TL;DR:
- Los hutíes de Yemen declararon un bloqueo naval contra los buques de Arabia Saudita en el mar Rojo y ya hostigan a los petroleros, mientras Estados Unidos suma once noches de ataques contra Irán.
- El Brent cerró en USD 94.07 (+3.36%), su nivel más alto en seis semanas, y el tránsito por Bab el-Mandeb y Ormuz cayó 34% y 31% en un día, según Kpler.
- Hasta un 25% del petróleo que viaja por mar está en riesgo si ambos estrechos siguen interrumpidos; el peso mexicano aguanta por ahora en 17.39, pero un crudo caro amenaza la desinflación.
El precio del petróleo cerró este miércoles 22 de julio en su nivel más alto en casi seis semanas. El Brent terminó en USD 94.07, un alza de 3.36%, y durante la jornada superó los USD 95 por primera vez desde mediados de junio; el WTI subió 2.95%, hasta USD 86.83. Detrás del salto hay un mismo problema repetido en tres frentes marítimos: el bloqueo naval que los rebeldes hutíes de Yemen declararon contra los buques de Arabia Saudita en el mar Rojo, la escalada militar entre Estados Unidos e Irán alrededor del estrecho de Ormuz y una serie de ataques contra una terminal petrolera rusa en el mar Negro. Para el lector en México el asunto no queda lejos: por esas rutas pasa buena parte del crudo del planeta, y el encarecimiento toca al peso, a la gasolina y a una inflación que apenas empezaba a ceder.
Conviene separar dos cosas. El tráfico marítimo por Ormuz y Bab el-Mandeb no se ha detenido, pero, como resumió la firma de rastreo de buques Kpler, "la confianza operativa sigue bajo presión". Dicho de otro modo: el crudo no sube porque ya falte petróleo, sino porque el mercado le pone precio a la probabilidad de que esas rutas sigan interrumpidas. Un analista de la plataforma Naga.com lo dejó claro:
"La amenaza ha llevado a los petroleros a desviar su ruta, lo que podría ejercer una mayor presión sobre el mercado físico y las exportaciones saudíes, contribuyendo a impulsar los precios al alza", señaló Frank Walbaum, analista de la plataforma de negociación Naga.com.
Dos estrechos estrangulados al mismo tiempo
El nudo está en dos pasos que el mapa vuelve inevitables. Por el estrecho de Ormuz, a la entrada del golfo Pérsico, circulaba antes del conflicto cerca de una quinta parte de todo el petróleo que se mueve por mar. Por Bab el-Mandeb, en el extremo sur del mar Rojo, pasa alrededor del 12% del comercio global, incluida una cuarta parte del tráfico de contenedores. Cuando Irán empezó a estorbar el tránsito por Ormuz, Arabia Saudita mandó cada vez más crudo por el mar Rojo desde su puerto de Yanbu. Justo esa salida es la que ahora amenazan los hutíes.
Los números de Kpler dan la dimensión del frenazo:
- El tránsito por Ormuz cayó 31% el martes y el de Bab el-Mandeb, 34%, en un solo día.
- El lunes solo nueve buques cruzaron Ormuz y 29 Bab el-Mandeb, con cuatro maniobras de cambio de rumbo cerca del golfo de Adén.
- Por Bab el-Mandeb pasaban en junio más de 7 millones de barriles diarios, frente a 4 millones antes de la guerra, según el Atlantic Council.
- Al menos cinco petroleros con crudo saudí dieron media vuelta esta semana en el mar Rojo.
- Si ambos estrechos quedaran interrumpidos de forma prolongada, el golpe alcanzaría a cerca del 25% de todo el petróleo transportado por mar en el mundo.
La especialista en crudo de la firma, Amena Bakr, describió el cuadro como "la mayor perturbación de los flujos de crudo", con los riesgos concentrados en Ormuz, el mar Rojo y el oleoducto CPC. Su colega Sumit Ritolia apuntó que los petroleros con crudo saudí rumbo a Asia "parecen haber quedado en espera" en el mar Rojo, mientras los que llevan crudo ruso siguen pasando con normalidad. El reino, de todos modos, no se queda sin puertas: puede enviar hasta 2.5 millones de barriles diarios por el oleoducto egipcio SUMED o hasta 1 millón por el canal de Suez, y los operadores siempre pueden rodear África por el Cabo de Buena Esperanza, aunque eso suma una o dos semanas de viaje y encarece cada carga.
La escalada militar le pone una prima de riesgo al barril
Sobre ese temor comercial se apila el ruido de la guerra. El ejército de Estados Unidos confirmó su undécima noche consecutiva de bombardeos contra Irán, y el presidente Donald Trump advirtió que Washington "bombardearía y destruiría un puente o una central eléctrica" cada vez que Teherán ataque un buque en Ormuz. Al mismo tiempo, restó importancia a la amenaza de los hutíes:
"Hasta ahora no ha pasado nada. Si pasa algo así, tendremos que ocuparnos del asunto", dijo Donald Trump en el Salón Oval.
Del otro lado, el portavoz de la Guardia Revolucionaria iraní avisó en X a las navieras de que la ruta sur de Ormuz está minada, y Arabia Saudita calificó el bloqueo hutí de "actos de piratería marítima", por voz de su vocero militar, el general Turki al Malki. A esos dos frentes se sumó esta semana un tercero: una serie de ataques contra la terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), en la costa rusa del mar Negro, que agregó presión sobre la oferta mundial, según la casa de análisis XTB.
El propio mercado ya enseña la tensión de corto plazo. El diferencial del Brent a tres meses se amplió a USD 9.26 por barril, su nivel más alto desde el 22 de mayo, señal de que el crudo para entrega inmediata se paga por encima del de más adelante, algo que suele indicar oferta ajustada. Y los inventarios de crudo en Estados Unidos cayeron más de lo esperado, un dato que el mercado leyó como demanda más firme.
Qué significa para México: el peso, la gasolina y la inflación
Aquí está el ángulo que le llega al bolsillo del lector. Por ahora, el peso aguanta: el dólar cotizaba este miércoles alrededor de 17.39 pesos, con una baja de 0.1% en el día, según la analista Emanoelle Santos, de XTB. México juega con dos cartas a la vez frente a un crudo caro. Es exportador de petróleo, así que un barril más alto mejora los ingresos de Pemex y del gobierno; pero también importa la mayor parte de la gasolina que consume, y ahí un crudo caro empuja el costo de esas importaciones y, con retraso, los precios en el surtidor.

El momento no es cualquiera. La inflación general de junio en México se ubicó en 3.37%, su nivel más bajo desde diciembre de 2020 y dentro del rango de tolerancia del Banco de México. Este jueves 23 de julio se publican el indicador de actividad económica de mayo y la inflación de la primera quincena de julio, y el consenso espera que la desinflación siga su curso. Un choque petrolero sostenido es, justamente, la variable capaz de meterle ruido a esa tendencia cuando la meta ya estaba a la vista.
Por ahora sube la prima de riesgo, no una escasez confirmada: el crudo sigue moviéndose por los estrechos, aunque bajo vigilancia. Para los hogares en México el golpe, de llegar, sería indirecto y con retraso, por la vía de la gasolina y del tipo de cambio. Los próximos conteos de buques de Kpler y el dato de inflación de este jueves mostrarán si el nerviosismo del mercado se convierte en algo más que un susto.