Un equipo encabezado por la geoquímica Kliti Grice detectó señales químicas relacionadas con la sangre y estructuras parecidas a glóbulos rojos en un fósil de dinosaurio de unos 115 millones de años. El estudio interpreta que las microestructuras son células sanguíneas mineralizadas, pero una paleontóloga independiente cuestiona esa identificación.
Los restos pertenecen a Aratasaurus museunacionali, un dinosaurio carnívoro que vivió en lo que hoy es Brasil. El fósil fue encontrado en 2008 en una mina de yeso de Ceará, en el noreste del país. Según Reuters, se estima que el animal tenía unos cuatro años cuando murió.
El trabajo, publicado el 2 de noviembre en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), sitúa las estructuras microscópicas en canales vasculares de los huesos de una extremidad. En esas mismas estructuras, los investigadores buscaron señales de hemo, una molécula asociada con la hemoglobina, la proteína que transporta oxígeno en la sangre.
Las pruebas químicas y la forma de las estructuras
El equipo utilizó cromatografía líquida y espectrometría de masas para examinar extractos del hueso. Allí identificó señales de hemo B y de moléculas alteradas derivadas de este. La composición era distinta de las señales de clorofila y bacterioclorofila detectadas en el material que rodeaba el fósil, una diferencia que los autores consideran evidencia a favor de un origen en el animal.
Con espectroscopía Raman y microscopía electrónica de transmisión, los investigadores localizaron señales asociadas al hemo y elementos como hierro, nitrógeno y carbono en las microestructuras. También encontraron hausmannita, un mineral de manganeso que, según la hipótesis del equipo, pudo ayudar a estabilizarlas durante la fosilización.
La combinación de ubicación, forma y señales químicas es el argumento central de los autores. La diferencia con el material circundante ayuda a evaluar la posibilidad de contaminación, aunque la interpretación de las estructuras sigue abierta a discusión.
La objeción de una paleontóloga
Mary Schweitzer, paleontóloga de North Carolina State University que ha estudiado tejidos en fósiles de dinosaurios, dijo a The Guardian que no está convencida de que las estructuras sean glóbulos rojos. Señaló que las células sanguíneas de dinosaurio deberían mostrar una protuberancia asociada al núcleo, mientras que las formas observadas son cóncavas.
Schweitzer consideró más convincente la evidencia de hemo y de aminoácidos relacionados con el colágeno en el hueso. Grice explicó a Reuters que encontrar esos aminoácidos no equivale a recuperar una proteína antigua intacta.
Lo que cambia frente a hallazgos anteriores
En 1997, Schweitzer y otros investigadores ya habían publicado evidencia de compuestos de hemo o de productos de degradación de la hemoglobina en extractos de un hueso de Tyrannosaurus rex. El nuevo estudio propone una combinación más precisa: señales químicas vinculadas con estructuras de aspecto celular situadas dentro de los canales vasculares del fósil.
El equipo no encontró ADN de dinosaurio. Grice advirtió a Reuters que la conservación de moléculas pequeñas o de restos químicos transformados no demuestra que el material genético haya sobrevivido. La procedencia de las señales y la identidad de las microestructuras son cuestiones distintas: la segunda es la que Schweitzer mantiene en duda.