Un equipo de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis identificó en el yacimiento de La Tejería, en El Castellar, restos como pertenecientes al género Diplodocus, lo que el equipo presenta como la primera evidencia publicada de este género fuera de Norteamérica. Los fósiles, recuperados de sedimentos de unos 150 millones de años, incluyen 14 vértebras de la cola y varios chevrones. El artículo apareció el 15 de septiembre en el Journal of Vertebrate Paleontology, aunque especialistas consultados por Science Media Centre España advirtieron que el material es parcial y que la asignación al género aún merece cautela.
El hallazgo corresponde a la cola del dinosaurio
El conjunto no es un esqueleto completo. Está formado por 14 vértebras caudales de la región media y posterior de la cola, además de varios chevrones, huesos que se articulan en la parte inferior de las vértebras. La Fundación Dinópolis lo clasificó como Diplodocus sp., una fórmula que identifica el género pero no permite asignar una especie concreta.
Los investigadores basaron la identificación en una combinación de rasgos anatómicos: grandes cavidades neumáticas, centros vertebrales alargados sin crestas laterales, surcos longitudinales profundos en la superficie inferior de las vértebras y chevrones bifurcados. Después compararon el material con otros diplodócidos y lo sometieron a análisis filogenéticos con parsimonia máxima e inferencia bayesiana. Ambas líneas de análisis, según el artículo, apuntaron al mismo género.
La presencia en España reabre la ruta entre dos continentes
Antes de este trabajo, los hallazgos confirmados de Diplodocus procedían exclusivamente de la Formación Morrison, en el oeste de Estados Unidos. El registro de Teruel amplía su distribución conocida hasta el extremo oriental de la península Ibérica y conecta dos conjuntos de fauna que ya mostraban semejanzas durante el Jurásico Superior.
Los autores plantean que el animal pudo desplazarse entre Norteamérica y Europa cuando el proto-Atlántico Norte era más estrecho y atravesaba fases de regresión marina. En esas condiciones, conexiones terrestres temporales habrían facilitado el intercambio de fauna. Esa es una interpretación paleobiogeográfica, no una observación directa de la ruta que siguió el ejemplar.
Science Media Centre España señaló que la relación entre las faunas ibéricas y norteamericanas ya se había propuesto por la presencia de otros dinosaurios, entre ellos Allosaurus y Stegosaurus, en registros de ambos lados del Atlántico. El hallazgo de Teruel aporta ahora un saurópodo icónico a esa discusión.
La asignación a Diplodocus aún tiene una reserva científica
El trabajo es un artículo de investigación revisado por pares, pero la etiqueta no elimina el debate sobre la interpretación de los restos. Francisco Ortega, catedrático de Paleontología de la UNED, valoró el trabajo, pero recalcó que el material es parcial. Fabien Knoll, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, añadió que 14 vértebras caudales y algunos chevrones no bastan por sí solos para afirmar con certeza que pertenecen a ese género.
Knoll señaló que los restos también podrían corresponder a Supersaurus, Dinheirosaurus, otro género conocido o uno nuevo. Pedro Mocho, de la Universidad de Lisboa, ofreció una lectura más favorable y dijo que el material contiene información suficiente para atribuirlo con bastante seguridad a Diplodocus. La diferencia entre estas evaluaciones no cambia que el hallazgo esté publicado, pero sí obliga a presentarlo como una identificación abierta a confirmación con nuevos fósiles.
Un gigante de 25 metros en el museo de Dinópolis
La Fundación Dinópolis estima que el animal medía aproximadamente 25 metros, una dimensión comparable con sus parientes norteamericanos. El sitio de La Tejería también ha aportado restos de saurópodos, terópodos, estegosaurios y ornitópodos, por lo que el fósil se integra en un registro más amplio de la diversidad de los ecosistemas costeros que existieron en el este de Iberia hace unos 150 millones de años.
Los restos del ejemplar se exhiben en la sala de dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología, dentro de Dinópolis, en Teruel. Allí también se muestran fósiles de otros saurópodos de la provincia, como Turiasaurus y Losillasaurus, aunque con características distintas.
El hallazgo no demuestra que se haya recuperado un Diplodocus completo en España ni permite saber qué especie vivió en Teruel. Su valor está en añadir un registro revisado por pares, aunque discutido en su alcance taxonómico, a la evidencia de intercambio faunístico entre Iberia y Norteamérica.