TL;DR:
- Estados Unidos y el Reino Unido presentaron un marco regulatorio conjunto para fijar reglas comunes en el mercado transatlántico de monedas estables.
- El acuerdo establece que cualquier stablecoin emitida como dinero debe estar respaldada uno a uno por activos de alta liquidez.
- Paralelamente, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, advirtió al Congreso de EE. UU. que el banco central no saldrá al rescate de firmas cripto.
Los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido publicaron este martes un comunicado conjunto en el que se comprometen a respaldar el uso de stablecoins en las finanzas transfronterizas, un paso clave para coordinar la supervisión en las dos plazas financieras más grandes del mundo. La declaración, coordinada por el Departamento del Tesoro estadounidense y el Ministerio de Hacienda británico (HM Treasury), representa la culminación de meses de trabajo bajo el Grupo de Trabajo Transatlántico para los Mercados del Futuro. Este esfuerzo busca dar certeza legal a las empresas del sector y unificar criterios frente a la digitalización de los activos, en un contexto donde el uso de dinero electrónico sigue ganando terreno institucional.

El respaldo de uno a uno como regla de oro transatlántica
El núcleo del documento conjunto establece una base inequívoca: cualquier moneda estable que se promocione o use como equivalente al dinero físico deberá estar totalmente respaldada, bajo una relación de uno a uno (1:1), por activos líquidos de alta calidad. Este principio no es nuevo para Washington ni para Londres, pero su consagración conjunta busca evitar que las empresas operen bajo reglas distintas a cada lado del Atlántico.
Para Estados Unidos, este requisito ya está plasmado en la ley GENIUS (GENIUS Act), promulgada en julio de 2025, la cual exige a los emisores una transición estricta hacia el cumplimiento total para enero de 2027. En el caso del Reino Unido, la norma se alinea con el borrador regulatorio que el Banco de Inglaterra y la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) presentaron el pasado 30 de junio, antesala del Código de Práctica definitivo que se espera para finales de este año.
El Grupo de Trabajo Transatlántico, que dio origen a estas recomendaciones, nació en septiembre de 2025 bajo un mandato de 180 días. Su creación fue pactada por la ministra de Finanzas británica, Rachel Reeves, y el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, aprovechando la visita de Estado del presidente Donald Trump al Reino Unido.
El banco central de EE. UU. descarta rescates en caso de crisis
Casi a la par del anuncio bilateral, el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, dejó claro que la regulación no implica un seguro de vida gubernamental para el sector privado. Durante su primera comparecencia semestral de política monetaria ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Warsh respondió con contundencia al congresista demócrata Brad Sherman.
Ante la pregunta de si el banco central saldría al rescate de emisores de stablecoins o empresas de criptoactivos en momentos de pánico financiero, Warsh no titubeó:
"No queremos estar en el negocio de los rescates financieros, punto final", declaró Warsh ante los legisladores.
Esta postura marca una línea muy clara: aunque el gobierno estadounidense trabaje para integrar y dar un marco legal a las stablecoins a través de la ley GENIUS, los emisores operarán bajo su propio riesgo de mercado y sin la red de seguridad federal de la que gozan los bancos tradicionales.
Los plazos regulatorios y la resolución de fricciones previas
La publicación de estas directrices llega en un momento de aceleración para ambas jurisdicciones, que compiten por establecer los estándares de la economía digital antes de que termine la década. Mientras que el plazo límite de la ley GENIUS en EE. UU. vence en enero de 2027, el régimen cripto general del Reino Unido entrará en vigor de manera definitiva en octubre de 2027.
Este frente común transatlántico no estuvo exento de tensiones previas. En marzo de 2026, la agencia Reuters reveló que reguladores de ambos países habían chocado sobre la agresividad con la que debían probarse los valores basados en tecnología blockchain dentro del grupo de trabajo. Sin embargo, las recomendaciones publicadas sugieren que ambas capitales han decidido limar asperezas para priorizar la interoperabilidad de los pagos transfronterizos y la tokenización financiera.
Con este paso, los emisores de stablecoins tienen ahora un mapa de ruta más nítido sobre lo que les espera a ambos lados del Atlántico, aunque la advertencia de la Reserva Federal les recuerda que la formalización del sector viene acompañada de una responsabilidad absoluta sobre sus propios balances.