña hacia dónde corre parte del dinero tecnológico en 2026: menos apps de consumo, más inteligencia artificial aplicada a defensa y ciberseguridad. Y deja una ironía sobre la mesa: los mismos que llegaron para recortar el gasto del gobierno ahora quieren venderle a ese gobierno las herramientas para defenderse en el terreno cibernético.