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LHS 1140 b: detectan la primera atmósfera en un planeta rocoso de zona habitable

El helio que escapa de LHS 1140 b revela una atmósfera en un planeta rocoso a 48 años luz de la Tierra.

por Alejandro Castillo Leone
LHS 1140 b: detectan la primera atmósfera en un planeta rocoso de zona habitable

TL;DR:

  • Un equipo encabezado por Harvard detectó helio escapando de LHS 1140 b, un planeta rocoso a unos 48 años luz, en lo que describen como la primera atmósfera observada en un mundo así dentro de la zona habitable de su estrella.
  • La señal la captó el espectrógrafo infrarrojo WINERED del telescopio Magellan Clay, en el Observatorio Las Campanas de Chile, durante un tránsito de septiembre de 2024. El equipo calcula una fuga de unas 220 toneladas de helio por segundo.
  • El estudio deja un hueco abierto: en 2025 el helio no apareció en absoluto, y astrónomos ajenos al trabajo piden más observaciones antes de darlo por cerrado.

Astrónomos detectaron helio escapando de LHS 1140 b, un planeta rocoso situado a unos 48 años luz de la Tierra, y con eso respondieron una pregunta que la ciencia de exoplanetas llevaba dos décadas persiguiendo: si alguno de esos mundos sólidos y templados logra conservar una atmósfera. El trabajo, encabezado por Collin Cherubim y publicado el 16 de julio de 2026 en Science, es la primera detección de una atmósfera en un planeta rocoso dentro de la zona habitable de su estrella. No prueba que haya vida ahí. Sí coloca a LHS 1140 b en la posición de mejor candidato disponible para ir a buscarla.

Cherubim, que hizo la investigación como doctorando en Ciencias de la Tierra y Planetarias en Harvard, lo resume en tres requisitos que ningún otro planeta conocido cumple al mismo tiempo: superficie rocosa, temperatura compatible con agua líquida y atmósfera.

"Una atmósfera es esencial para que un planeta albergue vida tal como la conocemos", dijo Collin Cherubim, autor principal del estudio.

La observación tuvo suerte de calendario. La noche del tránsito, LHS 1140 b y su vecino LHS 1140 c pasaron frente a la misma estrella, así que el equipo pudo comparar dos planetas del mismo sistema con el mismo instrumento y en las mismas condiciones. El pequeño, LHS 1140 c, no mostró rastro de atmósfera. El grande sí: helio calentado por la radiación de la estrella, saliendo hacia el espacio y formando una cola por detrás del planeta.

Cúpula de un telescopio abierta durante la noche en el desierto de Atacama, con el cielo estrellado de fondo
Imagen ilustrativa. La detección se hizo desde el Observatorio Las Campanas, en el norte de Chile. · Foto de Horacio Lander en Pexels

Un telescopio en Chile se adelantó al James Webb

El dato que menos se contó de esta historia: la primera atmósfera de un planeta rocoso templado no la encontró un telescopio espacial de miles de millones de dólares, sino un espectrógrafo montado en tierra, en el norte de Chile. El instrumento se llama WINERED, va instalado en el telescopio Magellan Clay del Observatorio Las Campanas, y funciona buscando la firma del helio en estado excitado cuando la luz de la estrella atraviesa las capas altas del planeta.

Mientras tanto, el programa Rocky Worlds, que reparte 500 horas de observación entre el James Webb y el Hubble para cazar atmósferas en mundos rocosos, tenía a LHS 1140 b en su lista corta de objetivos prometedores. Todavía no llegaba a él. Cherubim, que había predicho el resultado con un modelo teórico antes de pedir tiempo de telescopio, llegó primero.

Así se ve el planeta con los números encima de la mesa:

  • Masa: 5.6 veces la de la Tierra, con un radio unos 70% mayor. Los astrónomos lo clasifican como supertierra.
  • Órbita: da una vuelta a su estrella cada 24.7 días y está en acoplamiento de marea, es decir, siempre le presenta la misma cara.
  • Estrella: una enana roja fría, en la constelación de Cetus, relativamente tranquila para su tipo (no bombardea al planeta con eyecciones de masa coronal cada tanto).
  • Fuga de helio: unas 220 toneladas por segundo, más o menos lo que pesa una ballena azul adulta, según la estimación del equipo reportada por Sky & Telescope.
  • Antigüedad: los autores calculan que esa atmósfera lleva más de 3 mil millones de años ahí.
  • Descubrimiento: el planeta se conoce desde 2017 y desde entonces ha sido uno de los exoplanetas más observados del catálogo.

El helio apareció en 2024 y se esfumó en 2025

Aquí es donde la nota se pone honesta. Cuando el equipo volvió a apuntar el telescopio al planeta un año después, la absorción de helio había desaparecido por completo. Cero señal.

Hay explicaciones razonables sobre la mesa. El viento estelar y la radiación de la enana roja cambian con el tiempo, y solo el helio en estado excitado absorbe luz de forma detectable a esa distancia; puede que en 2025 se estuviera escapando lo mismo y simplemente no fuera visible. El propio Cherubim regresó a los datos de 2024 a revisar si se le había pasado algo, y no encontró otra manera de explicar la señal original.

"Habría sido mejor que lo confirmaran, pero este tipo de variabilidad no es descabellada", dijo Laura Kreidberg, astrónoma del Instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg, ajena al estudio, a Scientific American.

Charles Cadieux, de la Universidad de Montreal, que lideró un trabajo anterior sobre este mismo planeta con el James Webb, se declaró entusiasmado con el resultado y a la vez prudente: el helio también existe en las estrellas, y eso obliga a descartar contaminaciones.

"Creo que hacen falta más observaciones para saber qué pasa en este planeta", declaró Charles Cadieux a Sky & Telescope.

Hay un segundo frente de tensión. Las observaciones previas del James Webb habían descartado una atmósfera inflada en LHS 1140 b y apuntaban más bien a compuestos pesados como nitrógeno, dióxido de carbono, agua y oxígeno. A primera vista, eso choca con el helio. La lectura que proponen los autores concilia ambas cosas: una atmósfera en capas, con helio dominando arriba y el material pesado atrapado más abajo, cerca de la superficie, donde el frío del planeta ayudaría a que el agua se congele y llueva de vuelta.

⚠️
El hallazgo no es evidencia de vida. El estudio documenta helio escapando de las capas altas de LHS 1140 b, no biofirmas. Nadie ha medido todavía la composición completa de esa atmósfera ni ha visto agua en su superficie.

LHS 1140 b podría ser un tipo de planeta que nadie había visto

El resultado incomoda a una idea instalada en la comunidad astronómica: un planeta de este tamaño y esta edad ya debería haber perdido cualquier resto de helio primordial. Que siga ahí abre la puerta a una categoría que hasta ahora solo existía en los modelos, la de los mundos ricos en helio.

Kreidberg apunta a algo todavía más provocador: que estemos viendo a LHS 1140 b en plena mutación, encogiéndose desde un sub-Neptuno hacia algo mucho más parecido a un planeta rocoso grande. Una fotografía de un proceso que normalmente solo se infiere.

Y hay un ángulo doméstico. Un estudio de 2023 publicado en Nature planteó que la Tierra pudo tener su propia envoltura primordial de hidrógeno y helio antes de perderla. Si eso es cierto, lo que hoy se está escapando de LHS 1140 b se parece a lo que se escapó de aquí hace miles de millones de años.

Preguntas rápidas sobre LHS 1140 b

¿A qué distancia está LHS 1140 b de la Tierra?

A unos 48 años luz, en la constelación de Cetus, según el Center for Astrophysics de Harvard y el Smithsonian. Es una supertierra con 5.6 veces la masa terrestre y un radio 70% mayor, que orbita una enana roja fría cada 24.7 días.

¿Significa esto que hay vida en LHS 1140 b?

No. El estudio publicado en Science documenta helio escapando de la atmósfera superior del planeta, no señales biológicas. LHS 1140 b cumple los tres requisitos mínimos que piden los astrónomos (superficie rocosa, temperatura compatible con agua líquida y atmósfera), pero nadie ha detectado biofirmas.

¿Con qué telescopio se detectó la atmósfera?

Con el espectrógrafo infrarrojo WINERED, montado en el telescopio Magellan Clay del Observatorio Las Campanas, en Chile. El equipo aprovechó un tránsito de septiembre de 2024 en el que LHS 1140 b y su vecino LHS 1140 c pasaron frente a la estrella la misma noche.

La verificación ya está en marcha. Según Sky & Telescope, el James Webb hizo nueve observaciones nuevas de LHS 1140 b a lo largo de su órbita en los días previos a la publicación del estudio, como parte del programa Rocky Worlds. De ahí saldrá el veredicto sobre qué hay realmente en esa atmósfera y si el helio vuelve a aparecer. Mientras tanto, la astronomía se queda con una herramienta nueva y barata: buscar gases que se escapan desde telescopios en tierra, sin fila de espera de dos años para usar un observatorio espacial.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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