Hernán Gil sobrevivió ocho días bajo los escombros en Venezuela: así fue su rescate
Hernán Gil sobrevivió ocho días bajo 140 toneladas de escombros en La Guaira. El rescate que unió a varios países.
TL;DR:
- Hernán Alberto Gil Flores, vigilante de 43 años, fue rescatado con vida el 2 de julio tras ocho días atrapado en la garita del centro comercial Galerías Playa Grande, en La Guaira.
- Sobrevivió bajo unas 140 toneladas de concreto; los rescatistas le hicieron llegar 10,5 litros de agua y oxígeno por una manguera durante más de 100 horas de operativo.
- Lo localizó Halley, una perra de la Cruz Roja Mexicana, en un rescate con brigadas de México, Chile, Portugal, EE. UU. y otros países, en una tragedia que deja más de 2.600 muertos.
Hernán Alberto Gil Flores pasó ocho días sepultado bajo toneladas de concreto, y salió con vida. Los rescatistas sacaron a este vigilante venezolano de 43 años el 2 de julio de 2026 de la garita de seguridad donde trabajaba, en el estacionamiento del centro comercial Galerías Playa Grande, en Catia La Mar, estado La Guaira. Un centenar de socorristas de varios países tardó más de 100 horas en abrir la última ruta hasta él. Su liberación se volvió el momento de esperanza más comentado de una catástrofe que, según cifras oficiales, ya deja más de 2.600 muertos y miles de personas sin hogar.
El rescate llegó cuando casi nadie esperaba encontrar más sobrevivientes. Sebastián Mocarquer, encargado de búsqueda y rescate de Naciones Unidas en la zona, explicó a CNN que la mayoría de los rescates ocurre en los primeros tres días y que, entre el tercero y el séptimo, la probabilidad de éxito cae de forma drástica. Gil resistió más allá de esa ventana. Por eso el país siguió su rescate minuto a minuto.
La garita que le salvó la vida
Cuando los dos sismos golpearon Venezuela el 24 de junio, Gil cumplía su turno de guardia nocturno dentro de una pequeña caseta de seguridad. El edificio de concreto que lo rodeaba se derrumbó, pero su garita quedó en pie y formó una burbuja de aire que lo mantuvo con vida. Según relató su esposa a la agencia AFP, el movimiento desplazó la caseta y la dejó encajada entre las paredes. Él alcanzó a resguardarse debajo de una mesa y una silla, y no sufrió golpes graves.
Un vocero de la Cruz Roja de Costa Rica precisó a la agencia EFE que Gil quedó en un paso subterráneo con unas 140 toneladas de escombros encima. Entre él y los rescatistas había alrededor de 20 metros de concreto colapsado, acero retorcido y losas comprimidas.
Halley, la perra mexicana que encontró a Hernán
La pista que cambió toda la operación la dio un perro. Halley, una perra rescatista de cinco años del Equipo USAR de la Cruz Roja Mexicana, marcó el punto exacto donde Gil seguía con vida entre los restos del centro comercial. Su guía, Gonzalo Granados, la acompañó en una búsqueda que los mexicanos venían haciendo por escenarios.
A los equipos de la Cruz Roja Mexicana les habían asignado cinco zonas de trabajo. En las primeras cuatro solo confirmaron víctimas sin vida, que marcaron con la letra "D" según los protocolos internacionales de búsqueda y rescate. En la quinta, Halley se detuvo y señaló un punto. Los especialistas lo confirmaron con una cámara de búsqueda, la SearchCam 360, que permitió el primer contacto visual con Gil. Sobre el plano escribieron entonces una sola letra: "V", víctima con vida.
Halley se suma a una tradición mexicana de perros rescatistas que se hizo famosa desde los sismos de 1985 y que dio nombres como Frida, Athos y Proteo. En Venezuela no trabajó sola: otros binomios caninos mexicanos, Orly, Balam y Kenai, revisaban en paralelo el resto de los escenarios.

Más de 100 horas y un túnel de tres metros
Las labores formales para sacarlo empezaron a las 10:00 hora local del lunes, según la Cruz Roja Mexicana, aunque el primer contacto con Gil se había logrado el domingo. Desde ese momento, los rescatistas nunca lo dejaron solo: le hablaban, lo hidrataban y le pasaban medicación mientras avanzaban centímetro a centímetro para no provocar un nuevo derrumbe. La Cruz Roja de Costa Rica cifró en unas 114 horas el esfuerzo continuo hasta liberarlo.
La operación combinó brigadas de México, Chile, Costa Rica, Estados Unidos, Portugal, El Salvador y Colombia, junto con Protección Civil y la Cruz Roja venezolana. El jefe del equipo chileno de Bomberos, Cristian Vera, describió a la AFP una estructura muy difícil de alcanzar, con pilares enormes, que los obligó a idear una nueva vía de entrada cuando el edificio se movió.
La cronología del operativo fue así:
- Domingo: los rescatistas detectan una señal de vida y logran el primer contacto con Gil.
- Lunes: arranca formalmente la operación de extracción con un centenar de especialistas.
- Martes: descartan un primer plan de túnel de 60 por 60 centímetros cuando la estructura se mueve.
- Miércoles: los equipos avanzan por dos rutas al mismo tiempo.
- Jueves 2 de julio: abren un túnel de unos tres metros y lo sacan con vida.
A lo largo de esos días le hicieron llegar 10,5 litros de agua y oxígeno a través de un tubo flexible, y bajaron cámaras y un micrófono para vigilar su estado. Una brigada chilena que logró meter una cámara hasta donde estaba contó que lo veían despierto, con una mascarilla puesta y cubierto de polvo, jugando con un pedazo de estructura que se había soltado.
En algún momento del operativo, Gil pidió a los rescatistas que no le dijeran a su esposa que estaba vivo, por si no lograba salir. Gusbimar González, de todos modos, llevaba días frente al edificio. Había llegado un día después de los sismos y le gritaba a los escombros que tocara algo si estaba ahí. Cuando por fin lo vio salir, resumió el rescate en una frase.
"Es un verdadero milagro", dijo Gusbimar González minutos antes de que subieran a su esposo a la ambulancia rumbo a Caracas.
Ella misma se dijo sorprendida: contó que era la primera vez que veía a tantos países unidos para salvar a una sola persona.
El grito de Cristiano Ronaldo que dio ánimo al rescate
Entre las horas más tensas hubo un momento que le dio la vuelta al mundo. El rescatista portugués Armando María contó a CNN que, cuando logró comunicarse con Gil para tranquilizarlo, el vigilante reconoció su acento y de inmediato mencionó a Cristiano Ronaldo. El socorrista le preguntó, medio en broma, si sabía cuál era el grito del delantero portugués. Desde el fondo de las ruinas, Gil respondió con un enérgico "¡Siuuu!", el festejo característico de CR7. La escena arrancó sonrisas entre las brigadas.
No fue casualidad. Según relató su esposa, a Gil le gustan los deportes y había seguido de cerca el Mundial 2026. Ese hilo, el fútbol, ayudó a mantenerlo conectado y consciente durante el encierro.
Lo sacaron en camilla, consciente y visiblemente agotado, levantando una mano mientras varios rescatistas no contenían las lágrimas. Lo trasladaron al Hospital de Clínicas Caracas, donde los estudios revelaron lesiones relativamente menores para lo que había vivido, entre ellas una luxación en la clavícula izquierda.
Mientras Venezuela sigue contando a sus muertos y revisando edificios que amenazan con caer, el rescate de Hernán Gil le dio al país una historia distinta. El Gobierno de Delcy Rodríguez elevó el balance a más de 2.600 muertos y unos 12.600 heridos en su reporte del 3 de julio, una cifra que organismos internacionales y muchos venezolanos consideran que podría ser mayor. En medio de ese duelo, con siete días de luto nacional decretados, la imagen de un vigilante saliendo con vida tras ocho días bajo el concreto, rodeado de rescatistas de media docena de países, recorrió el mundo cuando casi nadie esperaba ya buenas noticias desde La Guaira.