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Emiratos habría liberado miles de millones a Irán para frenar sus ataques; Abu Dabi lo niega

Cuatro fuentes dicen a Reuters que Emiratos liberó fondos a Irán para frenar ataques; su Cancillería lo niega.

por John P.
Emiratos habría liberado miles de millones a Irán para frenar sus ataques; Abu Dabi lo niega
Iranian Foreign Ministry via AP

TL;DR:

  • Cuatro fuentes citadas por Reuters afirman que Emiratos acordó liberar fondos a Irán a cambio de detener los ataques con misiles y drones.
  • Las cifras bailan entre 10.000 y 20.000 millones de dólares; al menos 3.000 millones ya se habrían entregado en una primera tanda.
  • La Cancillería emiratí calificó los reportes de "completamente falsos e infundados" y negó haber transferido fondos iraníes congelados.

Los Emiratos Árabes Unidos acordaron desbloquear miles de millones de dólares para Irán a cambio de que Teherán frene sus ataques, según reveló Reuters el viernes 12 de junio de 2026, que citó a cuatro fuentes con conocimiento del acuerdo. El giro ocurre en la recta final de las negociaciones entre Teherán y Washington para cerrar la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán el 28 de febrero. Dos fuentes regionales hablan de 10.000 millones de dólares —más de 3.000 ya entregados—; otras dos elevan el total a 20.000 millones. Pero la mañana del sábado, la Cancillería emiratí desmintió todo en X: ningún fondo iraní congelado, sostuvo, se ha liberado, transferido ni facilitado a través del país. El choque entre el reporte y la negación oficial es, por ahora, el centro de la historia.

El movimiento, que la agencia adelantó en exclusiva, no tenía registro público previo y coincide con la fase final de unas conversaciones más amplias entre Teherán y Washington. Diplomáticos consultados por Reuters creen que esas negociaciones podrían terminar liberando decenas de miles de millones de dólares en ingresos petroleros iraníes congelados en bancos extranjeros por las sanciones estadounidenses.

El precio de la calma ronda los 20.000 millones de dólares

Las cifras no terminan de cuadrar entre las fuentes, y eso ya dice algo de lo sensible del asunto. Dos fuentes regionales aseguran que Emiratos aceptó liberar 10.000 millones de dólares, de los cuales más de 3.000 millones ya habrían cambiado de manos. Otras dos, con conocimiento directo del mecanismo, suben la apuesta a 20.000 millones y precisan que una primera tanda de 3.000 millones ya estaba disponible.

Lo que Reuters no pudo determinar es de dónde sale ese dinero: si pertenece a Emiratos o si proviene de cuentas iraníes bloqueadas durante años dentro de su sistema bancario. Dubái, el principal centro financiero del país, es una de las venas económicas más importantes de Teherán, y sus bancos arrastran desde hace tiempo depósitos ligados a Irán que las sanciones de Washington mantienen inmovilizados.

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Photo by Fredrick F. / Unsplash

A cambio del desembolso, según una de las fuentes, Irán detendría los ataques con misiles y drones contra Emiratos y ambas partes reconstruirían sus vínculos. Eso incluiría:

  • intercambio de inteligencia entre los dos gobiernos;
  • cooperación económica;
  • y la normalización de unas relaciones que la guerra había dejado en el suelo.

La Cancillería emiratí salió a desmentirlo todo

La primera reacción de Abu Dabi fue tibia. Consultado por Reuters, un funcionario emiratí no confirmó ni negó la transferencia, y se limitó a defender la línea diplomática del país:

"La política exterior de los Emiratos Árabes Unidos se guía por promover la desescalada y reducir las tensiones en toda la región, al tiempo que avanza hacia una paz y una estabilidad duraderas. Los Emiratos apoyan los esfuerzos, incluidos los emprendidos por Estados Unidos, para proteger a los pueblos de la región de las repercusiones del conflicto."

La mañana del sábado 13 de junio, el tono cambió por completo. El Ministerio de Asuntos Exteriores publicó en X una negación frontal:

"Estas acusaciones son completamente falsas e infundadas; ningún fondo iraní congelado se ha liberado, transferido ni facilitado a través de los Emiratos Árabes Unidos."

La Cancillería pidió además a los medios apoyar sus informaciones en fuentes oficiales y dejar de difundir versiones sin verificar.

Washington tampoco ayudó a despejar dudas. La Casa Blanca no respondió de inmediato, pero el vicepresidente JD Vance afirmó el viernes que no se liberarían fondos a Irán por firmar un acuerdo ni por sentarse a negociar; el pacto, dijo, está armado para que los beneficios económicos lleguen a Teherán solo si cumple sus obligaciones. Las autoridades iraníes, por su parte, guardaron silencio ante la consulta de la agencia.

Un arreglo pensado para que nadie pierda la cara

Aquí está la parte más reveladora. Una de las fuentes describió el mecanismo como una salida en la que ninguna de las partes cruza su línea roja. La lógica, según ese relato:

  • Irán puede presentar el dinero como una compensación por los daños de la guerra.
  • Washington puede insistir en que no pagó absolutamente nada.
  • Abu Dabi se asegura su propia seguridad y blinda el estatus de Dubái como centro de negocios, presentando la jugada como una inversión en reconstruir la confianza regional.

Vista así, la negación oficial no necesariamente contradice el reporte: podría ser, justamente, parte del diseño. Un arreglo de este tipo solo funciona si cada actor puede contar su propia versión, y eso casi exige que alguien lo desmienta en voz alta. Es una hipótesis, no un hecho confirmado, pero encaja con el guion que describen las fuentes.

Otros países del Golfo podrían seguir el mismo camino

El patrón va más allá de Emiratos. La misma fuente contó a Reuters que Irán ya tanteó al menos a otros dos países árabes del Golfo para cerrar acuerdos parecidos. Es la fotografía de unos Estados atrapados en el fuego cruzado entre Washington y Teherán que, en lugar de esperar a un gran pacto, negocian su propia tregua por separado.

El contexto ayuda a entender la urgencia. La guerra empezó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán. Teherán respondió con misiles y drones contra Israel y contra bases e infraestructura estadounidense en el Golfo, y Emiratos quedó en la mira. El 4 de mayo, Abu Dabi acusó a Irán de atacar la refinería de Fujairah: dijo haber interceptado 12 misiles balísticos, tres de crucero y cuatro drones, en un ataque que dejó tres heridos. Según Reuters, ese fue el último ataque directo conocido contra territorio emiratí.

El deshielo se aceleró la semana pasada. Funcionarios de la Guardia Revolucionaria iraní viajaron a Abu Dabi para reunirse con el jeque Tahnoun bin Zayed al Nahyan, asesor de seguridad nacional y gobernante adjunto del emirato, y se hospedaron en su casa de huéspedes. Después, funcionarios emiratíes viajaron a Teherán para afinar los detalles del mecanismo.

Si el arreglo se sostiene —y si se convierte en el molde para que otros vecinos del Golfo negocien con Teherán— dependerá de lo que pase en la mesa entre Washington e Irán, donde el llamado Memorando de Islamabad sigue en revisión final. Por ahora quedan dos relatos enfrentados: cuatro fuentes que describen un pago millonario por la paz y un gobierno que jura que ese dinero jamás se movió. La diferencia no es menor. De ella dependen la seguridad de un socio clave de Occidente, el prestigio de Dubái como refugio de negocios y la posibilidad de que media docena de monarquías del Golfo terminen comprando su propia tregua con Teherán.

Fuentes: 1, 2, 3

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