EE. UU. investiga un millonario fraude de información privilegiada vinculado al golpe regulatorio de China
Investigan un presunto fraude de 100 millones de dólares tras la ofensiva de Pekín contra Futu y Tiger Brokers.
TL;DR:
- Operadores desconocidos ganaron más de 100 millones de dólares apostando contra los brókers Futu y Tiger Brokers justo antes del veto de Pekín.
- Las firmas financieras Susquehanna y Citadel Securities perdieron decenas de millones de dólares al actuar como contraparte de estas transacciones.
- La Comisión Reguladora de Valores de China se limita a vigilar la investigación del Departamento de Justicia y la SEC sin anunciar pesquisas propias.
El Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) investigan un presunto esquema de uso de información privilegiada que generó más de 100 millones de dólares en ganancias ilícitas. Las operaciones sospechosas ocurrieron en las dos semanas previas a que las autoridades de China anunciaran, el pasado 22 de mayo, una dura ofensiva contra las plataformas de corretaje transfronterizo Futu Holdings y Up Fintech (matriz de Tiger Brokers). Mientras la justicia estadounidense congela cuentas y emite citaciones, la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC) anunció que únicamente monitorea el caso, sin comprometerse por ahora a realizar una investigación interna para identificar a los responsables de la aparente filtración dentro de sus propias filas.
El caso salió a la luz pública tras una demanda civil presentada el pasado 29 de junio en un tribunal federal de Manhattan por Susquehanna International Group, una de las mayores firmas de trading electrónico del mundo. De acuerdo con el documento judicial, un grupo de aproximadamente 100 operadores anónimos destinó unos 12 millones de dólares a la compra de opciones de venta (put options) de Futu y Up Fintech. Estas apuestas, que ganan valor cuando las acciones caen, reportaron un rendimiento superior al 900% en cuestión de días.


El millonario golpe que sacudió a los creadores de mercado
La velocidad y precisión de los movimientos financieros dejaron a los creadores de mercado tradicionales en una posición muy vulnerable. Susquehanna estima haber perdido más de 70 millones de dólares al operar como la contraparte obligada que vendió dichos contratos de opciones. La magnitud del golpe financiero motivó a otra de las grandes firmas de Wall Street, Citadel Securities, a solicitar formalmente unirse a la demanda civil tras registrar pérdidas calculadas en unos 28 millones de dólares por las mismas transacciones sospechosas.
Las operaciones fraudulentas se ejecutaron principalmente a través de cuentas abiertas en la firma estadounidense Interactive Brokers y en las propias plataformas de Futu y Up Fintech. La hipótesis central de la demanda apunta a que los operadores obtuvieron información clasificada de forma anticipada, presuntamente filtrada por personal de los organismos reguladores chinos o por empleados de los mismos brókers que estaban al tanto de la inminente intervención gubernamental.
La ofensiva de Pekín que originó las sospechas
El detonante de la caída en Bolsa de los brókers fue la resolución conjunta emitida el 22 de mayo por la CSRC y otras siete agencias gubernamentales chinas. Pekín ordenó desmantelar en un plazo máximo de dos años todas las operaciones de corretaje de valores transfronterizos que no contaran con autorización oficial.
Esta medida regulatoria no fue un simple llamado de atención. Los planes de sanción anunciados por el regulador chino de forma oficial contra las firmas tecnológicas incluyen:
- La confiscación de ganancias consideradas ilícitas.
- Multas por aproximadamente 1,850 millones de yuanes (unos 255 millones de dólares) dirigidas únicamente contra Futu Holdings.
- Sanciones financieras directas contra el director ejecutivo (CEO) de Futu.
- Penalizaciones económicas adicionales para Tiger Brokers y Longbridge Securities.
La postura de China ante la filtración interna
A pesar de la gravedad de las acusaciones, que sugieren que funcionarios de Pekín o altos ejecutivos de las firmas privadas filtraron información confidencial, la postura oficial de la CSRC ha sido inusualmente reservada. El regulador de valores de China se ha limitado a declarar que sigue de cerca el desarrollo del proceso en los tribunales neoyorquinos. Esta inacción inicial deja en el aire la duda sobre si el gobierno chino está dispuesto a depurar responsabilidades y perseguir judicialmente a los filtradores que operan dentro de su estructura administrativa.
Por su parte, la justicia de Estados Unidos ya tomó las primeras medidas de contención. Un juez federal autorizó congelar las cuentas de corretaje vinculadas a las transacciones sospechosas y emitió requerimientos legales para forzar la revelación de la identidad real de los titulares de las cuentas detrás de los 100 acusados anónimos.
La SEC mantiene abierta la revisión de las operaciones detalladas en la denuncia de Susquehanna, aunque fuentes cercanas al caso citadas por Bloomberg evitan precisar la fase actual o el alcance de las indagatorias penales que también desarrolla el Departamento de Justicia. El caso pone a prueba la cooperación regulatoria entre Washington y Pekín en un momento de alta tensión comercial e institucional entre ambas potencias.