Donald Trump mostró el 4 de noviembre las obras del nuevo salón de baile de la Casa Blanca, en su primera aparición pública después de que los republicanos perdieran terreno en las elecciones legislativas de Estados Unidos. El presidente dedicó su intervención al edificio y, más tarde, respondió preguntas sobre la derrota de su partido y la guerra con Irán.
El acto no figuraba en la agenda pública del mandatario. Trump convocó a periodistas y trabajadores al lugar para presenciar la elevación de una viga de acero que presentó como la última de la estructura. Antes de que la colocaran, la firmó con un marcador, según Associated Press.
Durante cerca de 20 minutos habló de materiales, seguridad y diseño. Describió el mármol previsto para los pisos, las columnas de estilo corintio y las lámparas que imagina en el interior. Reuters recogió su explicación de que hablar del proyecto le resulta relajante.
Lo que dijo sobre las elecciones
La intervención principal se concentró en la construcción. Sin embargo, Trump sí abordó el resultado cuando los periodistas le preguntaron después. Sostuvo que habría ganado si hubiera estado en la boleta electoral, reportó Associated Press.
Las proyecciones de NBC News daban a los demócratas el control de la Cámara de Representantes y del Senado en el próximo Congreso. El cambio de mayorías todavía depende de los resultados oficiales y corresponde al período legislativo que comienza en enero de 2027.
Preguntado por la afirmación del vicepresidente JD Vance de que la guerra con Irán había contribuido a la derrota republicana, Trump dijo que era "en gran medida cierto" por el efecto de corto plazo sobre el precio de la gasolina. Según NBC News, añadió que volvería a tomar la misma decisión porque considera necesario impedir que Irán obtenga un arma nuclear.
La explicación sobre el efecto electoral de la guerra es una valoración de Trump y Vance. El presidente no asumió personalmente la responsabilidad por las pérdidas de su partido y volvió a señalar que su nombre no estaba en la boleta.

La broma sobre el estanque de Lincoln
Dos días antes del recorrido por el salón, Trump había presentado las obras del estanque reflectante frente al Monumento a Lincoln. Durante esa intervención habló de ponerle su nombre y después dijo que estaba bromeando.
El 3 de noviembre, día de la votación, el presidente criticó al Daily Mail por su cobertura del comentario. Según Mediaite, sostuvo en una publicación que el medio había tratado la broma como una propuesta real. También rechazó la descripción del acto como su discurso final de campaña y lo calificó de conferencia de prensa.
El salón sigue bajo disputa judicial
La obra reemplaza el ala este de la Casa Blanca. En su anuncio de julio de 2025, la residencia presidencial presentó un plan de aproximadamente 90,000 pies cuadrados, unos 8,360 metros cuadrados, con capacidad prevista para 650 personas sentadas. En ese momento explicó que buscaba disponer de un espacio para grandes actos sin recurrir a carpas.
La financiación también ha recibido atención. Una investigación que The Washington Post publicó en octubre se basó en una lista interna que registraba compromisos privados por 333 millones de dólares. La cifra corresponde a promesas de donación y no equivale por sí sola al costo total de la obra ni al efectivo ya recibido.

La construcción también ha sido cuestionada ante los tribunales. El 31 de agosto de 2026, el Tribunal Supremo suspendió una orden de un tribunal inferior que frenaba parte de la obra, permitiendo que continuara mientras se resolvían los pasos judiciales correspondientes.
Esa decisión no declaró legal el proyecto. La mayoría señaló que el grupo demandante, National Trust for Historic Preservation, probablemente carecía de legitimación para impugnarlo. El presidente del tribunal, John Roberts, y otros tres jueces discreparon y consideraron que la construcción probablemente era ilegal.

