TL;DR:
- El telescopio espacial Nancy Grace Roman despegará el domingo 30 de agosto de 2026 en un Falcon Heavy de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.
- La misión costó 4,300 millones de dólares y sale nueve meses antes del plazo que la NASA se había comprometido a cumplir, mayo de 2027.
- Estrena el primer coronógrafo activo del espacio: dos espejos deformables que suprimen el brillo de una estrella hasta 1,000 veces mejor que los instrumentos actuales.
La NASA lanzará el telescopio espacial Nancy Grace Roman el domingo 30 de agosto de 2026, no antes de las 7:20 de la mañana hora del este (5:20 en el centro de México), a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy. El observatorio costó 4,300 millones de dólares y llega a la plataforma nueve meses antes del compromiso oficial de la agencia, que era mayo de 2027. Lleva dos instrumentos que cambian la escala de lo observable: una cámara de 300 megapíxeles con un campo de visión al menos cien veces mayor que el del Hubble y el primer coronógrafo activo que vuela al espacio, capaz de borrar la luz de una estrella para fotografiar los planetas que giran a su alrededor. La agencia detallará el estado de la misión en una conferencia el miércoles 29 de julio.
El coronógrafo que borra la estrella para dejar ver al planeta
Un coronógrafo es un instrumento que tapa la luz de una estrella para observar lo que hay a su alrededor. Hubble y el James Webb ya llevan uno, pero fijo. Bloquea el disco brillante y aun así se cuelan reflejos por los bordes de la maquinaria o por las imperfecciones microscópicas de los espejos. Ese resplandor sobrante puede esconder un planeta o, peor todavía, hacerse pasar por uno.
El de Roman hace algo que ningún telescopio espacial había intentado: mide esa luz residual antes de cada observación y la cancela. Lo logra con dos espejos deformables, cada uno con un tablero de 48 por 48 actuadores, pistones diminutos que jalan hacia atrás su parche de vidrio cuando reciben voltaje. Cada parche se mueve como máximo medio micrómetro, en incrementos de unos 10 picómetros, alrededor de una décima parte del diámetro de un átomo de hidrógeno, según Ilya Poberezhskiy, ingeniero de sistemas del instrumento en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL). Lo que queda es una región oscura con forma de dona alrededor de la estrella, y ahí es donde los astrónomos esperan encontrar planetas.
Frente a los coronógrafos que ya operan en órbita, el sistema promete mejorar hasta 1,000 veces la sensibilidad para distinguir un planeta del brillo de su estrella. Meredith MacGregor, profesora de astronomía en Johns Hopkins y responsable de uno de los programas de observación aprobados, resume por qué eso cambia el oficio:
"No estamos mirando la estrella. No estamos mirando el efecto del planeta sobre la estrella. Estamos mirando el planeta, y eso es sumamente poderoso."
Casi todos los exoplanetas fotografiados hasta hoy son gigantes jóvenes, mucho más masivos que Júpiter, todavía calientes por su nacimiento y muy alejados de su estrella. Roman apunta a otra cosa: un Júpiter maduro y frío, que apenas refleja la luz de una estrella parecida al Sol. No lo veremos como un globo nítido, sino como un puñado de píxeles, aunque de esos píxeles se puede sacar la química de su atmósfera. Brandon Creager, ingeniero mecánico principal del instrumento en el JPL, tiene claro para qué sirve todo esto:
"Espero que se le recuerde por ser ese peldaño crítico para... encontrar la Tierra 2.0."
Ese siguiente paso ya tiene nombre en los planes de la NASA: el Observatorio de Mundos Habitables, que tendría que separar la luz de un planeta como el nuestro de la de un sol 10,000 millones de veces más brillante. Roman es el ensayo general.

Los agujeros negros que despedazan estrellas son su otro blanco
Un agujero negro no emite luz, así que solo se deja ver cuando come. Los más discretos, de unas 100,000 a 100 millones de masas solares, tragan poco y pasan desapercibidos hasta que una estrella se les acerca demasiado y termina estirada y desgarrada en un evento de disrupción de marea, un TDE. El destello puede brillar más que toda la galaxia que lo rodea antes de apagarse.
Ahí entra el sondeo de dominio temporal de latitud alta de Roman, que volverá una y otra vez sobre unos 18 grados cuadrados de cielo, el equivalente a 90 lunas llenas. Un estudio publicado el 14 de julio en The Astrophysical Journal calcula que el telescopio podría cazar hasta un centenar de estos eventos por año, y que varios vendrán del llamado mediodía cósmico, hace entre 11,000 y 12,000 millones de años, cuando el universo fabricaba estrellas a su máxima velocidad. El Observatorio Vera C. Rubin, que trabaja en luz visible, encontrará miles o decenas de miles al año, pero mucho más cercanos.

Contar esos destellos sirve para algo muy concreto. Desde que el James Webb empezó a encontrar agujeros negros supermasivos cuando el universo no tenía ni mil millones de años, la astronomía discute cómo crecieron tan rápido. Una hipótesis dice que arrancaron como "semillas ligeras", restos de estrellas masivas que fueron fusionándose. La otra propone "semillas pesadas" nacidas del colapso directo de nubes de gas. Como los TDE delatan justo a los agujeros negros medianos, su frecuencia en el pasado remoto funciona como censo indirecto y permite descartar uno de los dos modelos. Suvi Gezari, coautora del estudio y profesora asociada de astronomía en la Universidad de Maryland, lo plantea como un simple conteo por corrimiento al rojo que pone límites reales a la población de agujeros negros de un millón de masas solares.
"El telescopio espacial Roman va a ser transformador para la ciencia de los transitorios. Gracias a la alta sensibilidad de Roman, podemos encontrar múltiples eventos de disrupción de marea a distancias mayores y en épocas cósmicas más tempranas que nunca."
Lo dijo Mitchell Karmen, autor principal del trabajo y estudiante de posgrado en Johns Hopkins.
Una misión insignia que llegó temprano y sin sobrecostos
El calendario que la NASA se había comprometido a cumplir marcaba mayo de 2027 como fecha límite. Ese plazo salió de un replanteamiento de octubre de 2021 por los efectos de la pandemia, que sumó 382 millones de dólares al proyecto y dejó el costo total del ciclo de vida en 4,300 millones. Roman despegará nueve meses antes de ese tope y, según ha destacado en público el administrador de la NASA, Jared Isaacman, por debajo del presupuesto. En una agencia cuyos observatorios insignia suelen ir en la dirección contraria, ese par de datos pesa casi tanto como el hardware.
Lo demás de la ficha técnica:
- El espejo primario mide 2.4 metros, el mismo diámetro que el del Hubble, y se reaprovechó de un excedente que la Oficina Nacional de Reconocimiento de EE. UU. donó a la NASA.
- Volará hasta el punto de Lagrange L2, a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, con una misión primaria de cinco años y una posible extensión de otros cinco.
- El contrato de lanzamiento con SpaceX ronda los 255 millones de dólares e incluye el despegue desde el complejo 39A.
- La misión se dirige desde el Centro Goddard, con el JPL a cargo del coronógrafo, y suma aportaciones de la ESA, la JAXA, el CNES francés y el Instituto Max Planck de Astronomía.
- La NASA calcula que Roman detectará alrededor de 100,000 planetas fuera del sistema solar, además de cientos de millones de estrellas y miles de millones de galaxias.
La conferencia del miércoles 29 de julio, a las 12:00 del centro de México (2:00 de la tarde hora del este), reunirá a Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica; Jackie Townsend, gerente del proyecto; Julie McEnery, científica principal del proyecto, y Jeremy Perkins, científico de integración y pruebas. La agencia la transmitirá en vivo por sus canales.
Preguntas rápidas sobre el telescopio Roman
¿A qué hora se lanza el telescopio Roman?
La NASA fijó el despegue para el domingo 30 de agosto de 2026, no antes de las 7:20 de la mañana hora del este: 5:20 en el centro de México y 13:20 en la España peninsular. Volará en un Falcon Heavy de SpaceX desde el complejo 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida, con transmisión en vivo de la agencia.
¿En qué se diferencia el telescopio Roman del James Webb?
Webb observa objetos puntuales con enorme detalle en el infrarrojo; Roman barre el cielo. Su cámara de 300 megapíxeles cubre en cada toma un área al menos cien veces mayor que la del Hubble, así que su fuerte son los censos: cientos de millones de estrellas, miles de millones de galaxias y unos 100,000 planetas, según los cálculos de la NASA.
Si el 30 de agosto sale como está planeado, lo que cambia no es una foto espectacular sino el volumen de cielo que queda registrado. MacGregor admitió que le inquieta cómo va a procesar su comunidad semejante cantidad de datos, y calcula que la astronomía seguirá trabajando con el material de Roman durante décadas. Ese es exactamente el problema que un observatorio quiere heredarle a quienes lo usan.