TL;DR:
- La FCC autorizó el 9 de julio de 2026 el lanzamiento de Eärendil-1, el satélite de Reflect Orbital que reflejará luz solar sobre puntos de la Tierra de noche.
- El regulador negó la petición de la Sociedad Astronómica Estadounidense y dejó por escrito que no tiene autoridad sobre un reflector solar, solo sobre el espectro radioeléctrico.
- Las sociedades astronómicas de España y Argentina también se opusieron, pero sus escritos quedaron como objeciones informales por faltarles requisitos de forma.
La Oficina Espacial de la FCC autorizó el 9 de julio de 2026 a la empresa californiana Reflect Orbital a construir, lanzar y operar Eärendil-1, el primer satélite diseñado para reflejar luz del Sol hacia puntos concretos de la Tierra durante la noche. En la misma orden, el regulador negó la petición de la Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS) para frenar el proyecto y escribió algo que pesa tanto como el permiso: lo que ese espejo le haga al cielo no entra en su jurisdicción. La FCC licencia radio, no reflectores. El satélite despegará este año en un cohete de SpaceX, desplegará una lámina de 18 metros por lado y trabajará a 625 kilómetros de altura durante los dos años que dura la licencia.
Qué hará Eärendil-1 cuando llegue a 625 kilómetros
El satélite es pequeño, del tamaño aproximado de dos hornos de microondas, y toda la apuesta cabe en lo que despliega: cuatro paneles triangulares de película delgada que arman un cuadrado de 18 metros por lado. La orden de la FCC fija los números finos de la misión:
- Entra en órbita a unos 510 kilómetros y de ahí sube a su altitud de trabajo, 625 kilómetros, con una inclinación de 88 grados.
- Cada pasada ilumina el blanco unos cinco minutos, con un brillo parecido al de la luna llena sobre un área cercana a 24 kilómetros cuadrados, según los datos que el CEO dio a la revista Aerospace America.
- Los espejos llevan cara de aluminio y respaldo de plástico de grado espacial: medio kilo por panel y un espesor de unos 15,000 átomos, bastante menos que un cabello.
- Para apuntar sin gastar combustible monta tres ruedas de reacción sobredimensionadas, del tipo que suele instalarse en naves de 650 kilos.
- La licencia corre dos años, uno de operación y menos de uno de maniobras de caída. Reflect debe depositar una fianza antes del 10 de agosto de 2026 y lanzar, a más tardar, el 9 de julio de 2032.
"El Sol es el recurso más poderoso del sistema solar", dijo Ben Nowack, CEO y cofundador de Reflect Orbital, a Aerospace America.
Su argumento es que hoy nadie decide dónde ni cuándo brilla, y que eso es justo lo que la empresa quiere vender: horas extra de luz para granjas solares, cuadrillas de rescate y obras nocturnas. También reconoció usos militares, desde un reflector de helicóptero hasta el reemplazo de una bengala de artillería. El prototipo costó alrededor de 2 millones de dólares, aunque calcula unos 300,000 por unidad en serie, y la Fuerza Aérea estadounidense aportó 1.25 millones en 2025.

La FCC dijo que el espejo no le toca
El expediente se llenó de oposición. Más de 1,800 personas mandaron cartas, la AAS presentó una petición formal para denegar el permiso el 9 de marzo de 2026 y firmaron comentarios la Unión Astronómica Internacional, la Royal Astronomical Society, la sociedad astronómica canadiense, DarkSky International, la American Bird Conservancy y la Sociedad Entomológica de Estados Unidos, entre otras. La propia FCC apuntó que cerca de dos tercios de las cartas individuales venían de plantillas repartidas por DarkSky International y starryprinceton.org.
La Oficina Espacial resolvió el fondo en una línea de jurisdicción.
La Comisión "no tiene autoridad regulatoria sobre la licencia y la operación de un reflector solar", escribió la Oficina Espacial en su orden.
Con ese criterio tumbó también los argumentos sobre la constelación futura: como la solicitud era por un solo satélite, la agencia consideró hipotéticos los escenarios de decenas de miles de espejos, incluido el riesgo de colisiones en cadena. Cualquier permiso posterior, aclaró, se revisará por sus propios méritos.
España y Argentina objetaron, y la FCC les puso un asterisco
Aquí está el dato que casi no salió de las 100 páginas del expediente. La Sociedad Española de Astronomía presentó su escrito el 25 de febrero de 2026 y la Asociación Argentina de Astronomía el 6 de marzo; las dos pedían denegar el permiso y abrir una revisión ambiental completa bajo la ley NEPA. La FCC no las tramitó como peticiones: al no traer las declaraciones juradas ni las certificaciones de notificación que exige su reglamento, las degradó a objeciones informales. De todas las organizaciones astronómicas del mundo que se metieron al expediente, solo la estadounidense entró por la puerta grande, y su petición terminó denegada.
El detalle importa por geografía. Los cielos que más tienen que perder son los del mundo hispanohablante: Chile concentra los grandes telescopios ópticos del hemisferio sur en Atacama y Cerro Pachón, Canarias aloja el Roque de los Muchachos y México opera el Observatorio Astronómico Nacional en la Sierra de San Pedro Mártir, en Baja California. Tony Tyson, científico jefe del Observatorio Vera C. Rubin, instalado en Chile, dijo el mes pasado en una reunión de comités de las Academias Nacionales que el plan le parece todavía más descabellado que las megaconstelaciones de banda ancha, según reportó The Space Review.
La Unión Astronómica Internacional pidió una medida concreta: prohibir que el haz apunte a menos de 160 kilómetros de los observatorios registrados en el Minor Planet Center. La FCC la descartó por redundante, ya que la empresa se comprometió a coordinarse con la NASA, la Fundación Nacional de Ciencias y la comunidad astronómica. Como dato secundario, entre las estaciones terrenas autorizadas para hablar con el satélite aparece una en Punta Arenas, Chile.

Quién regula el cielo: por ahora, nadie
Estados Unidos reparte permisos espaciales en tres ventanillas: la FAA revisa lanzamientos y reentradas, la Oficina de Comercio Espacial revisa teledetección y la FCC revisa comunicaciones. Un espejo orbital no cae en ninguna. Después de una década de intentos, el país sigue sin un sistema de autorización de misiones para actividades nuevas, aunque el Tratado del Espacio Exterior obliga a los estados a autorizar y supervisar lo que hacen sus empresas en órbita. La congresista Zoe Lofgren, demócrata de California, lo resumió en una audiencia reciente: ninguna agencia federal tiene hoy facultad legal para vigilar misiones espaciales de este tipo. La Oficina de Comercio Espacial propuso en marzo una certificación voluntaria, con 30 días para que las agencias objeten y aprobación automática a los 120 días, y la propuesta sigue en manos de la Casa Blanca.
La aprobación "evidencia un vacío importante en cómo se regulan las tecnologías espaciales emergentes", respondió DarkSky International tras conocerse el permiso.
Mientras tanto, la empresa corre. Planea un segundo prototipo antes de que termine 2026, más de 1,000 satélites en 2028 y unos 50,000 dentro de una década, cada tanda con solicitudes nuevas por delante. Su modelo comercial pasa por vender la luz por hora, con un precio de referencia cercano a los 5,000 dólares que la propia compañía ha manejado en público y que la licencia no fija ni regula. Del interés no hay duda: Reflect dijo haber recibido más de 260,000 solicitudes de luz desde 157 países y llegó a prometer una gira de estreno por 10 lugares emblemáticos. Hoy prefiere no decir cuáles serán los blancos de la demostración, porque los está coordinando con clientes potenciales.
Eärendil-1 se apagará al año y caerá solo. Lo que no caduca es el criterio que dejó firmado la FCC: mientras el Congreso no cree la ventanilla que falta, quien revise un satélite así mirará las frecuencias y no la luz. Para los observatorios de Atacama, La Palma o San Pedro Mártir, eso significa que su interlocutor real no está en Washington, sino en la lista de exclusiones que la empresa prometió respetar por su cuenta.