Saltar al contenido
Ciencia

Una hipótesis sitúa la conciencia básica en el tronco encefálico

Marshall Devor y Mark Baron proponen estudiar una zona vinculada con la anestesia y el coma. Su argumento reúne investigaciones previas y aún necesita una prueba directa.

por Gerardo Pavez
Tronco encefálico y tálamo desde atrás.
Imagen de archivo (2023) · Foto: Images are generated by Life Science Databases(LSDB), animated by was a bee. de las modificaciones, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Marshall Devor y Mark Baron proponen que la capacidad básica de tener experiencias conscientes podría originarse en el tronco encefálico, una estructura situada en la base del cerebro. En un artículo publicado en The Neuroscientist, los investigadores reúnen estudios sobre dolor, lesiones y anestesia para defender esa hipótesis. El trabajo no presenta un experimento nuevo que la compruebe.

El artículo, publicado el 25 de agosto de 2026, distingue entre la experiencia de estar consciente y aquello de lo que una persona es consciente en un momento dado, como una imagen, una voz o un recuerdo. Los autores plantean que la corteza cerebral procesa buena parte de esos contenidos, mientras que circuitos del tronco encefálico aportarían la capacidad de experimentarlos.

Devor pertenece a la Universidad Hebrea de Jerusalén; Baron está afiliado a esa universidad y a la Escuela de Medicina de Harvard. Su propuesta se concentra en una zona de la parte superior del tronco llamada tegmento mesopontino, que ya se ha investigado por su relación con la anestesia y los estados de inconsciencia.

El dolor como punto de partida

Los autores usan el dolor para explicar su razonamiento. El sistema nervioso puede detectar un estímulo dañino y provocar una retirada refleja; la sensación subjetiva de dolor es otra parte de la experiencia. Según su modelo, la transformación de esa señal en una vivencia consciente podría ocurrir en el tronco encefálico.

Entre las investigaciones que citan figura una en la que la estimulación de la ínsula, una región de la corteza, provocó dolor en ocho de 313 puntos examinados. Para Devor y Baron, la relativa rareza de esa respuesta es una pista para buscar fuera de la corteza. No obstante, que una estimulación provoque una sensación tampoco demuestra por sí solo dónde se genera: el impulso puede activar circuitos conectados con la zona estimulada, una limitación que los propios autores reconocen.

Su propuesta no elimina el papel de la corteza. En el modelo, esta interpreta información visual, auditiva y de otros sentidos, y se comunica con el tronco encefálico. La parte que sigue sin establecerse es cómo esa interacción produciría una experiencia en primera persona.

Qué muestran las pruebas con anestesia y lesiones

Una de las bases de la hipótesis procede de un experimento anterior de Devor y Vladimir Zalkind, publicado en 2001. Los investigadores administraron pequeñas cantidades de un anestésico en distintas zonas del cerebro de ratas. En un punto del tegmento mesopontino observaron un estado reversible semejante a la anestesia, con pérdida de respuestas a estímulos nocivos y cambios en la actividad cerebral.

El artículo de 2026 reproduce un mapa de aquel trabajo basado en 828 microinyecciones realizadas en 182 ratas. Esos resultados identifican un circuito relevante para el estado anestésico en esos animales; medir conductas y señales cerebrales en una rata no permite observar directamente su experiencia subjetiva.

La evidencia humana también apunta a la importancia de esa zona, aunque admite más de una interpretación. Un equipo distinto comparó en 2016 las lesiones del tronco encefálico de 12 pacientes en coma con las de otros 24 pacientes con lesiones en esa estructura que no habían causado coma. Los investigadores asociaron el coma con una pequeña región del tegmento pontino.

Al analizar datos de conectividad en personas sanas, el equipo encontró que esa región estaba conectada funcionalmente con dos áreas de la corteza. Los autores plantearon que esa red podría contribuir a mantener la conciencia. El resultado relaciona una lesión concreta con el coma, pero deja abierta la cuestión que Devor y Baron quieren resolver: si el tronco genera la experiencia o participa en una red necesaria para que ocurra.

Una teoría que todavía necesita ponerse a prueba

La búsqueda de una explicación para la conciencia incluye otros modelos. En 2025, una investigación publicada en Nature examinó predicciones de dos teorías mediante registros de actividad cerebral de 256 participantes. Los resultados coincidieron con algunas predicciones y cuestionaron elementos centrales de ambas. Aquel experimento no evaluó directamente la hipótesis sobre el tronco encefálico de Devor y Baron.

Los autores de la propuesta reconocen que aún no han identificado el mecanismo celular que produciría la experiencia subjetiva. Proponen investigar el tegmento mesopontino y sus conexiones para poner a prueba su idea. La pregunta pendiente es qué resultado permitiría distinguir que esa región sostiene la vigilia de que, además, genera la sensación de estar consciente.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

Gerardo Pavez imagen de perfil
por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

Leer más de Tecnología y Ciencia