Los agentes de inteligencia artificial podrían concentrar la relación que hoy mantienen las personas con aplicaciones y sitios web, sostiene Ben Thompson. En un ensayo publicado el 28 de septiembre de 2026, el autor de Stratechery señala a Meta, con Muse, y a Microsoft, con Copilot, como dos empresas bien situadas para ocupar esa posición. Su hipótesis tiene una consecuencia para los demás servicios: seguirían proporcionando funciones o contenido, pero el usuario podría resolver la tarea sin entrar a sus interfaces.
De abrir aplicaciones a pedir resultados
Thompson parte de su teoría de la agregación. Cuando internet facilitó la publicación de sitios, la capacidad de ayudar a la gente a encontrarlos dio poder a buscadores y redes sociales. Ahora plantea otro cambio: si un agente puede navegar, usar programas y completar tareas, la plataforma que escucha lo que quiere una persona podría decidir qué servicios intervienen para satisfacerla.
El autor cuenta una prueba concreta. Le pidió a Muse que organizara las recetas que había guardado en Instagram y obtuvo una pequeña aplicación para consultarlas. Según su relato, la herramienta todavía tenía límites: clasificaba los videos, pero no había terminado de leer sus descripciones ni de examinar su contenido. El ejemplo ilustra una interfaz creada para una necesidad particular, sin demostrar que un agente ya pueda sustituir cualquier aplicación.
Meta lanzó Muse el 8 de septiembre en Estados Unidos. La compañía dice que cada usuario dispone de una máquina virtual con navegador para ejecutar tareas en servicios conectados, y que puede hablar con el agente desde su app o WhatsApp. En el terreno laboral, Microsoft presentó el 25 de septiembre un Copilot que reúne chat, herramientas para crear aplicaciones mediante instrucciones y Autopilot, un agente persistente con computadora propia dentro del entorno de la empresa. Home y Code empezarán a desplegarse en su programa Frontier; Autopilot ampliará su vista previa privada a finales de septiembre.
El servicio puede seguir ahí aunque cambie la puerta de entrada
Para Thompson, el poder de estos agentes reside en recibir la intención del usuario y ejecutar el trabajo con ayuda de terceros. Una tienda podría conservar su catálogo y procesar el pago, mientras la elección del producto y la conversación ocurren en Muse. En una empresa, un sistema puede aportar sus datos a Copilot aunque el empleado ya no abra su interfaz para cada paso. Esa pérdida potencial de contacto directo es una consecuencia de la tesis, no una medición de tráfico o ingresos.
El comercio ya ofrece un límite visible. Amazon bloqueó a Muse para hacer compras en su sitio, según reportó GeekWire. Shopify tomó otra decisión y anunció una integración para permitir pagos con Shop Pay desde el agente. FomoEra documentó las dos respuestas de las plataformas. La capacidad de un agente para usar un navegador no garantiza que todos los servicios acepten su entrada ni que cedan la relación con sus clientes.
La ventaja de distribución que Thompson atribuye a Meta y Microsoft pone la disputa en las conversaciones de WhatsApp y en las herramientas de trabajo de Microsoft. El bloqueo de Amazon y el acuerdo de Shopify muestran que las empresas detrás de cada servicio también están decidiendo bajo qué condiciones participan.