TL;DR:
- Un equipo dirigido por Hugo Zeberg (Karolinska Institutet) y Philipp Kanis (Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva) publicó el 5 de agosto de 2026 en Current Biology que el receptor neandertal de la hormona del crecimiento lleva dos cambios de aminoácido que la versión humana común no tiene.
- Las células modificadas crecieron cerca de 40% más en el laboratorio; en 1.1 millones de adultos de cinco biobancos la diferencia real fue de 285 gramos de peso corporal, casi todo músculo, y unos 0.3 centímetros de estatura.
- La variante la lleva cerca del 20% de la población del sur de Asia y el 15% del este de Asia, contra apenas 0.5% de los europeos, y está ausente en el África subsahariana.
Un equipo internacional dirigido por Hugo Zeberg, del Karolinska Institutet, y Philipp Kanis, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, publicó el 5 de agosto de 2026 en Current Biology que el receptor de la hormona del crecimiento de los neandertales carga dos cambios de aminoácido ausentes en la versión más común entre los humanos actuales, y que quienes heredaron esa versión tienen hoy alrededor de 270 gramos más de músculo. El resultado llegó por dos vías: células de laboratorio que crecieron cerca de 40% más al recibir hormona del crecimiento, y los registros de poco más de 1.1 millones de adultos. La variante entró a nuestra especie por el mestizaje con los neandertales hace unos 47,000 años, y su reparto actual es lo más contraintuitivo del hallazgo: la lleva apenas el 0.5% de los europeos.
La hormona del crecimiento sale de la hipófisis, viaja por la sangre y no hace absolutamente nada hasta que se engancha a un receptor en la superficie de una célula. Ese receptor es el que pasa la orden hacia adentro. Los investigadores compararon el gen que lo codifica en genomas humanos y neandertales, encontraron los dos cambios exclusivos de los segundos y, al probarlos por separado, vieron que casi todo el efecto venía de uno solo de ellos.
El punto de partida fue más escaso de lo que suena. Solo existen unos cinco genomas neandertales de calidad suficiente para reconstruir la secuencia completa o casi completa, según reportó Nature; el equipo trabajó con tres de cobertura alta y dos de cobertura media.
El 40% salió de células de ratón, no de un bíceps
Las células que crecieron 40% más no eran músculo humano. El equipo modificó células de ratón para que produjeran una u otra versión del receptor y las expuso a hormona del crecimiento; las que llevaban la variante neandertal proliferaron alrededor de 39% más en cinco días, según el detalle metodológico que publicó Nature. Los comunicados del Max Planck y del Karolinska redondearon esa cifra a 40%.

El segundo frente puso los números sobre cuerpos reales. El equipo cruzó datos de poco más de 1.1 millones de adultos en cinco biobancos. Los portadores pesan en promedio 285 gramos más, y casi todo ese peso es músculo: unos 150 gramos repartidos entre brazos y piernas y 121 gramos de masa libre de grasa en el tronco, según las cifras del propio artículo. También miden alrededor de 0.3 centímetros más.
En los más de 6,000 niños analizados no apareció ninguna diferencia hasta los 11 años. La lectura del equipo es que el efecto arranca más tarde, probablemente en la pubertad, cuando la producción de hormona del crecimiento se dispara.
La coautora Miriam Berreiter, del Departamento de Fisiología y Farmacología del Karolinska, contó que le hizo gracia encontrar la genética neandertal y la masa muscular en el mismo estudio siendo ella practicante de CrossFit, y cerró con la advertencia más útil de todo el comunicado:
"Pero ni siquiera un receptor neandertal de la hormona del crecimiento sustituye al entrenamiento."
Los neandertales vivieron en Europa y su variante terminó en Asia
Aquí está el dato que le da vuelta a la intuición popular. Los neandertales ocuparon Europa y el oeste de Asia desde hace unos 300,000 años hasta hace unos 40,000, y sin embargo su versión del receptor casi no sobrevive en los europeos. Nature reporta cerca del 20% de la población del sur de Asia y 15% en el este de Asia, frente a alrededor de 0.5% de los europeos, y ausencia total en poblaciones del África subsahariana. Los comunicados del Max Planck y del Karolinska afinan el pico: hasta 24% en algunas poblaciones del sur de Asia.
Para un lector en España, la cifra aplicable es la europea: aproximadamente uno de cada doscientos. Para México y el resto de América Latina no hay número publicado. Ni el artículo ni los comunicados desglosan poblaciones americanas, y el único biobanco asiático que se cita por nombre es el de Taiwán, donde los portadores mostraron además un poco más de circunferencia glútea (0.14 centímetros) sin mayor porcentaje de grasa.

El marcador ya estaba fichado, pero nadie sabía de dónde venía
El estudio identifica la variante con la que hizo las asociaciones como rs6184, un cambio en la posición 561 del receptor que los genetistas escriben como P561T. Ese nombre no es nuevo. La investigación odontológica lleva años vinculándolo con una rama mandibular más corta en poblaciones de Japón, Corea y China, y un análisis genómico previo ya lo había ligado a la estatura. Lo que faltaba era el origen y el mecanismo.
Los rasgos craneofaciales que encontró este trabajo apuntan en la misma dirección y coinciden con lo que muestran los fósiles neandertales:
- rama mandibular (la porción trasera de la mandíbula) ligeramente más corta
- raíces dentales más cortas
- mayor probabilidad de sobremordida
- mayor circunferencia de cadera, según los datos del Biobanco de Taiwán
El laboratorio que lleva años sacando neandertales del genoma
Entre los dieciocho autores del artículo aparece Svante Pääbo, premio Nobel de Fisiología o Medicina 2022 por reconstruir los genomas de homínidos extintos. Pääbo y Zeberg firman juntos desde hace años una serie de hallazgos con el mismo molde: en 2020 identificaron en la revista Nature un tramo del cromosoma 3 heredado de los neandertales que multiplica por tres el riesgo de necesitar respirador por covid, en 2021 publicaron en PNAS un tramo del cromosoma 12 que reduce ese riesgo cerca de 22%, y también en 2020 describieron un canal de sodio neandertal que aumenta la sensibilidad al dolor. Es el mismo instituto que hace nueve días reconstruyó la talla del "Hombre Cascanueces" a partir de huellas fósiles en Kenia.
Bastien Llamas, genetista humano de la Universidad de Adelaida que no participó en el trabajo, dijo a Nature que lo más interesante es la convergencia de tres cosas que rara vez encajan tan limpio: genómica antigua, biología celular experimental y rasgos medidos en biobancos actuales. Y que el estudio ofrece una ruta molecular plausible para el físico robusto de los neandertales.
Zeberg puso él mismo el freno de mano en el comunicado del Karolinska:
"Este gen es solo uno de muchos factores que influyen en el crecimiento."
Preguntas rápidas sobre el gen neandertal del músculo
¿Qué es el receptor de la hormona del crecimiento?
Es la proteína en la superficie de las células a la que se engancha la hormona del crecimiento para transmitir su señal hacia adentro. La hormona se produce en la hipófisis y regula el desarrollo de músculos y huesos. Sin ese receptor, la hormona circula por la sangre sin efecto.
¿Cuánta gente tiene la variante neandertal del músculo?
Según los datos que reportó Nature, cerca del 20% de la población del sur de Asia y el 15% del este de Asia. En algunas poblaciones del sur de Asia llega al 24%, según el Instituto Max Planck. En Europa la lleva alrededor del 0.5% y en el África subsahariana está ausente.
¿Sirve de algo en el gimnasio tener esta variante?
La diferencia medida entre portadores y no portadores fue de unos 270 gramos de músculo repartidos en todo el cuerpo, una asociación estadística en 1.1 millones de adultos. La coautora Miriam Berreiter, del Karolinska, dejó claro en el comunicado oficial que el receptor neandertal no sustituye al entrenamiento.
La cifra que conviene guardar no es el 40% del laboratorio sino los 270 gramos del biobanco: menos de lo que pesa un vaso de agua, repartido entre brazos, piernas y tronco. Lo que sí se mueve es el mapa. Cada vez que un rasgo neandertal se rastrea hasta una molécula concreta, la herencia de una especie extinta deja de ser curiosidad de museo y pasa a ser una variable medible en una base de datos de salud. Con esta ya van cuatro en la cuenta del laboratorio de Zeberg.