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Un centro de datos junto al Gran Lago Salado tumba al presidente del Senado de Utah

El presidente del Senado de Utah, J. Stuart Adams, perdió su primaria por el rechazo a un megacentro de datos.

por Dilis Salazar
Un centro de datos junto al Gran Lago Salado tumba al presidente del Senado de Utah

TL;DR:

  • J. Stuart Adams, presidente del Senado de Utah y una de las figuras republicanas más poderosas del estado, perdió su primaria ante la abogada Stephanie Hollist.
  • Con el conteo preliminar, Hollist rondaba el 43% frente al 35% de Adams; sería la primera vez en la historia moderna de Utah que un presidente del Senado en funciones cae en una primaria.
  • El detonante fue el rechazo al proyecto Stratos, un megacentro de datos respaldado por el inversionista Kevin O'Leary.

El hombre que durante años mandó en el Senado de Utah se quedó sin escaño por un centro de datos. J. Stuart Adams, presidente de la cámara alta estatal y uno de los políticos republicanos más poderosos de un estado profundamente conservador, perdió su primaria la noche del martes 23 de junio de 2026 y concedió la derrota ante la abogada Stephanie Hollist. Con los resultados preliminares, Hollist sumaba alrededor del 43% de los votos contra el 35% de Adams, mientras el tercer aspirante, Braden Hess, quedaba en 22%. El revés tiene un origen claro: la furia de los votantes contra el proyecto Stratos, un enorme centro de datos para inteligencia artificial impulsado en el norte rural del estado. Para el resto del país, el resultado se volvió uno de los ejemplos más contundentes de cómo el debate sobre estos megaproyectos ya mueve elecciones.

Adams no era un legislador cualquiera. Llevaba más de dos décadas en la legislatura, presidía el Senado desde 2019 y había ganado sus reelecciones anteriores casi sin rivales. Por eso su caída sorprendió incluso a quienes seguían de cerca la campaña: según KSL, es la única vez en la historia moderna de Utah que un presidente del Senado o de la Cámara estatal pierde una primaria de reelección.

El proyecto Stratos puso a Adams en la mira

Stratos es el megacentro de datos que el inversionista y personalidad de "Shark Tank" Kevin O'Leary promueve en el condado de Box Elder, una zona agrícola e industrial en pleno crecimiento a unos 95 kilómetros al norte de Salt Lake City. O'Leary lo vendió como, potencialmente, el más grande del mundo: miles de empleos, millones de dólares para los gobiernos locales, energía propia e incluso la promesa de aportar agua al Gran Lago Salado. El sitio propuesto abarca unas 40,000 acres —cerca de 16,000 hectáreas— según The New York Times.

El nombre de Adams quedó pegado al proyecto por una razón concreta: encabeza la Military Installation Development Authority (MIDA), el organismo que le dio luz verde a Stratos. Cuando el rechazo vecinal creció, esa firma se transformó en una factura electoral.

A principios de mayo, después de que autoridades estatales y locales votaran para seguir adelante con el centro de datos, Adams lo celebró:

"Este proyecto apoya al mundo libre mediante un suministro de energía confiable, a la vez que crea oportunidades reales para las comunidades de aquí."

— J. Stuart Adams
Overhead view of rooftop machinery and a road.
Photo by Avi Waxman / Unsplash

El giro de último minuto llegó demasiado tarde

Conforme el tema se calentó en plena primaria, Adams cambió el discurso. Le mandó una carta a O'Leary exigiendo recortes profundos al tamaño y al alcance del proyecto, y O'Leary aceptó. Su campaña hasta repartió folletos que lo presentaban como el político que se puso firme con los centros de datos; uno mostraba a O'Leary bajo el agua dentro de un tanque de tiburones con forma de Utah, una imagen que parece generada por inteligencia artificial. No alcanzó.

"Fue muy poco y demasiado tarde", resumió el politólogo Matthew Burbank, de la Universidad de Utah, al explicar que ese viraje terminó de empujar a los votantes hacia otra opción. Stratos, por cierto, todavía no rompe tierra y aún debe pasar varias revisiones más.

Hollist convirtió el agua y la confianza en votos

Hollist, exasesora jurídica de Weber State University, acusó a Adams y a la cúpula republicana de Utah de aprobar el proyecto a espaldas de sus propios electores y sin transparencia. Tocó puertas durante seis meses y, dice, escuchó el mismo malestar una y otra vez. El centro de datos, en sus palabras, fue "la gota que derramó el vaso" para buena parte de su distrito en el norte de Utah.

"Tiene que ver con nuestra forma de vida: nuestros recursos, nuestra agua, la calidad del aire. En todo el espectro republicano, a la gente le importa."

— Stephanie Hollist

Ese es justo el dato político que viaja más allá de Utah. Aunque las encuestas de Gallup muestran que los críticos más duros de los centros de datos suelen ser demócratas, el resultado probó que la inquietud cruza líneas partidistas: fueron votantes republicanos los que castigaron a su propio líder.

No fue solo el centro de datos

Sería un error leer la noche como un simple rechazo a los incumbentes. Adams cargaba con un malestar acumulado —peleas por la redistribución de distritos, sindicatos públicos y quejas de falta de transparencia en el liderazgo legislativo— y la contienda atrajo dinero de fuera del estado, de izquierda y de derecha, además de anuncios de ataque hechos con inteligencia artificial. El centro de datos fue la chispa que prendió todo lo demás.

Aun así, la huella del proyecto en las urnas fue inconfundible. Casi todos los que firmaron Stratos pagaron el precio:

  • J. Stuart Adams (presidente del Senado) cayó ante Stephanie Hollist, ~43% a ~35%.
  • Los comisionados del condado de Box Elder Boyd Bingham y Lee Perry, que en mayo votaron las resoluciones para destrabar el centro de datos, perdieron ante Vance Smith y Nathan Tueller.
  • El senador Dan McCay, veterano jefe del comité de recortes de impuestos, fue arrollado por el representante Doug Fiefia, crítico de las grandes tecnológicas (~31% a ~69%).
  • El representante Trevor Lee, una de las voces más duras en inmigración, perdió ante Bob Stevenson, comisionado del condado de Davis y exalcalde de Layton (~34% a ~66%).
"Todo el que tocó el centro de datos cayó. La gente quería mandar un mensaje."

— Brenna Williams, del grupo Box Elder Accountability Referendum (BEAR)

Una onda de choque que rebasa a Utah

El sacudón no se queda en el estado. Según The New York Times, el pleito por los centros de datos de IA ya ayudó a inclinar contiendas en Alabama, Missouri, Wisconsin y otros estados, y un estudio recogido por NBC News calculó que unos 130,000 millones de dólares en estos proyectos quedaron frenados por protestas solo en el primer trimestre de 2026. Taylor Morgan, socio de Morgan and May Public Affairs, lo dijo sin rodeos:

"Es un sacudón enorme, enorme, y está mandando ondas de choque por todo el estado y, francamente, por todo el país, en el tema de los centros de datos."

— Taylor Morgan

Adams dejará la presidencia del Senado al terminar el año y los republicanos tendrán que elegir a un nuevo líder; Hollist, favorita en un distrito muy republicano, encara en noviembre al demócrata Garret Rushforth. Los resultados no serán oficiales hasta el escrutinio estatal del 20 de julio. Pero el mensaje ya quedó claro: la infraestructura física del boom de la IA, esos enormes complejos de servidores que tragan agua y energía, se volvió un asunto de boleta electoral, y ningún cargo, por poderoso que sea, está a salvo.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

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